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El Blanco Invierno

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El Blanco Invierno

Mensaje por dafne.k el Sáb Ago 09, 2014 11:16 pm

Hola muchachas, y muchachos... Pradera ji ji. Les dejaré esta hermosa historia que acabo de terminar de leer. De mi amiga Holofernes. De antemano :Naruto es propiedad de Mashashi Kishimoto.
 
Resumen:Sintiéndose apartada de Sasuke y Naruto, Sakura hallará la amistad de Hinata y acabará desarrollando una inevitable fascinación por el distante Neji y por la misteriosa familia Hyuuga. NejiSaku. Está COMPLETO.


Bueno, aquí está el prólogo de mi primera historia! Espero que tengáis ganas de leer porque es un fic bastante largo XD. Tanto el prólogo como los primeros capítulos son flojos y típicos, porque son introductorios, pero os juro que no os arrepentiréis de seguir leyendo. Ésta es una historia dedicada casi por entero a explorar los secretos de la familia Hyuga.
La historia se sitúa años más tarde que la historia oficial: los integrantes del Grupo 7 tienen ya dieciocho años. Ignorando deliberadamente la historia oficial, he hechoque Sasuke no se marcha con Orochimaru, sino que está entrenando con Kakashi para unirse a los ANBU. Naruto es jounin y se entrena con Jiraiya, y mantiene una intensa relación con Hinata. Y Sakura se encuentra en medio, sin saber muy bien qué dirección tomar, qué exigirse y qué no. Para poder crecer, tendrá que renunciar a algunas cosas. Y eso implica renunciar a Sasuke. Su vida dará un cambio radical cuando tome contacto con la familia Hyuga y descubra la intimidad del clan más antiguo de la villa.
Y, mientras todo esto sucede, la Akatsuki, que ha tomado el control de dos mafias locales del País de la Ola, prepara el asalto a Konoha, buscando algo muy especial. El resto de países,acorralados por la extorsión de las mafias, tendrán que unirse a la Akatsuki y declarar la guerra a Konoha...o sucumbir con ella.
Ocasionalmente, pondré links que os llevarán a mi cuentaen Deviantart, a los dibujos que he hecho para ilustrar la historia. Espero que os gusten tanto como la historia. ¡Que aproveche!
En el amor y en la guerra


El verano estaba tocando a su fin en Konoha. El cálido sol del atardecer bañaba de naranja las calles de la villa y una apacible brisa acariciaba las copas de los árboles. Sakura suspiró. Habían sido unas vacaciones muy relajadas, y con el inicio del otoño volvería la actividad. Volvería el pesado de Naruto, volverían los entrenamientos con Kakashi...y volvería Sasuke.
Sasuke.


No podía evitar sentirse estúpida. ¿Cúantos años hacía que perseguía incansablemente al Uchiha¿Seis, siete, diez?. Y en todo ese tiempo él no había dado la menor señal de reconocimiento. Hasta Ino había acabado por desistir y había encontrado el amor en Shikamaru, su compañero de equipo. Sakura miró cómo el sol se hundía en el horizonte. ¿Tenía que desistir ella también? Siempre había creído que lo que la hacía digna del amor de Sasuke, por encima del resto, era que ella le amaba de veras y le esperaría por siempre. Ése era su único consuelo: saber que mientras que las otras chicas desistían, su amor por él permanecía contra viento y marea, incluso aunque él jamás la correspondiera .


Sakura sonrió ligeramente al reconocer en estos pensamientos el espíritu de lucha de Naruto.


Nunca se da por vencido y al final con esa tenacidad consigue lo que quiere, pensó. Menos mal que no va detrás de Sasuke...
Hacía cerca de un mes que no veía a Naruto. Se había marchado con Jiraiya a las montañas para que le entrenara para el examen de jounin. Sasuke había hecho otro tanto con Kakashi; sólo que no para el examen de jounin, sino ingresar en el cuerpo ANBU. Sasuke hacía dos años que era jounin, pasó el examen a los 16. Sakura recordaba la noche en que celebraban todos los resultados de los exámenes. Kakashi había mirado a Sasuke con aprobación; Iruka y Asuma habían bebido de más y Naruto revoloteaba en torno a un fastidiado Sasuke pidiéndole que le dejara probarse el chaleco de jounin. Todo eran risas y entrechocar de copas. Los grillos cantaban ruidosamente en la noche estival y Konoha entera parecía haberse echado a la calle para celebrar los aprobados de los estudiantes. Sólo Sasuke parecía no participar de la alegría colectiva. Sostenía la copa distraídamente y miraba a los concurrentes sin verlos realmente. Su mirada exhalaba un dolor que Sakura no soportaba ver.
"Déjame quererte" había rogado interiormente Sakura al verle ensimismado en sus recuerdos. Hubiera querido salvarle de si mismo, curar su corazón, vengar a su familia por él y hacerle feliz. Si él quisiera...pero Sasuke simplemente jamás consideraría esa opción.


Sakura se había acercado a él esa noche, decidida a intentar una vez más que él confiara en ella.


-Sasuke-kun...


Sasuke la miró.


¿Si- preguntó con indiferencia.


Sakura se sonrojó.


-Felicidades... -y se sintió estúpida nada más decirlo.


Sasuke estaba ligeramente desconcertado. Se encogió de hombros.


-Gracias.


Sakura se mordió el labio. Siempre había sido un suplicio hablar con él. Había que sacarle las respuestas con cuchara.


-Entonces ahora que eres jounin ¿enseñarás a los genin, como Kakashi?


Sasuke negó con la cabeza.


-No. Me entrenaré hasta ser lo suficientemente fuerte como para poder convertirme en un ANBU. Ése es mi deseo.


-Es por Itachi ¿verdad?... -musitó ella.


Sasuke le dirigió una mirada sombría y luego miró la copa que tenía en la mano. Habló sin emoción alguna, abstraído de nuevo en sus pensamientos.


-Tú no lo entiendes, Sakura. Crees entenderlo, pero en el fondo no puedes comprender que la venganza pueda ser la meta de la vida de alguien.


Cerró el puño y la miró intensamente.


-Matarle- dijo con dureza- Es lo único que me hace querer seguir vivo.


Esas fueron sus palabras hace dos años, y ahora no era muy diferente. Matar a su hermano seguía siendo el único objetivo de Sasuke Uchiha.
Estaba empezando a oscurecer. Sakura bajó de un salto del tejado en el que se había pasado toda la tarde sentada y echó a caminar lentamente. Los grillos cantaban suavemente y había algunas luciérnagas revoloteando como estrellas errantes. La belleza del ocaso le hizo pensar de nuevo-como si hubiera dejado de hacerlo alguna vez- en Sasuke.¿ Habría cambiado algo en seis meses?.


Y como bonus les dejaré también el primer capitulo



 CAPÍTULO 1 "Plantar en Tierra Estéril"





-Ya es hora de levantarse, Sak...


Se detuvo, sorprendida al ver a su hija atándose las sandalias, enteramente vestida.


-Ya, ya- contestó Sakura, haciendo un gesto con la mano- Ya bajo.


Su madre puso los brazos en jarras, sin dar crédito a sus ojos.


- Vivir para ver-musitó¿Se puede saber por qué estás levantada antes de hora? Normalmente no hay quien te levante...


Sakura sonrió levemente mientras se peinaba delante del espejo. Se había lavado el pelo el día anterior, y ahora estaba suave y brillante como el satén. Su madre enarcó una ceja, comprendiéndolo todo al fin.


- Ahh...claro...hoy vuelves a ver a Sasuke¿no es cierto- dijo con malicia- pues desayuna pronto y podrás verle antes- añadió antes de salir del cuarto.
Argh! Qué irritante!pensó.Pero tenía razón. No había dormido en toda la noche pensando en que hoy volvería a ver a Sasuke . Bueno, y a Naruto. Se había pasa la madrugada mirando al techo, imaginando reencuentros imposibles. Sasuke sonriéndole o acariciando su brazo. Quién sabe, pensó mientras se ataba la cinta de Konoha a la cabeza. Soltó una risita. A lo mejor se sorprende de lo mucho que he crecido en estos meses. Todo el mundo ha dicho que he dado un buen estirón. Hasta tengo pecho, y se ajustó el vestido para mirar los nuevos atributos que había desarrollado durante el verano. Suspiró. No eran tan grandes como los de Ino. Pero al menos su cintura era más fina, y realmente le gustaba su cadera, cuyos huesos despuntaban delicadamente, marcando el arco del pubis. Lástima que con el uniforme no se notara. De todas maneras, tampoco se fijaría, admitió amargamente. Llevaba años enamorada de él y jamás se había fijado en nada que ella hiciera o llevara, excepto cuando la herían. A lo mejor tenía que abrirse la cabeza para que saliera con ella, aunque fuera para llevarla al hospital.


La voz de su madre interrumpió sus cavilaciones.


¡Sakura¡No te lo repito más¡Quieres llegar tarde o qué! Baja AHORA!


Mierda. Sakura bajó los escalones de cuatro en cuatro y le arrebató a su madre la bola de arroz del desayuno. Se la empotró en la boca mientras corría hacia la puerta ante la mirada atónita de su madre


¡Jaiós magm�- fue lo último que se escuchó ante del portazo. La señora Haruno meneó la cabeza, suspirando.


Las calles de Konoha estaban desiertas a esta hora de la mañana. Sakura corría alegremente, eliminando con la lengua el arroz q aun le quedaba en la boca. Hoy podía ser el día. A lo mejor Sasuke la había echado de menos. Y tenía ganas de ver a Kakashi y a Naruto. Sasuke... oh, Sasuke...el corazón le latía cada vez más aprisa a medida que se acercaba al puente donde se reunían siempre. El viento era fresco, pero el sol brillaba y la naturaleza estaba radiante con sus galas otoñales. Lástima que no tuviera tiempo de pararse a admirar el rojo de las hojas. Ya estaba llegando al puente. Se detuvo, jadeante, para que no la vieran llegar con la respiración entrecortada. ¿Qué actitud debía adoptar cuando viera a Sasuke?
Ralentizó el paso y se peinó nerviosamente con los dedos mientras consideraba las opciones. ¿ Distante y misteriosa¿Cálida y alegre¿Serena y elegante? Serena y elegante. Tiene que parecer que me da igual que esté o no esté. Ya no tengo doce años. Contuvo un gritito histérico y dobló el recodo del camino, encarando el puente. Mala suerte. Sentado en la barandilla sólo estaba Naruto. Sus ojos se abrieron como platos al verla.


¡ SAKURA CHAAAAAAN- el ninja pegó un salto y corrió hacia ella con los brazos abiertos.


Sakura cerró los ojos, viendo que se le venía encima, y chilló.


�¡NARUTO, QUIETO! PA...!


Efectivamente. Sakura tosió, cubierta de polvo y miró a Naruto con desmayo.


¡Gomen, Sakura- exclamó radiante Naruto, ayudándola a levantarse del suelo. La estrechó fuertemente entre sus brazos, cortándole la respiración.


- Na..ruto.. Yo..ambién me al...gro de ver...te- jadeó ella, intentando zafarse. No pudo evitar sonreír. No había tila en el mundo que pudiera con Naruto. Siempre sería igual.


- Oi, Naruto...déjala respirar, ya la destrozarás en el entrenamiento- dijo despreocupadamente una voz a sus espaldas. Naruto se volvió y soltó una carcajada de satisfacción al ver a Kakashi acercándose con parsimonia a ellos.


Sakura sonrió cálidamente al verle. Verdaderamente, le había echado de menos. Su despuntado pelo plateado estaba algo más largo que antes, y parecía estar más delgado, como si hubiera perdido masa muscular.


- Sensei, estás más delgado- apuntó, como si fuera una acusación.


Kakashi sonrió bajo la máscara y miró apreciativamente a la muchacha.


- No creas. Estoy más fibrado, sólo es eso. Tú en cambio, estás más llena- y nada más decirlo, se arrepintió al ver el puño de Sakura.


¿Qué insinúas exactamente- siseó, entrecerrando los ojos.


Kakashi se aclaró la garganta y sonrió azorado. Mujeres.


- No, no. Nada de eso. Estoy...sorprendido-replicó con suavidad. Se rió, incómodo al ver la mirada expectante de Sakura- Me refería a que durante estos meses has crecido mucho y ...bueno- señaló sus formas- Ya no eres ninguna niña.


Sakura bajó el puño satisfecha con la respuesta. Si alguien tan distraído como Kakashi se ha fijado, a lo mejor Sasuke...Sasuke! Sakura se volvió hacia Kakashi.
¿Dónde está Sasuke- preguntó, mordiéndose el labio.


¡ Da igual dónde esté Sasuke, Sakura-chan!Yo estoy aquí y si quieres te enseño la técnica que me ha enseñado Jiraiya- exclamó Naruto, sonriendo como Lee .


- Hum...¿ En qué consiste esa técnica, Naruto- se interesó Kakashi.


Sakura los miró con una gota de sudor corriendo por la frente. Conociendo a Jiraiya, la técnica seguro que servía para tocar culos o mirar desde matorrales sin ser visto. Vaya trío de pervertidos , gruñó para sus adentros.


- Jiraiya la ha bautizado Chamaleon no jutsu, sirve para convertirte en una sombra que imita el reflejo de las chicas en el agua! El otro día pillamos a unas que...


-Kakashi-sensei- cortó Sakura, impaciente. Kakashi la miró.¿Dónde está Sasuke?


-Ha ido a formalizar la inscripción en la preselección de los ANBU de este año. Vendrá ahora.


Naruto abrió la boca, sorprendido. Agarró a Kakashi de la manga.


¿Sasuke va a ser ANBU? Pero...pero si tiene nuestra edad!


Kakashi arqueó una ceja.


¿Y? Yo a tu edad hacía dos años que era un ANBU. Sasuke se ha entrenado duro estos meses...ése es el motivo de que yo esté tan machacado. Le queda poco para alcanzar mi nivel y el entrenamiento me agotaba tanto a mi como a él- hizo una pausa y añadió, mirando a Sakura- Sasuke ha cambiado mucho estos meses.


Naruto torció el morro.


-Sí, será aún más idiota que antes- se volvió hacia Sakura, indignado¡ Sakura, no puede gustarte aún semejante capullo pomposo!
Sakura no respondió. ¿Había cambiado en estos meses? Sentía su corazón palpitar agitado, cada nervio de su ser a flor de piel.


Tenía tantas ganas de verle.
Se sonrojó y miró hacia el camino. Era inútil que tratara de hacerse la distante. En cuanto le viera, todo su cuerpo respondería y no podría evitar hacer lo de siempre: echársele encima.
Kakashi observó la reacción de Sakura, preocupado. Sasuke ha cambiado mucho, Sakura...y eso no es necesariamente positivo. Has crecido por fuera, pero aún te resistes a rendirte ante lo evidente. Suspiró. Supongo que a esta edad no puede ser de otra manera. Tarde o temprano ella se dará de bruces contra el muro. Sólo esperaba que sobreviviera a ello.


- Está bien que quiera ser un ANBU, porque la máscara nos ahorrará ver su cara de vinagre- gruñó Naruto, mirando de reojo a Sakura.
Kakashi se echó a reír y despeinó cariñosamente a Naruto. De pronto se detuvo y volvió la cabeza, expectante. Sakura y Naruto le miraron, extrañados.


-Sensei...¿qué...?


-Ya está aquí- se limitó a decir.


Con una pequeña nube de humo, el heredero del clan Uchiha se personó sobre la barandilla del puente, en una entrada más que espectacular. El corazón de Sakura se disparó, alocado. Sasuke había vuelto aún más guapo de lo que ella recordaba. Durante el tiempo en que había estado fuera, había crecido considerablemente, alcanzando casi a Kakashi. El pelo, oscuro como una noche de tormenta, le rozaba la espalda y enmarcaba un rostro que ya había perdido casi del todo la suavidad infantil. Iba totalmente vestido de negro, con el protector de Konoha atado al cuello y una katana negra a la espalda.


Sasuke bajó grácilmente de la barandilla y saludó con un gesto de cabeza a sus compañeros. Al ver sus ojos, Sakura se quedó helada. Kakashi tenía razón. Sasuke no era el mismo. La mirada oscura que le caracterizara en el pasado era alegre comparada con la que tenía ahora. Algo le ha sucedido, pensó Sakura, con el corazón lleno de aprensión.
Naruto rompió el silencio prorrumpiendo en una carcajada.


¡Eres una estrellita, Sasuke! Estás aún más feo que cuando te fuiste. Más te vale que hayas entrenado tanto como dice Kakashi-sensei, porque dudo que puedas superarme...Jiraiya-sama me ha enseñado un montón de técnicas !


Sasuke lo miró sin inmutarse. Se apoyó en la barandilla y sonrió levemente, satisfecho.


-Estaré encantado de demostrártelo cuando quieras- respondió tranquilamente.
Naruto blandió el puño, exultante. Se volvió hacia Kakashi.


¿Podemos hacer un mini combate en tres asaltos, como siempre-miró a Sasuke, entusiasmado y sonrió¡Te voy a partir el culo!.
Kakashi asintió con la cabeza.


-Si queréis, podéis calentar así. Vamos, Sakura, tú te enfrentarás a mí.
Sakura le miró, dolida.


-Pero sensei..yo quiero entrenarme con ellos. Puedo enfrentarme a Sasuke. He estado practicando mucho mientras habéis estado fuera- mintió miserablemente.
Kakashi frunció el ceño. Sabía por qué le estaba pidiendo eso, pero también sabía que no podía exponer a Sakura a un enfrentamiento con Sasuke. Simplemente, no tenía ni la menor posibilidad de ganar, ni siquiera de sostener una lucha digna. Sentía la mirada suplicante de Sakura clavada en él. Tendrá que darse cuenta algún día.


-Está bien. Sasuke, practica primero con ella. Y tú te esperas-añadió, antes de que Naruto pudiera protestar.
Sakura pegó un saltito. ¡Por fin!. De camino al claro, podría preguntarle sobre su entrenamiento y a lo mejor podría sonsacarle sobre lo que fuera que parecía haberle marcado tanto.Con un poco de suerte ya no le pareceré la niñata de antes y me abrirá su corazón. ¡Yuju!.
Sasuke la miró con fastidio. Enfrentarse a Sakura era una mera formalidad que Kakashi podría haberse ahorrado. Era perder el tiempo. Con todo, ella parecía algo diferente.


-Id al claro, yo os supervisaré desde la rama de aquel árbol- dijo Kakashi antes de desaparecer en una nube de humo.
Sasuke se dispuso a hacer lo mismo, pero Sakura lo cogió del brazo.


¿Te importa que vayamos caminando? Yo aún no sé teletransportarme- mintió tímidamente.


-Como quieras- dijo él, y echó a caminar.


Sakura corrió para ajustarse a su paso, mientras lo admiraba. No entendía como podía haber mujeres que no estuvieran enamoradas de Sasuke. ¡Era simplemente incomprensible!. Nadie podría resistir al contraste de la piel pálida con el negro profundo de su mirada. Y su cuerpo parecía haberse desarrollado. Admiró la línea de la espalda, recta bajo la ropa, y sus antebrazos vendados meciéndose al compás de su paso. Era simplemente devastador.


-Sasuke-kun...¿ cómo ha ido el entrenamiento?


-Bien.


-Kakashi nos ha dicho que te presentas a la selección para entrar en el cuerpo ANBU. ¡Es genial! Tienes mucho talento, no te costará nada ser jefe de escuadra en poco tiempo- dijo ella dulcemente.


-Supongo.


Joder. Antes hablaba conmigo, aunque fuera poco...La tristeza comenzó a adueñarse de ella. Se forzó a sonreír y buscó algo con que romper el silencio.


-Naruto estuvo con Jiraiya. Dice que le ha enseñado nuevas técnicas, pero yo creo que son otras de esas estupideces para espiar a las chicas que le enseña el ero-senin- se rió, esperanzada.
Sasuke no le respondió. Ya habían llegado al claro. Se sentó en el suelo y comenzó a quitarse los vendajes de los antebrazos. Sakura le observaba, atónita. Cada vuelta que caía revelaba una nueva herida, a cada cúal más espantosa.


- Sasuke-kun...¿Qué es todo eso¿Estás bien- preguntó, anonadada.


Sasuke sonrió con suficiencia.


-Es lo que sucede cuando entrenas, Sakura- silabeó sarcásticamente- Como nunca te has molestado en entrenar en serio, supongo que es algo nuevo para ti.
Sakura tragó saliva. El aspecto de sus brazos era deplorable.


-Pero es...una carnicería...parece que te hayan atacado...


Sasuke se levantó y se sacudió el polvo.


No piensa decirme nada, gimió ella internamente. Sé que le pasa algo. Se acercó a él y le puso la mano en el brazo. Buscó su mirada, suplicante. Sasuke le agarró la mano con brusquedad.


-Sakura- dijo quedamente, sin soltarle la muñeca¿Qué entiendes por estar bien¿Poder dormir¿Poder comer¿Poder vivir?
Sakura le miró, sin saber qué contestar.


-No...no me hables asi, Sasuke... Sólo...sólo me preocupo por ti. No eres el mismo desde que has vuelto...


-"Sólo me preocupo por ti"-imitó sarcásticamente. La mirada de Sasuke se endureció¿Por qué no te preocupas por ti, para variar? Tus habilidades son mediocres, y lo mejor es que no te importa. No tienes ningún afán de mejorar¿verdad, Sakura? Francamente, no sé qué haces considerándote ninja.
Las palabras de Sasuke se clavaron afiladas en lo más hondo de su ser. El dolor comenzó a extenderse lentamente. Sintió que los ojos se le humedecían y el labio inferior le temblaba ligeramente. Pero el Uchiha no estaba para historias.


-No te atrevas a llorarme, Sakura- amenazó Sasuke- a menos que no sepas hacer otra cosa.
El dolor dio paso a la rabia. Sakura extrajo rápidamente un kunai y se lo lanzó, con un grito airado. El arma rebotó contra una piedra, a un metro de Sasuke. Éste la miró, sin recogerla, y luego alzó la vista hacia la derruida Sakura. Su boca se torció en una mueca de desprecio.


-Eres patética. Si te queda algo de dignidad, dejarás que otros que lo merecen más que tú ocupen tu puesto en la Academia. No sólo no eres útil sino que eres un estorbo. Pondrás en peligro cualquier misión, porque tendrán que protegerte contínuamente- hizo una pausa y remató- Como nosotros hemos tenido que hacer siempre contigo. Si tú no hubieras estado, nos habríamos ahorrado muchas cicatrices.


No sólo no eres útil sino que eres un estorbo. Las palabras resonaban en un eco monstruoso dentro de su cabeza. Sakura bajó la vista, apretando los dientes para no llorar. Eres un estorbo. El corazón le dolía como si estuvieran despedazándoselo lentamente. Inspiró trabajosamente.


-Yo... – acertó a decir, con la voz ronca por el dolor- soy ninja porque no quiero separarme..jamás...de ti. Todo cuanto he hecho ha sido para ganar tu atención. He..he soñado con que podría...que me ganaría tu admiración algún día. Que me reconocerías...-la voz se le quebró, mientras cerraba los ojos, inundados de lágrimas- Mis...mis padres casi nunca están en casa. Tú eres el único de quién esperaba...reconocimiento.


El viento meció las hojas, arrastrando su esperanza con el polvo bajo sus pies. Sakura elevó una mirada enrojecida hacia él.


-No hay nada que no haya hecho para gustarte - susurró.


-Sakura...no puedes plantar en tierra estéril- sentenció Sasuke, sin mirarla- Jamás me has gustado, y nunca me gustarás. El sentido de mi vida absorbe toda mi energía, y todo mi deseo. Si no dedico todo cuanto tengo a mi objetivo, jamás lo conseguiré. Más allá de mi venganza no hay nada. Absolutamente nada.


- Pero...¿y después-preguntó ella, buscando su mirada- Si...si enfocas tu vida hacia la venganza ¿qué harás una vez lo consigas?


-Dudo que salga con vida, Sakura -sentenció Sasuke, con una sonrisa desengañada- Y si por casualidad así fuera, supongo que me dedicaría a restaurar mi clan. Devolvería al clan Uchiha la gloria y el poder que antaño tuvo.


La mano de Sakura, aferrada al tejido de su pantalón, lo sobresaltó. Estaba arrodillada frente a él, con la vista baja.


-Yo...yo quiero ayudarte...a cumplir ese sueño..Sasuke...-susurró, en un tono cercano al ruego.
Sasuke le soltó la mano del pantalón y se apartó. Comenzaba a irritarle su estúpida perseverancia. Años y años igual. Todo ese tiempo empecinada en seguirle. Al principio admiraba su constancia, y la veía como una buena compañera. Ahora sólo le exasperaba. Se apartó de ella, como cogiendo impulso antes de lanzar la última granada.
¿Crees que elegiría a alguien que ni sabe autoexigirse? Te lo he dicho antes. Eres un estorbo, y mientras lo seas, jamás tendré el menor respeto por ti.
Sakura se miró las manos, sucias de tierra. Las lágrimas caían en ellas, trazando surcos tan oscuros como su propio dolor. No tuvo que levantar la vista para saber que Sasuke se había marchado. No intentó siquiera ponerse en pie. Permaneció arrodillada, abrazándose los costados, sintiendo un desamparo que estaba más allá del alivio de las lágrimas.

CAPÍTULO 2 " El Consejo de Kakashi"         




Kakashi meneó la cabeza. Había visto todo lo ocurrido desde el árbol, y no sabía si bajar a consolar a Sakura o no. Sabía que era una persona emotiva, pero no quería ofender su orgullo bajando a por ella como si tuviera doce años. No. Mejor esperaría a que se serenara. Luego hablaría con ella. Ahora le duele, pero con un poco de suerte, se dará cuenta de que es lo mejor que podría haberle pasado, pensó para sus adentros.



Echó una ojeada hacia atrás para controlar que Naruto estuviera haciendo los ejercicios de chakra que le había mandado. El ninja estaba concentrando el chakra en una pequeña bola luminosa en el hueco de la mano. Kakashi sonrió. Rasengan. Naruto se acercó de puntillas para coger un saltamontes y meterlo dentro de la bola de chakra. Con un suspiro, Kakashi dejó de mirar. Menos mal que no le enseñé el chidori- se felicitó-lo habría usado para calentar el ramen instantáneo…



Mientras tanto, Sakura trataba de ponerse en pie. Ya no lloraba, pero las piernas le temblaban ligeramente por la tensión acumulada. Su único deseo era marcharse de allí sin tener que cruzarse con ellos. No podría soportar las preguntas de Naruto, ni la enigmática expresión de Kakashi, ni la mirada de desprecio de Sasuke. Se sentía desorientada y estúpida, como cuando tenía doce años y se dedicaba a perseguir a Sasuke por Konoha. Quería gritarle, odiarle por la manera en la que la había herido. Pero en lo más profundo de su ser, una parte reconocía como cierto todo cuanto le había escupido el Uchiha. Esa dolorosa certeza no la dejaba respirar. Tenía razón. Su falta de habilidad en todas las técnicas la convertían en un lastre.

Fue una carga en el País de la Ola, cuando protegían a Tazuna-san. Fue una carga cuando se enfrentaron a Gaara en la invasión de Konoha. Fue una carga cuando delató su posición en la misión en el país de la Roca. Sakura enumeró en silencio todas las ocasiones en las que había tenido que ser rescatada o salvada. 25. Y las que había ayudado…si el cumpleaños de Ino contara como misión…Sintió como las lágrimas volvían a escocerle. No, por favor. Contrólate, al menos hasta que llegues a casa, se ordenó mientras elevaba la vista al cielo para detener el flujo.



-Oi, Sakura- la sobresaltó la voz de Kakashi.





Se dio la vuelta rápidamente, pestañeando para eliminar el efecto vidrioso de las lágrimas.



-Si- dijo con un hilo de voz.



Kakashi hundió las manos en los bolsillos y se acercó a ella lentamente. Sakura bajó la vista.



-No tienes que decirme nada, sensei- dijo lo más serenamente posible.



-Cuando he dicho antes que Sasuke ya no era el mismo me refería a esto, Sakura. He estado con él durante todos estos meses y he visto cómo se iba consumiendo por dentro, lentamente. Cada día más agresivo, más ferozmente obsesionado con incrementar su poder fuera como fuera.



Sakura le miró, sonriendo con amargura.



-Siempre ha sido así.



-No, Sakura. Pero ya hace tiempo supe que se nos iría de las manos algún día.



Sakura también lo sabía. Rememoró aquella tarde, en la que había contemplado horrorizada cómo Sasuke, ciego de rabia, se dirigía hacia Naruto con el chidori electrificando su mano.



-Ha vuelto a ver a Itachi¿verdad? Mientras entrenábais…



Kakashi asintió.



-Fue pura casualidad. Pensé que entrenarle cerca del mar sería bueno para que practicara las técnicas de agua, que son su punto débil. No contaba con que la Akatsuki iba a tener algún interés en el tránsito comercial de la playa. Puedes imaginarte el resto.



-Itachi estaba allí, y Sasuke se volvió loco-adivinó Sakura en voz alta, imaginando la escena.



-Más que eso, Sakura. Intentó usar el poder del sello de Orochimaru.

Sakura se quedó boquiabierta.



¿Qué? Pero…pero el sello tenía un contrasellado-dijo, tratando de comprender- se lo hiciste tú, durante la preselección de chuunin! Además, en otras ocasiones ya había perdido el control del sello y se le había extendido.



-Sí, pero es que esta vez él voluntariamente apeló al sello de Orochimaru, Sakura.



-Voluntariamente…



Un viento helado recorrió su interior, paralizándola. La realidad de sus palabras era monstruosa, terrible. ¿Qué anidaba en su interior¿Tan fuerte era que vendería su propia alma para conseguirlo¿Vendería su propia alma a Orochimaru?. Sakura sintió como el corazón le latía dolorosamente, punzando sus sienes. Que Sasuke hubiera apelado al sello de Orochimaru significaba que ya no le importaba absolutamente nada. Estaba vacío por dentro, como un autómata. Cerró los ojos, sintiéndose impotente.

Kakashi le puso la mano en el hombro.



-Nunca se me han dado bien estos temas, Sakura. Vi lo que pasó antes, pero no le detuve porque pensé que necesitabas darte cuenta. Lo siento mucho- Sakura pudo notar la preocupación en la voz de su maestro.



Los dos guardaron un cómodo silencio durante unos segundos.



- Creo que es la primera vez que hablamos de algo asi, sensei- dijo ella, extrañada por lo comfortable de la situación.

Kakashi le dio una palmadita en el hombro y sonrió suavemente.



-Supongo que siempre he prestado más atención a Naruto y a Sasuke que a ti, porque al ser tan madura siempre he dado por supuesto que podías arreglártelas sola…

Las palabras de Kakashi le recordaron lo que le había dicho Sasuke antes. La mirada de Sakura se ensombreció.



-Puede que fuera más madura….pero siempre he sido una carga para vosotros. No tengo la capacidad de Naruto, ni las cualidades de Sasuke. Soy un cero a la izquierda en cualquier misión...un peligro para mis compañeros-su voz se quebró y dio paso a un llanto silencioso.



-Sakura…. parece que fue ayer que tuve que avisar a Kurenai porque te había venido la regla en mitad del entrenamiento- dijo Kakashi, mirando al cielo.

El estupor cortó las lágrimas. Sakura se volvió sorprendida, sin acabar de creerse lo que había oído.



-Qué?



Kakashi sonrió y la señaló.



-Nada, al menos has dejado de llorar. No se me ocurría otra manera.



-Qué imbécil…-gruñó Sakura, pero no estaba enfadada.



-Siento no haber podido hablar de esta manera contigo antes, Sakura. Lo que intento decirte es que no debes malgastar tu vida corriendo en pos de alguien que ya no es quien tu crees.



-Si yo no fuera un lastre él nunca me habría despreciado-susurró Sakura.



-Sakura…-Kakashi estaba frente a ella. Le levantó con el pulgar el rostro para que le mirara- Hace muchos años que nos conocemos. Que no tengas la habilidad de ellos dos no quiere decir que no hayas mejorado en lo tuyo. Quizá no seas buena en taijutsu, ni en ninjutsu, pero eres realmente buena detectando genjutsu. ¿O debo recordarte que fuiste la única que no cayó dormida cuando Orochimaru durmió al estadio entero en el examen de chuunin¿Dónde estaba Naruto? Dormido como un tronco.- Kakashi hizo un significativo gesto con las manos- Busca aquello en lo que destacas y trabaja duro para pulirlo. Perfecciona tu control del chakra. Pero hazlo por ti y sólo por ti. Al final del día, la única a la que debes rendir cuentas es a ti misma, Sakura. No a Sasuke.

Sakura se limpió las lágrimas con el dorso de la mano, asintiendo en silencio.



Miró a Kakashi con los ojos verdes aún rutilantes por las lágrimas. Éste mantuvo con amabilidad la mirada, para infundirle valor, sorprendiéndose secretamente de la tonalidad que habían adquirido sus ojos por el llanto.



-Tienes razón. Me entrenaré -dijo Sakura, mirándole con decisión- Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para incrementar mi destreza.-cerró el puño-Voy a lograr que me respete, para que nunca pueda volver a hablarme como me ha hablado hoy. Sobre todo, es por mí -añadió rápidamente, viendo la cara de Kakashi.



Éste asintió, satisfecho.



- Yo tengo que ocuparme de Sasuke. Ya sabes que se presenta a las pruebas de ANBU. Sólo otro ANBU puede prepararle, aunque en este caso sea un ANBU inactivo. Pero puedo pedirle a Anko, o a Genma, que te entrenen. Ahora todo está tan tranquilo que no hay jounins fuera de la villa en misiones especiales.



-No hace falta. Ya sé quién puede enseñarme el control del chakra mejor que nadie-dijo Sakura, sonriendo levemente- Sé que ella puede enseñarme bien. Cuando quiera mejorar el taijutsu o el ninjutsu, entonces esperaré a que acabes con Sasuke. Si quieres, claro.



-Hecho.- Kakashi sonrió.



Sakura asintió y miró durante unos segundos el cielo nublado, frotándose los brazos.



-Bueno…creo que será mejor que me vaya a casa. Creo que ya he tenido bastantes emociones por hoy. Por favor, no le digas nada a Narutoél…

Kakashi sonrió e hizo un gesto.



-No le diré nada. Se comería vivo a Sasuke. Aunque he de decir que está mucho más calmado desde que sale con Hinata. A veces está casi tranquilo-bromeó.

Sakura sonrió levemente.



-Naruto también ha cambiado bastante, pero no tanto como para que le eche de menos. Me alegro de que sea el mismo para según qué cosas-dijo, recordando que Naruto la había tirado al suelo un rato antes.



-Mala hierba nunca muere-se limitó a decir Kakashi. La miró apreciativamente -Tú has cambiado, Sakura, aunque creas que no. No escuches nada de lo que pueda decirte Sasuke. Ya no eres la niña de doce años que protegía a Tazuna. Está en tus manos ser lo que tú quieras-añadió, presionando cariñosamente el índice contra su mejilla.

Y acto seguido, desapareció con un pequeño puf de humo.



Si las palabras podían reparar el efecto devastador de Sasuke minutos antes, esta era la prueba definitiva. Sakura se sorprendió agradeciéndole de corazón a Kakashi que hubiera presenciado la escena, para poder hablar con ella de esta manera. Es como descubrirle de nuevo. Y pensar que creía que era un simple genio adicto a las historias eróticas.Definitivamente era un hombre de sorpresas. Sakura había perdido la cuenta de las veces que ella y Naruto habían intentado atisbar lo que había bajo la máscara. O el millón de conjeturas acerca de por qué Kakashi ocultaba su cara. Naruto sostenía que Kakashi tenía boca de besugo y por eso prefería taparse. Sasuke, que alguna cicatriz de una batalla lo había desfigurado; y ella pensaba que quizá era para facilitar su posible labor de espía en otros países. Sea como fuese, nunca habían conseguido acercarse a menos de medio metro de su rostro. La sólida mano enguantada del jounin detenía siempre todas sus tentativas. Ha estado con nosotros todos estos años y creemos conocerle bien, pero no sabemos nada de él, se sorprendió Sakura. No sé cómo lo ha hecho, pero a pesar de todo lo que me ha dicho Sasuke, nunca he sentido más ganas de demostrar a todo el mundo que no soy una inútil. No sólo voy a hacerlo por mi, Kakashi. También por ti. Casi debería agradecerte que me hayas abierto los ojos, Sasuke. Puede que de aquí a algún tiempo te lleves una sorpresa.



Sakura sonrió mientras se encaminaba de vuelta a la villa. Una nueva etapa comenzaría al día siguiente. Y una visita a cierta persona sería el primer paso.


Ok hasta aquí no ma' ji ji. Si desean conti me lo hacen saber, desde el proximo capitulo arranca lo bueno de la historia. ¿A quién creen que le pedirá ayuda para el control de chakra?
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Re: El Blanco Invierno

Mensaje por bluh09876 el Vie Dic 26, 2014 7:04 am

por favor síguela  Pradera Suerte Bye!
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Re: El Blanco Invierno

Mensaje por dafne.k el Sáb Dic 27, 2014 6:56 pm

Muy bien, a pedido de bluh09876 aquí les dejare la conti:



Capitulo 3: La Casa Hyuga 








Tsunade bostezó y contempló de reojo los bloques de documentos apilados sobre el escritorio. A pesar de que el sol otoñal iluminaba a raudales la estancia, no era un brillo cálido. Eran tan sombrío como su ánimo desde hacia meses.
Se levantó de la mesa y se acercó a la ventana. En ese momento, una fila de genins se dirigía ruidosamente hacia la academia. Una media sonrisa se perfiló en su rostro cuando observó a Iruka regañando a dos que se habían quedado rezagados. Todo parecía rutinario, pero era una rutina maravillosa, cálida y dulce. Los genin estudiando para llegar a ser chuunin y jounin algún día. Iruka los había visto crecer, desarrollarse, pelearse, reconciliarse, esforzarse. Por un momento, Tsunade envidió secretamente el cometido de Iruka. Envidió también al dueño del Ichiraku, que se dirigía con las cajas de pescado hacia su restaurante. Envidió a Sakura, que caminaba tranquilamente calle abajo. Envidió la tranquilidad de cada uno de los habitantes de Konoha, y deseó durante un segundo no haber aceptado nunca el cargo del difunto Sandaime. De ese modo, ahora podría caminar por las calles de la villa sin saber que podría ser la última vez que lo hiciera.
Tsunade se apoyó en la pared y tensó el gesto. Tarde o temprano tendría que hablar con el Consejo, pero nunca parecía buen momento. Con las pruebas de selección para el cuerpo de los ANBU el próximo mes, la villa entera estaría volcada en los preparativos. Suspiró. No podía alterar tan profundamente esa preciosa rutina. Pero por otro lado, si la sombra que se cernía sobre Konoha se materializaba, necesitarían a todo chuunin, jounin y ANBU de que dispusieran, estuviesen preparados o no.
Tsunade reprimió un gesto de cólera y apretó fuertemente el puño contra la mesa. Qué monstruosa ironía. Una guerra para garantizar la paz. Muerte para preservar la vida de unos pocos afortunados. Pensó en los dos genins rezagados a los que había visto recibir la reprimenda de Iruka. En cualquier momento de sus vidas, cuando crecieran, serían requeridos para morir, pero ahora sólo pensaban en jugar al amparo de una villa próspera que parecía invencible. No saben nada de lo que significa realmente ser un shinobi. Esa ignorancia es preciosa. Merece ser protegida mientras sea posible. Que no aprendan lo que significa perder a alguien querido, porque ya no podrán vivir sin temer que les sea arrebatado aquello que amen.
Tsunade clavó la mirada en la mesa, reviviendo por momento dolorosos recuerdos.
Si fuera posible ser shinobi en tiempos de paz. Una sonrisa amarga ensombreció su rostro.
Corrió la cortina y observó de nuevo las solicitudes de todos los aspirantes a las pruebas de selección de los ANBU. Recorrió con tristeza los nombres, las recomendaciones, las edades, las aptitudes.
Muchos os llamarían asesinos, pues vuestro cometido es matar sin dudarlo. Pero yo sé que sois mártires entrenados. Mártires para preservar la ignorancia y la dulzura de los que aún no se han manchado de sangre.
Tsunade estrelló el puño violentamente contra el escritorio. Las astillas saltaron en el aire como flechas.
Maldita Akatsuki.









Juraría que estaba tres calles más abajo de la de Sasuke. Ya he pasado por esta panadería antes.


Sakura hizo visera con las manos, entrecerrando los ojos, y se volvió para mirar el camino que llevaba recorrido. No le sonaba que estuviera tan lejos. Se aproximó a una mujer que pasaba por la calle en ese momento.
-Disculpe...
La mujer se detuvo.
-Si?
- Estoy buscando la residencia de los Hyuga. Creí que estaba por aquí…-Sakura sonrió, avergonzada.
La mujer la miró como si no pudiera creer que no supiera dónde vivía el clan más antiguo de Konoha. Señaló a la lejanía.
-Sigue esta calle recta, hasta que llegues casi a las afueras de la villa. Es una casa muy grande, al lado del bosque- y añadió, con sorna- No tiene pérdida.
Una gota de sudor apareció en la frente de Sakura.
-Gra..gracias.
- No hay de qué- respondió la mujer, y se fue meneando la cabeza.
Sakura reemprendió el paso. Le había molestado la actitud de la mujer. Sólo había estado una vez en la residencia de los Hyuga, y fue cuando acompañaron a Hinata tras la preselección del examen de Chuunin. Ella ni siquiera entró en la casa; Naruto lo hizo. Y de aquello ya hacía casi 6 años.
Cómo voy a acordarme, cuando es bien sabido que el clan Hyuga no es muy amigo de visitas. Era muy raro ver a alguien del clan paseando por la villa, o siquiera, haciendo la compra en el mercado. Su madre le había explicado alguna vez que los Hyuga, como antaño los Uchiha y otras familias poderosas, tenían sus propias tierras, con lo que no necesitaban comprar prácticamente nada. Los sirvientes vivían en la misma residencia, y los miembros del clan sólo se mezclaban con los aldeanos en momentos puntuales, como el Año nuevo o las fiestas y los torneos. Mientras que la villa iba modernizándose y adaptándose a los tiempos, el clan Hyuga seguía observando un rígido protocolo y un arcaico sentido del honor. Nunca se habían conocido escándalos de ningún tipo acerca de la familia Hyuga. Desde hacía siglos, todo cuanto sucedía de puertas para adentro era guardado en celoso secreto. Al fin y al cabo, el Byakugan, la técnica del Ojo Blanco que todos los descendientes Hyuga poseían, era una de las rarezas más codiciadas por los gobiernos militares de todos los países. Parecía lógico que se aferraran a la tradición para cerrar filas en torno a una línea genética tan preciosa.
Pero eso no justifica que vivan en el quinto pino protestó internamente Sakura. Ya llevaba veinte minutos recorriendo la calle y aún no había señales de ninguna gran mansión. Empezaba a preguntarse si realmente había sido tan tonta como para confundir la casa o pasarla de largo, cuando al doblar el último recodo, la sólida construcción de piedra apareció ante sus ojos.
Joder. Es increíble. No lo recordaba así, murmuró mientras daba un paso atrás para admirar la impresionante fachada de piedra. Ésta era amplia y recta, de piedra oscura y sostenida por un sobrio pórtico de madera barnizada. La construcción en si no era muy alta, pero si extensa. Abarcaba toda la manzana, rodeada por un grueso muro de piedra cubierto parcialmente por la hiedra. Cerca de la puerta, de madera noble tallada, tintineaba una solitaria campanita. Sakura aguzó el oído. La residencia estaba tan retirada de la villa que no llegaba ningún ruido; ni niños jugando a pelota, ni tránsito de vehículos. El tiempo parecía haberse detenido a las puertas de la imperturbable residencia del clan, como si en 300 años nada hubiera osado alterar la disciplina de espíritu de la estirpe de guerreros más importante de Konoha.
Sí, era comprensible que se sintiera muy pequeña de repente y tuviera que tragar saliva antes de llamar a la puerta. El timbre resonó en el interior de la casa. Pasaron treinta segundos antes de que la pesada puerta se abriera para dejar paso a un hombre encorvado con cara de pocos amigos. Vestía enteramente de blanco y llevaba unas sandalias de esparto que crujían suavemente contra la tierra negra del jardín.
- Qué quiere -le espetó sin demasiada ceremonia, mirándola de arriba abajo con condescendencia.
Sakura frunció el ceño ante el tono del hombre.
-Vengo a visitar a Hinata- respondió, sin parpadear.
-La señorita Hinata está con Hana bi en estos momentos- replicó secamente el criado antes de darse la vuelta- Vuelva otro día.
Sakura frunció el ceño. Mierda, no he caminado media hora para volverme a casa sin verla.
-Puedo esperar- replicó ella, luciendo una tensa sonrisa.
El criado la miró, irritado.
-Creo que no lo ha entendido. Aquí las cosas siguen un orden. Si no es capaz de entenderlo, le sugiero que...
-Shikaro-le interrumpióuna voz a sus espaldas.
Tanto el criado como Sakura dieron un respingo al oír la voz que no tardó en reconocer como la de Neji. El criado se volvió hacia él y lo saludó respetuosamente, inclinándose.
- Neji-sama.
Neji miró a Sakura. Si estaba sorprendido por la visita, no lo demostró. Su expresión era serena y neutra, reforzada por el efecto de su mirada sin pupila.
- Hola, Neji- saludó Sakura, extrañada por el comportamiento envarado de Neji.
-Qué haces aquí-se limitó a preguntar, en el mismo tono de voz.
Shikaro, el criado, aprovechó para meter baza.
- Neji-sama, esta chica quería estorbar el entrenamiento de Hinata-sama con Hanabi. He intentado disuadirla pero ha sido una grosera.
La mirada de Neji se clavó en Sakura. Ésta tragó saliva. Siempre le había inquietado esa mirada incolora y penetrante que parecía escrutar hasta el rincón más recóndito de su alma. No conocía realmente el alcance del Byakugan, pero por la intensidad de la mirada, habría jurado que hasta podía adivinar sus pensamientos. La aturdía. Sakura se obligó a bajar la vista.
- Eso no es verdad- replicó, indignada- He dicho muy claro que no me importaba esperar.
-Bien. Shikaro, retírate- ordenóNeji,sin mirarle.
El criado, en un hosco silencio, volvió al interior de la casa, no sin antes dirigirle a Sakura una mirada asesina.
-Gracias, Neji -Sakura le sonrió, confiada- Venía a visitar a Hinata, tengo algo que pedirle…
Neji la cortó en seco, sin variar una sola nota su tono.
-No puedes presentarte aquí sin más. Puedes ver a Hinata, pero más vale que sea un asunto importante. Harías bien en recordarlo la próxima vez que quieras interrumpir la rutina de esta casa.
Sakura abrió la boca, sorprendida. Antes de que pudiera añadir nada, Neji se dio la vuelta y entró.
¿Tenía que seguirle, o debía esperar fuera? Sakura se sentía decepcionada y humillada. La ilusión con la que había empezado el día comenzaba a desinflarse por momentos tras el glacial encuentro con Neji y Shikaro. Atisbó por la puerta entreabierta, sin acabar de decidirse a entrar. No creo que les importe que espere dentro. Peor que antes ya no se pueden poner.
Empujó suavemente la puerta y se sumergió en la fresca penumbra del recibidor. Olía a madera limpia y a tatami nuevo. Cuando sus ojos se habituaron a la oscuridad, pudo reconocer en las paredes escenas de batallas pintadas sobre la madera. ¿La historia del clan Hyuga? Antes de que pudiera agacharse para comprobarlo, la corredera del fondo del pasillo se abrió, dejando entrar la luz del patio. Una figurita se recortó en la luminosidad y se dirigió corriendo hacia ella. Sakura sonrió al reconocer a la menor del clan Hyuga, Hanabi. Detrás de ella, venía una tímida pero sonriente Hinata.
-Hinata - Sakura sonrió, contenta de verla- Perdona que haya interrumpido tu entrenamiento con Hanabi, le dije al criado que me recibió que podía esperar lo que hiciera falta…
Hanabi elevó hacia Sakura una mirada idéntica a la de su primo, pero una sonrisa satisfecha iluminando su rostro.
-No pasa nada, ya casi habíamos acabado y estaba aburrida-dijo Hanabi en tono cantarín. Hinata también-añadió, tirando de la manga de su hermana.
Hinata asintió.
-Es verdad, ya habíamos terminado. Me...me alegro de que vengas a verme- se sonrojó levemente- No hay mucho que hacer por aquí…pasa, vamos al jardín.
Sakura asintió y las siguió por la corredera hasta el jardín trasero. El sol se reflejaba en el agua del estanque, donde nadaban en círculos varias carpas relucientes como el oro. La brisa movía los árboles y los nenúfares en un apacible vaivén. Hinata se sentó en uno de los banquitos de piedra e invitó a Sakura a sentarse a su lado. Una vez se hubo cerciorado de que nadie se hallaba cerca, el rostro de Hinata se relajó visiblemente.
-Quién te ha dicho que no podías verme- preguntó con curiosidad.
- Un criado que se llama Shikaro- respondió Sakura, y Hanabi soltó una risita al oírlo- Y bueno, he tenido el placer de oírlo también de tu primo.
-No te tomes a mal lo que te haya dicho Neji, Sakura-chan. Nunca tenemos visitas, y cuando las hay, siempre alteran los horarios y por eso refunfuñan los criados.
-Pero es verano-objetó Sakura- Una vez acabado el entrenamiento con Hanabi¿qué haces¿No viene Naruto a verte?
Hinata se quedó lívida y le suplicó silencio con un gesto imperioso. Sakura calló de inmediato, sorprendida.
-Sakura, mi padre no aprobaría que salga con Naruto- susurró Hinata, inquieta.- Por favor, no digas nada de esto cuando estés aquí, ni siquiera a Neji- suplicó.
Neji, un amigo de ensueño con quien charlar de cualquier cosa, pensó Sakura con ironía.
-No se me ocurriría ponerme a charlar con Neji de nada, me parece- dijo Sakura con sorna. Frunció el ceño¿Qué tiene de malo Naruto- estaba desconcertada. Le parecía estar dentro de una novela medieval.
Hinata bajó la mirada, triste.
-Nada.
-Nada no, si no les gusta será por algo. ¡Pero si es uno de los ninjas más fuertes de Konoha!
Hinata la miró, con sus pálidos ojos llenos de tristeza.
-Pero no es un barrera de sangre- musitó.
- Eso da igual si él te gusta!
- No aquí, Sakura-chan- Hinata miró a Hanabi, que estaba haciendo volteretas para atrás al lado del estanque y repitió: No aquí.
Sakura se quedó en silencio, sintiéndose mal por haber despertado el malestar de su amiga. Le cogió la mano y se la estrechó afectuosamente.
- Entonces¿cómo os veis?
- Con el pretexto de entrenar con Hanabi, voy al bosque y allí nos encontramos. Hanabi hace de guardia- Hinata suspiró- Para esos casos, el byakugan es muy útil.
- Ya veo. No debe ser muy divertido jugar al escondite con vosotros¿verdad- era un pobre intento de chiste, pero surtió efecto. Hinata se rió.
- Pues sí que estamos arregladas- dijo Sakura- Tú no puedes verte con quien quieres, y quien yo quiero no quiere ni verme. Lo que vengo a pedirte tiene que ver con él…. Bueno, tiene que ver y no tiene que ver…
-Sasuke-kun?
Sakura asintió.
-Si no puedes o no tienes tiempo, lo entenderé. Me gustaría que me ayudaras a perfeccionar el control de chakra. No..no hay nada que se me de bien, Hinata, y ni siquiera soy la mejor controlando el chakra, pero es lo que se me da…menos peor. Sé que no hay nadie mejor que vosotros en lo que a técnicas de control se refiere. Por eso te lo pido.
A Hinata se le iluminó la expresión.
-Me gustaría mucho ayudarte con el chakra, Sakura, aunque no sé si…bueno…a lo mejor no soy quien mejor puede enseñarte, porque no tengo los conocimientos de mi padre o mi primo…
Sakura se echó a reír.
-No te preocupes por eso, Hinata. Yo tampoco tengo grandes facultades, así que nos apañaremos bien. Tampoco pretendo pasar la prueba de ANBU, así que…
-Neji-niisan se prepara para la prueba de ANBU-dijo Hanabi mientras se mantenía en prodigioso equilibrio haciendo el pino.
Hinata asintió.
-Entonces harán la prueba juntos -pensó Sakura en voz alta – Porque Sasuke también se presenta. De hecho, si Kakashi no hubiera estado ocupado entrenándole, le habría pedido ayuda a él en vez de molestarte a ti.
Hinata se sonrojó cándidamente.
-No es ninguna molestia, Sakura. La mayor parte del día estoy sola aquí con Hanabi. Y cuando Naruto se marcha con Jiraiya para entrenar y mi padre se lleva a Hanabi, me quedo sin nadie con quien hablar.
-Bueno, tienes a Neji. ¿No desaparecieron las hostilidades después del torneo de chuunin?
-Sí, pero…13 años de odio son demasiados para desaparecer fácilmente. Aunque mi padre le pidiera perdón por todo lo ocurrido con su padre, Neji no olvida que nació Bouke y como tal, vive para proteger al Souke. Es una estupidez -añadió con amargura.
Sakura asintió. No dejaba de chocarle la tensión que reflejaba el rostro de Hinata cada vez que hablaba de su familia. El ambiente que se respiraba en la casa de los Hyuga era claustrofóbico. Distaba mucho de la feliz distensión que se vivía en su casa. Quizá no tenía ni una cuarta parte de la extensión y riqueza de la casa Hyuga, pero al menos se podía hablar de casi cualquier cosa.
Pobre Hinata. Hay pocas personas tan dulces como tú, y sin embargo has ido a parar a este sitio tan espantosamente frío. Ni siquiera te está permitido ver a quien amas sin esconderte. Tiene que haber alguna manera.
Una idea cruzó su mente.
-Hinata ¿querrías venir a pasar los fines de semana a mi casa, si tus padres te lo permiten? Ino no está y yo también estoy aburrida…
-Claro que sí, pero…no sé si me dejarán. Tendrían que conocerte antes, supongo -respondió Hinata.
Pues si se guían por lo mismo que Shikaro, vamos listos…
-Es que si vienes a mi casa- Sakura bajó la voz- Podrías ver a Naruto sin tener que esconderte ni tener a nadie vigilando que no se acerque nadie de tu familia.
Los ojos de Hinata brillaron extasiados con la idea.
-Oh, Sakura…eso sería…sería genial. Y seguro que me dejan, porque cuando vengas a entrenar te verán…
Sakura entrecerró los ojos.¿Cómo que"cuando vengas a entrenar"?
-Ah, pero entrenaremos aquí- preguntó, torciendo levemente el gesto. No le entusiasmaba la idea de que su triste habilidad estuviera a la vista de toda la familia. Y especialmente, de una familia conocida por su brillante talento bélico.
Hinata captó la inquietud de Sakura y se echó a reír.
-No te preocupes, nadie nos verá. El jardín es suficientemente grande como para practicar sin que nadie nos moleste. El único que rondará por aquí será Neji, que estará entrenándose, y no nos hará ni caso.
Sakura estiró ligeramente el cuello para otear por encima del arbusto.
-Está él aquí ahora? No nos habrá oído?
-No, imposible. Cuando entrena está tan concentrado que nada de lo que suceda alrededor le importa.
- Cúantas horas entrena?
-Desde que se levanta hasta que cae la noche. Sólo se detiene unos minutos para comer.
Sakura arqueó las cejas, impresionada.
-Vaya…- se miró las manos, pensativa - entonces Sasuke debe estar haciendo lo mismo…-sonrió con tristeza- Supongo que para alguien como yo, que no tiene ninguna fuerza de voluntad…
No completó la frase, pero no era necesario. En el silencio de Hinata había comprensión. Cogió la mano de Sakura y la apretó afectuosamente.
-Quiero ayudarte, Sakura-chan, porque estamos en la misma situación. A ti también te han menospreciado, te han dicho que no podías hacer muchas cosas que otros sí que pueden. Y es posible que no podamos hacerlas todas-concedió, mirándola con dulzura-pero sí podemos intentarlo. Eso no pueden quitárnoslo. ¿Recuerdas la preselección de chuunin, cuando tuve que enfrentarme a Neji?
Sakura asintió. Se imaginaba lo que iba a decir.
-Estaba tan asustada…no podía ni respirar. Las piernas me temblaban tanto que creí que me desplomaría en cualquier momento. Cada palabra que Neji decía me punzaba como una arista de hielo. Fuesen verdad o no, la cuestión en vez de tratar de remediarlas, me iba acobardando más y más…hasta perder totalmente la fe en mi misma.
-Sí…eso fue lo que pasó ayer-musitó Sakura- Sasuke me dijo que me despreciaba por ser débil y autocomplaciente. Que jamás podría respetarme siquiera.
Hizo una pausa y se mordió el labio, dolida.
-Si no hubiera sido por Kakashi-sensei…no estaría aquí, tratando de ser menos inútil. Creí que me iba a morir de dolor, Hinata. Sus ojos eran…Dios, era tan fríos y me miraban con tanta repugnancia... Le daba asco. Era más de lo que podía soportar. Sé que nunca se fijará en mí, pero a pesar de todo…quiero demostrarle al menos que puedo convertirme en alguien a tener en cuenta. Alguien mínimamente fuerte.
Hinata se puso en pie, muy seria. Le ofreció la mano.
-Sakura, hagamos un pacto. Durante seis meses a partir de hoy, nos entrenaremos juntas cada tarde. Si al finalizar este período no hemos mejorado lo más mínimo, desistiremos. Pero si logramos avanzar y perfeccionar alguna técnica, nos presentaremos al examen de jounin. ¿Qué te parece?
Sakura se incorporó y estrechó la mano de Hinata, sellando así el acuerdo. Hanabi se acercó de un saltito a ellas.
-Yo también quiero ayudar-imploró, quejumbrosa- Por favor…
Sakura sonrió.
-Claro que sí, Hana bi. Sólo tienes 10 años pero ya nos sacas ventaja, así que serás bien recibida.-Se volvió hacia Hinata- Entonces ¿te parece bien que venga cada día a las siete?
-Mejor a las cinco-respondió Hinata, y señaló el cielo- Aún es verano y el día es largo, pero cuando llegue el invierno será totalmente de noche a las siete.
-Tienes razón. Entonces, vendré a verte mañana a las cinco-dijo Sakura.
-Aquí te esperaremos-sonrió Hinata.
Sakura le devolvió la sonrisa y se despidió con la mano. Echó a andar hacia la casa pero se detuvo. Se volvió hacia Hinata.
- Hay alguna salida en la que no tenga q toparme con el criado cara de palo?
Hanabi soltó una risita y señaló el sendero del jardín que llevaba al bosque. Sakura le dio las gracias y comenzó a caminar, perdida en sus pensamientos.
Presentarme al examen de jounin. Bueno, por qué no. No creo que aprobemos, pero quién sabe…si mejoramos lo suficiente…daría una pierna por ver la cara que pone Sasuke. En el examen, ejecutaría el Suiton Suikodan no jutsu y entonces él se quedaría de una pieza al ver que puedo hacerlo. Se acercaría a mí después muy serio y me pediría disculpas a su manera, incómodo por tener que admitir que se ha equivocado…
El vuelo preciso de un kunai que se clavó en un tronco a pocos centímetros de su cara la sacó de sus ensoñaciones. Sakura se quedó lívida, mirando con los ojos abiertos como platos la hoja metálica hundida en la madera, ante sus narices. El corazón le latía desbocado por el susto. Jadeó y se llevó la mano al pecho.
-Q…Qué…-se giró y vio a Neji acercarse con una media sonrisa suficiente. Sintió que montaba en cólera.
- ESTÁS LOCO -estalló, aún pálida-PODRÍAS HABERME DADO!QUÉ NARICES HACES LANZANDO KUNAIS EN EL BOSQUE?
Neji se acercó tranquilamente al tronco y arrancó el kunai de un tirón. Miró a Sakura con indolencia.
-La pregunta no es qué hago lanzando kunais en un bosque, sino qué haces tú en mi bosque mientras yo me entreno.
Sakura le miró, irritada.
-Hinata me dijo que estabas en el jardín.
-Correcto, estaba. Porque vuestra incapacidad para llevar una conversación de manera discreta es irritante. Por eso estoy aquí, lanzando kunais en MI bosque.
-Podrías haberme dado-le recriminó, cada vez más furiosa. Nunca había tenido trato con Neji, y ahora sabía por qué.
Éste se encogió levemente de hombros sin mirarla.
-Podrías haberlo esquivado.
- Cómo voy a esquivarlo, si ni podía imaginar que estabas aquí?
-Buena pregunta. Empezad vuestro entrenamiento por ese punto.-replicó Neji con sarcasmo.
Sakura se quedó boquiabierta. Lo sabe?
-Has estado escuchando-acusó, sintiendo que su indignación aumentaba por momentos.
Neji recogió un shuriken del suelo y la miró de reojo con desprecio.
-Si crees que tengo algún interés en oír las estupideces que tú y Hinata podíais estar comentando, te diré que no lo tengo. Simplemente hablábais demasiado alto, y yo estaba cerca.
Sakura cerró la boca, ahogando una última protesta.Le observó atarse la katana a la cintura con movimientos diestros.
- Podrías ayudarnos- pensó en voz alta, y se arrepintió de inmediato de haber abierto la boca cuando escuchó la carcajada de Neji.
-Se me ocurren mejores maneras de perder el tiempo-espetó secamente el Hyuga antes de desaparecer entre la maleza.
Sakura le siguió con la mirada. Los últimos rayos de sol crepuscular incidían sobre la funda blanca de la katana, arrancando destellos a su pulida superficie, que contrastaba vivamente con la larga melena oscura de Neji. Recortada en la luz del ocaso, su silueta parecía sacada de una leyenda. Sakura recordó los grabados y frescos que había visto en las paredes del vestíbulo, y se sintió intoxicada por el aura de misticismo que emanaba toda la casa. Incluso este encuentro podría ser leyenda, pensó. Sacudió la cabeza. Ya empiezo a pensar tonterías. Será mejor que me marche a casa.
Esa noche, Sakura soñó con el Byakugan.




Chan chan chan !!! hasta aquí. El capi fue cortito, ya que no tiene gracia si no sé lo que van pensando de la historia. ji ji . Espero sus reviews y lo prometido es deuda por fin comienzan los problemas para mi querido Neji. ¿Cómo se las arreglará con una pelirosada muy curiosa? 





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