NejiSaku

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Radio Anime Obsesión
¿Algún problema?
Haciendo clic en cualquier imagen, podrás contactar al admin que desees.




Te gusta NejiSaku
Últimos temas
» Digan Presente
Sáb Mayo 09, 2015 4:31 pm por kasumi12

» test de ¿cual es tu pareja de naruto ?? xD
Lun Mar 09, 2015 5:45 pm por KiraHyuga

» Conociendolos!!
Lun Mar 09, 2015 5:26 pm por KiraHyuga

» Mi cuento de hadas??
Vie Feb 13, 2015 8:50 pm por Neji_Saku102

» nejisaku, una historia de amor
Vie Feb 13, 2015 7:43 pm por Neji_Saku102

» Crossover con Sakura Haruno
Lun Ene 05, 2015 10:36 pm por Juliette140

» El Blanco Invierno
Sáb Dic 27, 2014 6:56 pm por dafne.k

» _*_Wrecking ball_*_ [SongFic]
Mar Sep 09, 2014 10:51 pm por 95CEREZO

» Sakura Haruno
Mar Sep 09, 2014 9:12 pm por mikorin

Afiliaciones
Hora del Fanfic

MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

¿Qué te parece la historia?

Muy buena
 
Buena
 
Interesante
 
Pasable
 
Aburrida
 
Mala
 
 
 
Ver los resultados

MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por Brenda iwi el Mar Nov 23, 2010 3:47 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Hola a todas…. La historia que estoy a punto de presentar no es de mi auditoria, es parte de una novela que hace mucho tiempo leí, y pensé en pasarla a los personajes favoritos que tengo de Naruto.

Espero no les moleste mi elección, la historia es genial, y con el paso de la lectura se que la amaran tanto como yo la amo.
Sin más por el momento, espero que disfruten de lo que voy a presentar.

Nota: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenece, ya que, si fuera así, Itachi Jamás hubiera muerto y Neji sería mio (inner: jajajaja, sigue soñando Brenda)





Momento de Locura

Capitulo uno






Essex, Inglaterra, 917 D. C.
La venganza era un deber

Sakura huyó a través de las lenguas de fuego de Ragnarok, el final de la creación, cuando los dioses y los mortales mueren. El mundo, su mundo, estaba en llamas. La muerte la perseguía y las maldiciones sajonas le resonaban en los oídos.

«Danesa»
«Ramera vikinga»
«Nos vengaremos de ti».

Los gritos de venganza la helaron hasta los huesos.
El aliento le fallaba y los pies se le deslizaban sobre el oscuro sendero de grava que había entre las casas. Los pesados pasos le iban ganando terreno. ¿Acaso no había ningún lugar en el que esconderse en aquella ciudad saqueada?
Se permitió una última mirada de desesperación por encima del hombro. A continuación, hizo un gesto de estremecimiento cuando se encontró de frente con un muro de piedra. Al menos eso era lo que parecía, pero se movía. Una piel de flexible metal, tan dura como las escamas de la Serpiente del Mundo le raspó la mano y estuvo a punto de desgarrársela.


Era un hombre arreglado con una cota de malla y que levantaba una espada ensangrentada. Sakura gritó, pero la espada no la golpeó. Vibraba entre ellos, cortando el aire iluminado por el fuego como si fuera algo vivo. Sin embargo, él la contuvo.
Si iba a morir a manos de un sajón, era mejor que fuera rápido.
Sakura buscó el rostro del guerrero, que encontró, duro y severo, bajo el casco de guerra. Vio sus ojos. Eran grises, casi perlados. Ingleses. Y parecían estar llenos de magia. Al menos, éste era el único modo de explicarlo, porque la locura que hizo a continuación sólo la habría llevado a cabo presa de un hechizo.
Sus perseguidores dieron la vuelta a la esquina y se detuvieron en seco. El cuerpo de Sakura se movió. Las manos se le cerraron en torno a un fuerte brazo rodeado de anillos de hierro. Las palabras se le escaparon de los labios sin pensar, no en su lengua danesa natal sino en sajón, para que no pudiera haber ningún error.

—Marchaos —dijo—. Soy suya.

Los tres hombres, ataviados con túnicas sucias y rasgadas, dudaron. En sus ojos aún se vislumbraban la lujuria de la persecución y los vapores de la cerveza, pero no la miraban a ella, sino a la montaña de cota de malla a la que Sakura se aferraba. Se produjo un profundo silencio. Nada parecía moverse.
El corazón de Sakura latía como si estuviera a punto de ahogarla. Sentía una profunda opresión en los pulmones. ¿Qué había hecho? ¿Cómo podía haber puesto en peligro su vida en un sólo instante? ¿Cómo podía haber confiado su destino por una impresión momentánea?
Porque era lo único que tenía. Una única mirada al rostro de aquel hombre en la creciente oscuridad no era suficiente razón para pensar que él era mejor que los otros. Era tan sajón como sus perseguidores. Formaba parte de un ejército que había peleado durante todo el día, que había salido victorioso y que en aquellos momentos no sabía cómo repartirse la ciudad danesa.

Sakura estaba loca. La cota de malla a la que se aferraba estaba cubierta de sangre. Su portador era un hombre y un soldado adiestrado en el uso de la fuerza bruta. Sin embargo, ella había visto algo en su rostro.
Entonces hizo lo que su esposo muerto, con todo su aterrador poder, nunca habría hecho por ella. Sintió cómo se movían los fuertes músculos bajo la mano y, antes de que pudiera darse cuenta de lo que había ocurrido, el desconocido la colocó detrás de él, protegiéndola de los otros con su cuerpo. A continuación, amenazó con la espada manchada de sangre a sus perseguidores. Una profunda voz masculina, inglesa y completamente razonable dijo:

—Si alguien da un paso al frente, lo mataré.

Tres pares de ojos se entornaron al escuchar tal afirmación. Incluso los ojos de Sakura se levantaron para observar al hombre que la protegía en aquellos momentos.
Era alto y bien formado. Al contrario de los perseguidores de Sakura, portaba armadura y el puño de la ensangrentada espada era de oro. No se apreciaba en él señal alguna de debilidad ni que tuviera la menor duda sobre su victoria. Había pronunciado aquellas palabras totalmente en serio, con una fría finalidad que hizo que Sakura comprendiera lo mucho que se había precipitado.

Si cualquiera de los brutos, borrachos de cerveza, aceptaba el desafío, ella echaría a correr. Él tendría que soltarla. Nadie podía enfrentarse a tres personas con una sola mano y una cautiva agarrada al brazo izquierdo.
Sin embargo, los perseguidores de Sakura habían visto lo mismo que ella. Se desvanecieron rápidamente, mezclándose con las sombras de la noche como espíritus malignos. Sin duda habría despojos mucho más fáciles de conseguir en otra parte.
Sakura tendría menos de un instante. Se giró y trató de soltarse del guerrero antes de que se diera cuenta, antes de que tuviera tiempo de acordarse de ella. Sin embargo, no pudo conseguirlo. La mano la agarró con más fuerza.

—Espera —dijo. Una sola palabra. Una orden.

No había nadie más a la vista. A Sakura le resultaba imposible soltarse. Sintió que el guerrero tiraba de ella hasta colocarla frente a él. Se preguntó qué habría visto en su rostro.
Era bastante agraciado, al menos por lo que se podía vislumbrar bajo el casco y el polvo, pero aquellos ojos… Sus profundidades perladas parecían ser de hielo.

—Soltadme —replicó ella, con tanta firmeza como pudo reunir.

—¿Adónde vas a ir?

Sakura parpadeó. En realidad, no había sido una pregunta, dado que el guerrero no se detuvo a esperar respuesta. La voz cortante y razonable siguió hablando.

—El ejército está completamente fuera de control. Al mando, si se puede llamar así, está el mayor necio del reino de Wessex. Él no va a hacer nada para impedir lo que está ocurriendo y, aunque lo intentara, ya es demasiado tarde.

Al menos, eso fue lo que Sakura creyó que el guerrero había dicho. Su inglés era bueno, pero él tenía un acento que resultaba casi incomprensible. Además, aquello era lo último que esperaba que dijera un sajón.
Tiró de ella una vez más, ciñendo su brazo al de Sakura para que ella pudiera sentir su fuerza.

—¿No tienes a nadie que te proteja? —le preguntó.

A excepción de frialdad, no se reflejaba nada en su mirada. Sakura se obligó a mirar aquellos ojos.

—Lo tenía —respondió—. Tenía un esposo, pero está muerto.

Se llevó la mano instintivamente al cuello, de donde le colgaba el amuleto de plata, prendido de una fina correa de cuero. Ya no adornaba el cuello grueso, fuerte e invencible de su esposo.

Le tembló la mano. El amuleto estaba oculto por el raído lino de la camisa que llevaba puesta, pero sentía la silueta de metal unida al anillo. Había armas: dos espadas, tres bastones y la lanza de Odín. Sakura los conocía de memoria. Nunca habían dejado de estar en contacto con la piel de su esposo mientras él vivía. Eran parte de él.
En aquellos momentos, eran ya de Sakura. Nadie más los reclamaría, porque tenían miedo. Ella también. Las delgadas barras de metal pesaban como el plomo contra su carne.
La mente se le llenó de las terribles visiones de rostros alegres y triunfantes que le llevaban las noticias de la muerte. Personas que Sakura conocía, personas de la ciudad, peleándose entre ellos para ser los primeros en decírselo. Sasuke había muerto. Hasta el hombre más fuerte y valiente de todos los hombres podía caer presa de la lluvia mortal de las flechas.
Así era como había ocurrido. A distancia, dado que nadie se atrevería a enfrentarse a la ira de Sasuke desde cerca. Parecía que todos los hombres lo habían visto caer cerca del bosque. Muerto.

Habían encontrado el amuleto entre las hojas ajadas del otoño. Sin embargo, nadie había llegado hasta su cadáver. Sasuke yacía en algún lugar, sin enterrar, bajo las oscuras sombras de los árboles. Se había convertido en el alimento de los cuervos y de los lobos, sus compañeros de espíritu.

—Está muerto —repitió. Las palabras resultaban tan pesadas como el metal que le rodeaba la garganta.

Pensó que cuando el sajón la viera temblar, se produciría alguna reacción en aquellos ojos de hielo. No fue así.

—Entiendo.

—En ese caso, estáis mejor que yo.

Volvió a agarrarla con fuerza por el brazo. Sakura vio que la obligaba a bajar la colina con él. Los pies casi no le tocaban el suelo.
Estaba atrapada por sus propios actos. Jamás podría escaparse de un hombre como aquél y, si lo conseguía, su destino volvería a ser exactamente el mismo del que él la había apartado.
Trató de escaparse por última vez, retorciéndose y pataleando sin previo aviso. Notó que él la inmovilizaba con un débil suspiro de exasperación. No le había costado esfuerzo alguno. No habló.

Sakura lo miró completamente aterrorizada. Ella había utilizado toda la fuerza de la que disponía y él casi no se había dado cuenta. No volvió intentarlo.
Atravesaron las ruinas de las casas en llamas. La gente corría despavorida, gritando. Era el final del mundo. Sin embargo, después de Ragnarok, cuando el mundo fue destruido, nació un nuevo comienzo. Desgraciadamente, Sakura no creía que lo hubiera después de lo ocurrido.
Ninguno de los que huía se acercó a ellos. Era como si estuvieran atravesando aquella destrucción sin formar parte de ella. Sakura comenzó a sentirse completamente irreal. Su vida entera había desaparecido y todo se estaba desintegrando ante sus ojos sin que pareciera que nada la tocara. Lo único que lo hacía era el hombre que caminaba a su lado.
Siguió andando, aunque comenzó a sentirse presa de una creciente sensación de mareo. La silueta de las construcciones de la ciudad y del reflejo de las llamas perdió todo significado, como si no tuvieran nada que ver con ella. Lo único que siguió siendo real en aquella creciente oscuridad era el sajón y la fuerza con la que le agarraba el brazo.
Se tropezó con algo. No miró porque no quería saber lo que era. Notó que él la ayudaba a incorporarse, pero aquella vez a Sakura le resultó imposible moverse. No podía colocar un pie delante del otro.

El guerrero se detuvo. Tal vez la soltaría. Tal vez decidiría que ella no valía la pena y la dejaría allí para que muriera. Sakura notó que la cota de malla se le deslizaba alrededor de la cintura y que la ponía en contacto con el sólido cuerpo. Contuvo el aliento y notó que la cabeza le descansaba sobre el hombro de él. El cabello de Sakura quedó extendiendo, derramándose en ingobernables ondas sobre el pecho y los hombros del guerrero. Pensó que todo había terminado. Sin embargo, la profunda voz de él resonó muy cerca del cabello de la joven y dijo.

—No está lejos. Al lado de las murallas hay un granero y unos cobertizos de almacenamiento. Allí es donde vamos.

Comenzó a andar. Sakura movió los pies. El guerrero aún no la había atacado. Esperaría hasta que llegaran a su destino. Dos palabras resonaron una y otra vez en su pensamiento. «Las murallas». Si el lugar al que el guerrero quería llevarla estaba al lado de la muralla de la ciudad, Sakura podría encontrar oportunidad de escaparse de él. Si era capaz de llegar hasta el bosque, lo conseguiría. La libertad.
Una pequeña esperanza se iluminó dentro de ella. Sobreviviría, costara lo que le costara. Siguió andando. Le resultaba más fácil porque él soportaba la mayor parte de su peso. Sin embargo, la sensación de mareo y de irrealidad que ella estaba experimentando pareció sólo incrementarse. Era como avanzar en un sueño. La luz se iba haciendo más tenue. No había llamas y todo estaba mucho más silencioso. También había menos personas. Sólo el guerrero y ella. Nada más en el mundo. Empezó a perder el sentido.

—Ya estamos.

Siguió andando. Era imposible que se hubiera desmayado, dado que no podía estar inconsciente y caminar al mismo tiempo. No obstante, descubrió que tenía la cabeza apoyada contra el hombro de él y que una mano se le había apoyado sobre la hebilla del cinturón del que le colgaba la espada.
El pánico se apoderó ella y le hizo recuperar el sentido. Se apartó de él todo lo que pudo. El guerrero la agarraba con fuerza por la cintura y la sujetaba con una facilidad que resultaba aterradora.
Sakura trató de averiguar cuánto faltaba para llegar a la puerta de la muralla.

—Las puertas están vigiladas —le dijo su captor—, y los bosques están llenos de los restos de un ejército en retirada. Dudo que el hecho de que sean tus compatriotas daneses te salve.

La parte más cuerda de su cerebro le decía que él tenía razón. Sin embargo, debía de haber algún lugar en que pudiera esconderse, donde nadie pudiera encontrarla, ya fuera danés o inglés.
No le quedaba elección.

—Dejadme marchar.


---o---




Cuando la miró, él pensó que aquella joven no parecía más sustancial que un espíritu. La muñeca que tenía aprisionada entre los dedos era tan delicada que podría haberla quebrado con dos dedos.
La mujer era danesa, una invasora de su tierra, una más de la fuerza terrible y destructora que había asolado todo lo que había encontrado a su paso. Su esposo, de cuya muerte le había informado ella misma, habría asesinado y herido a hombres a los que él conocía, con los que había luchado.
El deber de los que quedaban vivos era vengar a sus muertos. Cualquiera se lo habría dicho así, a excepción de su sacerdote y, por razones de experiencia política, el rey de Wessex. Tal vez.
Observó el pálido rostro de la mujer. Tan danesa, desde el extraño cabello rosado, el sutil maquillaje de ojos y el escandaloso vestido, una túnica recta de lana sobre una fina camisa que dejaba sus esbeltos brazos a la vista.
Aquella mujer era su enemigo. Aquella mujer estaba asustada. No se parecía en nada a su difunta esposa. Reprimió los recuerdos que no conducían sino al desastre, era un camino que no había permitido vuelta atrás desde el día en el que había pedido en matrimonio a Ten-ten. Ella que era tan hermosa, tan rebosante de incansable energía, tan lejos de su alcance hasta el fin. Ten-ten, que, como siempre, se había apresurado a encontrarse con su destino, un destino que no se merecía.
No había habido redención alguna para aquel desastre. El destino debía seguir su curso, aunque, como en aquel caso, estuviera equivocado.
Aquello era lo único en lo que él podía pensar. El destino. Aquella mujer había elegido poner el suyo en sus manos y él lo había aceptado. Había hecho huir a sus perseguidores. Había sido elección propia. Sabía que no podía comportarse como lo habrían hecho aquellos hombres, pero… pero no podía soltar la frágil muñeca de aquella muchacha.
Observó los delicados huesos envueltos por su guantelete. Debería rompérselos. Debería romperle el cuello del mismo modo en que un valiente vikingo le había roto el suyo a Ten-ten. Sin embargo, sabía que no podía hacerlo.
Lejos de allí, en la parte más alta de la ciudad, alguien gritó. Aquel sonido no transmitía nada más que desesperación e hizo que él sintiera náuseas, por el grito y por la insensatez de la batalla. Por lo que había ocurrido después. Al menos, aquello ya no lo estaban haciendo sus hombres.
Se escuchó de nuevo aquel grito y los atravesó a ambos. Sintió que ella se encogía. Dejó caer la espada, que valía más que el rescate que se pagaría por un rey y la asió a ella con ambas manos.

—Si permaneces a mi lado —le dijo—, estarás a salvo. Te doy mi palabra.

Se detuvo. Había sido una locura decirle aquellas palabras a una mujer danesa, pero no había podido impedirlo. Se sentía en las garras del destino. Alguien abrió una puerta cerca de ellos y rompió la oscuridad con la luz de una antorcha. Esta iluminó los enormes ojos verdes de la joven.

—¿Te quedarás a mi lado?



---o---





Sakura pudo ver el rostro del sajón. Bajo la inesperada luz, sintió perplejidad. Le pareció ver en él un dolor similar al que ella sentía. Observó fijamente los rasgos duros y masculinos que se ocultaban bajo el casco de batalla. Vio sus ojos. Se olvidó de la ciudad en llamas y del ejército sajón. Se olvidó de los vikingos que se escondían en los bosques. Se olvidó de todo.
Sólo existían ella misma y aquel desconocido. No había nadie más en el mundo entero.
Lo miró a los ojos y supo, de un modo que desafiaba a la razón, que la respuesta que ella le diera no sólo decidiría su propio destino, sino también el de él.

—Sí.


0-o-0-o-0-o-0-o-0
¿Qué les pareció el primer capítulo de esta historia?

A mí me encanto, yo espero que a ustedes también…

Si me dejan varios comentarios yo creo que subiré el siguiente capítulo la próxima semana.

Gracias por leer


avatar
Brenda iwi
gennin
gennin

Mensajes : 21
Misiones : 12988
Fecha de inscripción : 23/11/2010
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo


Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por _xime_ el Sáb Dic 31, 2011 10:36 am

Lagrimas wooww miii enkantooo ... (okiiii tiii odiiooo suigetsu) esperooo la coontiiiii .... a iii para tooodoos esperoo ke tenga un muiii feliz año nuevo, lleno de alegria, felicidadd, amistaddd, aaa y clarooo amor ....


Hay Siempre Algo De Locura En el Amor; Pero Siempre Hay Algo De Razón En la La Locura.

No es grande aquel que nunca falla si no el que nunca se Da Por Vencido

Nadie Merece Tus Lagrimas, y Si Las Merece Nunca Te Hará Llorar

Mi Corazón Sigue Siendo tuyo, Por Que Tu Fuiste Quien Me Dio Su Mano Para Levantarme, Su Sonrisa Para Animarme y Su Corazón
Para Amarle


avatar
_xime_
moderador/Sannin
moderador/Sannin

Mensajes : 123
Misiones : 11317
Fecha de inscripción : 03/12/2011
Edad : 20
Localización : en Casita:D hahaha

Hoja De Personaje
Que adoras?: umm, adoroo comerr, oiir muusiika, ver la tele, pasarme x los foros, ver aniime...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por 95CEREZO el Lun Ene 02, 2012 12:32 pm

Wow......Feliz Año nuevo, disculpen por desaparecerme un poquito...((Sorry!)) bueno el capitulo me encanto muchiiiiiisiiimooooooooo....¡Uf! tengo la intriga de
que va a ocurri cuando neji se entere de lo que ha pasado con sakura, y su reaccion....No me lo puedo imaginar, y Jijijiji espero que sepa quitarle el frio a sakura-Pervertida-Jajajajajaja.....

Espero la contiiii.

Una cosa mas, yo tambien detesto a suigetsu nunca me ha gustado ese personaje pero mientras la historia siga todo esta fabuloso..

Feliz Año y Prospero Año Nuevo. Les deseo lo mas genial de este universo, y que la fantasia invada el mundo en el que vivimos para ser mas felices!

Bye


Un Amor fuera de lo comun....**NejiSaku**


avatar
95CEREZO
chunnin
chunnin

Mensajes : 83
Misiones : 11838
Fecha de inscripción : 11/08/2011
Edad : 28
Localización : Venezuela-Australia

Hoja De Personaje
Que adoras?:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por Brenda iwi el Vie Ene 06, 2012 12:28 pm

HOLA, HOLA!
Aqui les traigo otro capitulo de esta hermosa historia xD

Primero que nada quiero desearles un feliz dia de Reyes, algunos festejan un dia antes pero en mi familia el dia 6 (hoy) partimos la rosca y tomamos chocolate caliente.

Este año pedi a los reyes que me trajeran un muñeco de 1.80m, de cabellera negra y ojos perlados como los de Neji *u* pero solo obtuve una pequeña figura de 20 centimetros jajajajaja
Claro, soñar no cuesta nada y todavia tengo el otro año =P

Les deseo un buen dia y hermoso fin de semana


Capitulo Trece


Sakura tenía una marca en el rostro que no pudo ocultar. Aquello fue suficiente para volver loco a Neji. Él pensó que, mientras dormía, alguien le había hecho daño. Estaba tan furioso que quería asesinar a quien fuera responsable; pero no podía hacerlo. No podía hacer nada, porque el culpable había escapado. Porque no sabía lo suficiente sobre lo ocurrido. Y porque le resultaba difícil comprender las entrecortadas explicaciones de Sakura.

Ella estaba aterrorizada. Estaba sentada al lado del fuego, envuelta en la capa de Hiashi y también en la de Neji, pero no dejaba de temblar. Él quería atravesar la pared de un puñetazo.

Empezó a pasear de arriba abajo por la estancia antes de que las ganas de matar lo volvieran loco. Y el miedo. Era la negrura de la peor pesadilla que conocía.

Ella pronunció un sonido sin palabras. Neji se dio la vuelta y observó atentamente el pálido rostro, que tenía una marca roja sobre la mejilla. Lo que de verdad quería era apartar el miedo del rostro de Sakura, conseguir que ella confiara en él.

—¿Cómo has podido hacerlo? —le gritó Neji—. Después de todo lo que te dije esta mañana sobre salir sola…

Ella se sobresaltó y sus ojos verdes parecieron hacerse aún mayores. Sin embargo, no lo miraban a él. Casi no lo había mirado. No hacía más que observar la botella cubierta de barro que había sobre la mesa. Le había dicho que contenía agua de manantial. Le había explicado que por eso se había producido todo.
Sólo quería tener una botella de agua de manantial, algo que él mismo o cualquiera de sus hombres le podría haber conseguido sin el más mínimo esfuerzo, pero no, había tenido que ir a la ciudad, darle esquinazo a Hiashi y estar a punto de ser secuestrada. Sólo pensarlo hacía que Neji se sintiera físicamente enfermo. Le sudaban las palmas de las manos. A pesar de todo, ella no hacía más que mirar fijamente la botella.

—¡Sakura! —le gritó. Le resultaba imposible contener la voz.

Ella no lo miró. Neji agarró la botella sólo para impedir que ella siguiera mirándola, pero tenía las manos húmedas y la botella estaba cubierta de barro. Se le escurrió y el agua se derramó sobre la mesa y la mano de Neji antes de caer al suelo.

—Las has derramado —dijo ella, hablando por fin.

Lo miró como si acabara de asesinar a un recién nacido con sus propias manos. Inmediatamente, se despojó de las dos capas, se puso de rodillas sobre los juncos del suelo y agarró la botella con ambas manos.

—Está vacía.

Neji la miró. Evidentemente, aquella agua significaba mucho para ella, mucho más que las advertencias que él le había dado. Trató de no dejar que los recuerdos se apoderaran de él, los recuerdos de otra mujer cuyos caprichos nunca había conseguido comprender. No quería pensar. Centraría su atención tan sólo en el presente, no en el pasado.
Recogió las dos capas y se las volvió a colocar sobre los hombros tras arrodillarse a su lado. Sintió cómo le temblaba el cuerpo, olió el fresco aroma de su cabello y notó la rapidez con la que respiraba.

—Tienes tanto frío…

—No importa.

A pesar de todo, le pareció que ella se inclinaba ligeramente hacia él. La apretó un poco más contra sí, tanto si ella quería como si no. Notó que el cuerpo de la muchacha se ponía tenso, pero que no se apartaba de él.

—¿Cómo has podido hacer algo así? —le susurró.

—Me llevé a Hiashi. No estaba sola…

—Lo dejaste en la iglesia.

—Sólo fue durante unos minutos.

—Lo que te ocurrió se produjo sólo en cuestión de minutos. ¿Quién era ese hombre? ¿El danés?

—Nadie —mintió Sakura—. Tan sólo un fugitivo que se estaba escondiendo entre los arbustos y que pensó que podía atacar a cualquiera que estuviera indefenso. No fue nada…

—¿Nada? ¿Cómo es posible que no haya sido nada? Además, no habrías estado indefensa si te hubieras llevado a Hiashi.

—No creí que pudiera ocurrir algo así. Sólo quería ir al manantial.

Al manantial. Volvían al principio. A lo ridículo, al principio improbable de aquella historia.
Neji no podía saber quién era el danés. Según los hombres de Danzo, el desconocido vikingo había asumido el poder de Tor, el dios del trueno. Sólo porque se les había escapado.
Neji lo había descrito como un hombre menudo. A Neji le había resultado imposible averiguar más, aunque había tratado de obtener todos los detalles de lo ocurrido de Danzo, de sus hombres y de Hiashi.
Y de Sakura, que sólo quería un poco de agua de manantial, un deseo sin razón alguna que él comprendía muy bien.
Se había puesto en peligro tan sólo por eso. Un capricho. A pesar de que él le había explicado lo peligrosa que estaba la situación, aunque él había tratado de hacerle comprender. Creyó que lo había conseguido. Evidentemente, se había equivocado.
Era una locura pensar que lo que era tan importante para él podría significar algo para ella. Había corrido un grave peligro sólo por un capricho, a menos que… ¿Y si le estaba mintiendo?
Aquel pensamiento lo atravesó como un cuchillo. ¿Y si le había mentido? ¿Y si conocía a aquel vikingo? Nadie sabía lo que los dos habían hablado. Nadie había podido entenderlo. Ni Danzo ni sus hombres hablaban danés. A pesar de todo, según Hiashi, ella se había enfrentado al vikingo y tenía una marca en el rostro que lo demostraba.

—Tu danés consiguió escaparse, ¿lo sabías?

Un temblor recorrió el cuerpo de Sakura al escuchar aquellas palabras y dejó escapar un pequeño sonido. ¿Sería alivio o miedo? No podía decirlo y ella no hablaba. Sintió que la frialdad volvía a adueñarse de su corazón. La frialdad que lo había asfixiado todo, hasta su ira. La soltó y se puso de pie.

—Siéntate al lado del fuego antes de que te enfríes.

Sakura se levantó. La pesadilla que había empezado hacía tanto tiempo volvió a adueñarse del presente. Neji no quería mirarla, pero sus ojos observaron todos los movimientos de la muchacha. Vio cómo se arrebujaba con las capas. Sabía que podía romper la muralla de su resistencia con una sola mano, pero le pareció un sinsentido.
Se apartó de ella y sacó una capa del baúl. Trató de pensar. Había que organizar el día siguiente, dado que un día después llegaría el rey de Wessex y todo habría terminado. Lo que había ocurrido aquel día no tendría repercusión alguna en el futuro de Neji. Su camino estaba trazado. Nada que Sakura hiciera podría hacerlo cambiar.
La vida de Sakura le pertenecía sólo a ella, igual que la suya le pertenecía exclusivamente a él.
Asió con fuerza la tapa del baúl y, por alguna razón, la forma de la cruz le llamó la atención. Los dedos, aún húmedos de agua de manantial, trazaron su silueta.
De repente, fue muy consciente de la presencia de la mujer que estaba sentada al otro lado de la estancia. Ella lo estaba observando. Lo sabía sin necesidad de mirarla.

Se dio la vuelta y vio el hermoso rostro que pertenecía a Sakura. Vio sus ojos y supo que, danesa o no, fuera lo que fuera lo que ella había hecho, si ella lo hubiera querido, habría sido capaz de dejar a merced del viento el mundo entero, el deber y la reputación sólo para tenerla.
---O---
Sakura se despertó con el sonido del asesinato. Permaneció inmóvil en la cama, con todos los sentidos alerta en medio de aquella negrura espectral.
El ruido se produjo de nuevo, un rugido desesperado, sordo y estremecedor, como si los horrores del mundo hubieran quedado concentrados en aquel mudo sonido.
Se llevó la mano a la boca, como si el ruido procediera de allí y así pudiera detenerlo. Tal vez fue tan sólo una reacción instintiva, la de una niña que se ve enfrentada a los terrores de los adultos.
No había sido ella la que había realizado aquel sonido.
Neji.
Se incorporó y apartó las cortinas de la cama para lanzarse a la otra cama en medio de una oscuridad rota sólo por las llamas de la chimenea. Sabía dónde guardaba su espada. Estaba apoyada contra su cama, lista para ser utilizada.
Seguía allí. Agarró el mango y la sacó de la vaina. Era demasiado larga, demasiado pesada para un brazo tan débil, pero la movió de todas formas. De repente, sintió que el poder del arma le subía por el brazo con la rapidez del fuego, del relámpago del que tomaba el nombre.
Estaba viva. Se podía hacer cualquiera cosa con una espada así, hasta conquistar el mundo. Sin embargo, su fuerza carecía de dirección. Había que refrenarla.
«Neji», pensó. «Sálvalo. No le hagas daño…». La otra mano había empezado a apartar las cortinas verdes.
Nada. Sólo el ruido. Se volvió a escuchar el ruido. Sakura cayó de rodillas.

—Neji.

El hilo de la voz de Sakura se perdió bajo el aterrador sonido. El se movía como alguien a quien estuvieran sometiendo a los tormentos del infierno. Sakura contempló horrorizada las convulsiones de aquel cuerpo.

—¡Neji!

Él no podía escucharla y Sakura no podía soportar verlo, ni a él ni a nadie, sometido a aquel suplicio. Lo agarró del brazo, pero su fuerza era mucho más de lo que había imaginado ni de lo que podía dominar. A pesar de todo, no lo soltó. Apoyó todo su cuerpo contra el brazo y lo apretó contra el cuerpo de él.

Neji se despertó. Sakura notó la conmoción que se apoderaba de él. El inglés lanzó un desgarrado sonido, aunque bastante suave con el tormento del que ella acababa de ser testigo. Sólo transmitía sorpresa, nada más. Sakura no lo soltó.

—Sakura, ¿qué estás haciendo…? Estaba soñando —añadió, al comprender—. ¿Te he despertado?

No era nada. Tan sólo estaba soñando.
No obstante, cuando ella le tocó la piel descubrió que la tenía tan fría como el hielo y notó los alocados latidos de su corazón.

—¿Te he asustado? —prosiguió él, con voz tranquila, como si estuviera haciendo el esfuerzo de ser cortés—. Lo siento. Sólo era un sueño. A veces ocurre. Es sólo una tontería. Nada de lo que preocuparse.

El tono de voz era casi perfecto. El brazo que ella no estaba sujetando se extendió para tomarle el hombro y así tranquilizarla, aunque sólo fue un leve contacto. Se rebulló bajo el ligero peso de Sakura y ella comprendió que no deseaba su presencia.
Trató de apartarse de él, pero la torpe mano sólo consiguió rozar la piel desnuda de Neji. No parecía haber cobertores por ninguna parte. Ella empezó a temblar, sin saber si se debía a los restos de su terror o a qué. La espada, que aún tenía en la mano derecha, se golpeó contra la cama.

—¿Qué es eso?

Neji se movió y muy pronto Sakura descubrió que estaba incorporada sobre la cama, aunque aún enredada con él. Una mano de acero le cubrió la mano derecha.

—Tu espada —respondió ella—. Lo siento. Sé que no debería haberla tomado, pero no sabía qué más hacer. Sonaba como si… Pensé que alguien estaba tratando de matarte. Debes de estar pensando que soy una estúpida.

—¿Una estúpida? —replicó él—. ¿Y qué creías que ibas a hacer con la espada? ¿Atravesar con ella a quien me estuviera atacando?

—Cortarle la cabeza —contestó ella—. Es mucho más eficaz. Fue muy extraño. Casi no podía sacarla de la vaina, pero cuando la tuve en la mano, me sentí como si pudiera hacer cualquier cosa con ella. En realidad, habría sido la espada la que lo habría hecho. Hasta llegué a temer que no podría dominarla.

—¿Sentiste eso?

—Sí. Es una espada invencible y, además, le has inscrito runas.

—No fui yo. Las grabaron mucho antes de que yo tuviera la espada.

—Quería ayudarte —reiteró ella—. De verdad. Y fue como si la espada lo supiera. Creo que hasta llegué a hablarle mentalmente. Ya te dije que era una necia…

Oyó que la espada caía al suelo. No pudo seguir hablando, dado que sus pensamientos y sus sentidos quedaron presos en Neji. Él la tomó entre sus brazos y la colocó encima de él, apretándola con fuerza contra su cuerpo desnudo. La respiración de Sakura igualó rápidamente la velocidad de la de él, al igual que los latidos de su corazón.
La fuerza con la que la abrazaba no le hizo daño, a pesar de que la estrechaba contra su cuerpo tan cerca como era posible que dos seres humanos estuvieran unidos. A pesar de todo ella sintió la tensión frustrada de cada músculo de los brazos y del cuerpo de Neji, como si quisiera unirse más a ella.
Ella extendió las manos como respuesta a esa necesidad de cercanía para tocarlo, para unirse a su carne desnuda. También sentía el deseo, por lo que se aferró a él y dejó que su cuerpo descansara por completo contra el de él.

Sólo había silencio y oscuridad, combinados con el suave sonido de las respiraciones de ambos. Neji no trató de besarla, aunque la excitación de ambos parecía penetrarlo todo.
Aquella cercanía con Neji lo era todo para ella. No sabía cómo podría prescindir de aquellas sensaciones. Pensarlo la llevó a experimentar un terrible anhelo. El final llegaría muy pronto y ella ya no sabía cómo podría soportarlo. Sin embargo, mucho más fuerte que todo aquello era el anhelo de verlo bien, de resolver lo que pudiera turbar a alguien tan fuerte y tan vital como él.

—¿Sobre qué estabas soñando? —le preguntó.

Neji se quedó inmóvil. Todo su cuerpo se tensó instintivamente. Habría querido responder que no le ocurría nada, como solía hacer siempre, para luego reaccionar bruscamente si ella insistía, pero no podía hacer algo así con una mujer tan menuda, incluso para ser una mujer.

Guardó silencio. Trató de apartarse de ella, pero Sakura le pellizcó en el brazo.

—Por favor, dímelo —insistió.

Se había ganado el derecho a saberlo. Había tratado de salvarle la vida con una espada que casi no podía levantar del suelo y que jamás habría podido controlar. No sabía por qué lo habría hecho, pero era mucho más valiente que cualquiera de sus hombres, que habían sido entrenados para defenderse desde que empezaron a andar.
Además, la espada le había hablado. Tal vez por las runas. Transformación. Destino y transformación. No veía qué bien podía salir para él aquella vez, aunque el esquema se repetía durante toda la eternidad. Nada podía cambiar para él, pero tal vez sí para Sakura. Su vida volvería a empezar al cabo de unos días, cuando se marchara de su lado.
La apartó muy suavemente y se incorporó. Se aseguró de que no había contacto alguno entre ellos. A continuación, se reclinó en las sombras y respiró profundamente. Sin embargo, no consiguió encontrar las palabras. Sabía que debía contárselo. No había sido un cobarde en toda su vida.
Tomó aire y, por fin, las palabras que tanto le dolían tomaron forma.

—Estaba soñando con mi esposa.

—¿Con Tenten? Me han dicho que…

—¿Lo sabes? —preguntó él, atónito. No se imaginaba quién podría haberle…

—No, no sé nada. Sólo oí que alguien mencionaba su nombre y que decía que ella era… muy hermosa. ¿Es cierto?

—Sí, lo era —admitió él.

¿Y qué si había sido hermosa? Estuvo a punto de pronunciar estas palabras en voz alta. ¿De qué sirve la belleza? Puede ser que lo deslumbre a uno al principio, pero luego ¿qué? No unía a la gente. Era un accidente de la naturaleza, no una virtud.
El también había nacido con ella en cierta medida y, para él, era una de las herramientas que le habían ayudado a ser líder. Si un hombre tenía un aspecto impresionante, atraía a los hombres al principio. Era como llevar oro y finas ropas. Era lo que la gente esperaba.
Sin embargo, la apariencia externa no era nada comparada con la atracción que ejercía Sakura. Su belleza parecía venir desde el interior. No radicaba en sus hermosos ojos verdes, sino en su expresión. No era el cabello extrañamente rosado lo que llamaba la atención, sino el modo en que erguía la cabeza y la movía. Eso expresaba lo que ella era.

—¿La amaste mucho? —le preguntó Sakura.

—Era parte de mi vida —contestó él, girando la cabeza para no mirar a Sakura—. Yo la maté.

Oyó que ella se rebullía encima de la cama. Seguramente ella iba a marcharse, a huir de él. Algo le tocó la mano y le sobresaltó.

—Cuéntamelo —susurró Sakura.

A Neji le pareció imposible volver a retomar la palabra. Se maldijo por su debilidad, por haber dejado que ella lo tocara después de haber admitido lo que había hecho. Tendría que haberse imaginado que ella no se marcharía. No era ninguna cobarde. Se merecía a alguien mejor que él.
Apartó la mano de la de ella y notó que estaba temblando. El fuego estaba a punto de apagarse y el frío estaba adueñándose de la estancia. Tenía que cuidar de ella.
Agarró los cobertores y la cubrió. Observó cómo el esbelto brazo de Sakura se extendía para cubrirse con la tela. La tenue luz del fuego se reflejaba en su nacarada piel. Neji observó el brazo, la delicada curva del hombro y la suavidad de sus senos, apenas ocultos por la fina camisa de lino.
Sólo mirarla servía para que se le calentara la sangre. Era una locura. Los enormes ojos de Sakura lo observaban atentamente. Tenía que contárselo. Así terminaría todo y ella quedaría libre.
Se dio la vuelta y empezó a hablar hacia la oscuridad de la noche.

—Tenten y yo nos conocíamos desde que éramos niños. Las tierras de su familia lindaban con las propiedades de la mía. Nos veíamos con frecuencia. Siempre se pensó que nos íbamos a casar. Parecía lo más natural y así ocurrió. Ella tenía dieciséis años y yo era un idiota de la edad de Kiba.

—¿Fuisteis felices?

—No lo sé. Eso me pareció. Al principio. Al menos, yo lo era, pero… —dijo. ¿Cómo podía explicar lo que casi no comprendía ni él mismo? El secreto había muerto con Tenten—. Éramos muy jóvenes, con dieciséis y diecisiocho años. A esa edad, una persona tiene que madurar mucho, y nosotros no lo hicimos juntos, sino que nos fuimos distanciando cada vez más. No eran años fáciles para nadie, sino de una terrible incertidumbre. La paz era tan efímera… No teníamos las defensas que tenemos ahora ni tantas fortalezas, por lo que no había campañas tan largas como ésta. Las escaramuzas eran…

—Hiashi me habló de tu padre. Debiste de querer vengar su muerte.

—Sí. ¿Y quién no lo iba a desear? La venganza vivía en mi corazón y, entonces, un día, cuando estaba en mi décimo invierno, Hiashi y mis tíos me llevaron a la corte y vi a lady Ethelfleda, gobernante en igualdad de condiciones con su esposo de Mercia. En él casi no me fijé. Sólo tenía ojos para ella. Me pareció que era la mujer más valiente y más hermosa que había visto nunca. Me gustaba pensar que cuando yo creciera salvaría su reino y lo liberaría de los vikingos. Me parecía tan fácil… No podía entender por qué ninguno de sus caballeros lo había hecho ya por ella. Creía que bastaba con ser fuerte y valiente.
No había necesidad de decir más a Sakura. Neji observó cómo se arrebujaba con el cobertor, con un gesto tan triste que resultaba casi insoportable. Él decidió que lo único que tenía que decirle era lo que era imposible que supiera.

—Me casé con Tenten y quería hacerla feliz, pero ella no lo era. No se trataba sólo de que yo no estaba a su lado todo lo que debería por la guerra. Era mucho más que eso. Debió de ser algo en mí. No creo que yo fuera el marido que ella deseaba.

Los ojos de Sakura lo observaban atentamente a través de las sombras en silencio. Tal vez sabía lo que no había sido capaz de proporcionarle a su esposa, pero no dijo nada. Tal vez no había palabras para definirlo.

Neji apartó la mirada del silencioso rostro y fijó los ojos sobre los cobertores antes de seguir hablando.

—Tal vez si hubiéramos tenido hijos… No fue así. Estuvo embarazada una vez, durante tres meses, pero… Creo que eso le robó parte de su vida. Siempre había sido un alma muy inquieta, siempre buscando diversión. Nada de lo que yo hacía era… Yo ya no sabía lo que quería. Nuestra última despedida fue muy amarga. Ella creía que yo no debía marcharme, pero no parecía que hubiera elección. La dejé en la corte, porque parecía que era lo único que le proporcionaba felicidad. Ella dijo que permanecería allí hasta que…
De repente, todo pareció desvanecerse a su alrededor. No quedó nada más que las sombras, los gritos que había oído y los que no, porque estaba demasiado lejos.

—Estábamos persiguiendo a un grupo de vikingos. Sólo se trataba de la tripulación de un único barco. Nada importante, a menos que te cruzaras en su camino. Se dirigían desde el río al monasterio que había al lado del bosque. Les cortamos el paso y ellos se dieron la vuelta. Parecía ser suficiente, pero yo no me conformé con eso. Había visto el pueblo que habían destruido en su camino. Los cadáveres y la gente que habían dejado moribunda, ahogándose en su propia sangre. Había visto muchos pueblos destruidos como ése, pero aquel día estaba tan enfadado que…
Se interrumpió. No debería dar tantos detalles del horror vivido a Sakura, la ira y el odio, los terribles sentimientos que lo habían llevado a su propio desastre personal.

—Lo siento —susurró ella, con voz temblorosa.

—Yo quería venganza, por lo que decidí que perseguiríamos a los invasores. Mis hombres me dijeron que jamás los atraparíamos, pero yo sabía que sí. Sabía que podíamos conseguirlo. Tengo mucha suerte, ¿sabes? Por eso todos los hombres quieren luchar a mi lado. Siempre consigo lo que me propongo. Aquella vez también. Les corté el paso hacia el río y los empujé hacia el interior. El camino que llevaban se cruzó con una carretera. En realidad, se trataba más bien de un sendero, la clase de camino que debía haber estado desierto, a excepción de un pastor o de alguien que llevara su caballo al herrero. Sin embargo, no fue así. Cuando coronamos una colina, vimos a un grupo de viajeros. Los vikingos se habían cruzado con ellos y los habían matado a todos para apropiarse de sus caballos y de todo lo que pudieran llevar —susurró Neji. De repente, las sombras lo rodearon y parecieron cortarle la respiración. La oscuridad era absoluta—. Creo que lo supe, aun desde lejos. No recuerdo haber llegado allí, sino sólo caminar entre los cuerpos de mis propios hombres. Todos estaban muertos. Y, en medio de tantos cadáveres, estaba Tenten.
Pronunció las terribles palabras sin sentir alivio alguno. Neji oyó cómo su voz seguía hablando, como si perteneciera a otra persona.

—Debió de dejar la corte para ir a ver a su familia. Tenía parientes que vivían más hacia el este. Los vikingos cayeron sobre ellos inesperadamente. Todo debió de ser muy rápido. No hago más que repetírmelo porque ni siquiera tuvieron tiempo de quitarle todas sus joyas. Aún llevaba el collar que yo le había regalado. Parecía como si estuviera dormida, como si fuera a despertarse en cualquier momento para decirme que había sido un estúpido. No fue así, por supuesto. Le habían aplastado la parte posterior del cráneo y le habían roto el cuello.

—¿Qué hiciste?

—Me cobré venganza sobre esos hombres. Tal y como deseaba. Resultó perfecto. Ninguno de los hombres que me acompañaban resultó muerto.

—Sí, pero… pero, ¿qué hiciste cuando… cuando encontraste el cadáver de Tenten? ¿Gritaste y maldijiste?

—No, no lo hice. Entonces, no podía hacerlo. Había casi cuarenta hombres de pie, rodeados por cadáveres y mirándome para que yo les dijera lo que tenían que hacer. Delante de nosotros, había un grupo de entre treinta y seis y cuarenta vikingos buscando el modo de regresar al río antes de que cayera la noche.

—Sí, pero tal vez cuando tú… cuando todo terminó…

—No terminó. Había que ocuparse de los heridos, de los cautivos que habíamos liberado, de los cuerpos que había que enterrar…

—¿Habían tomado prisioneros?

—Sí, pero si crees que eso justifica algo mis actos, he de decirte que yo no lo sabía. Al menos, no estaba seguro. No había quedado en el pueblo nadie con vida para que pudiera decírmelo. No. Lo que yo quería era venganza.

—Sí…

—Sakura, ya sabes todo lo que necesitabas saber. Lo que he hecho…

—Más tarde… ¿hablaste con Hiashi? ¿Le dijiste cómo te sentías?

—No —respondió él, con un hilo de voz—. No, no hable con Hiashih. No podía soportar la pena de nadie después de lo que había hecho y… —susurró. No era sólo eso. Era mucho peor que eso—. En realidad, no había nada que decir. No le podía decir a Hiashi ni a nadie cómo me sentía. Verdaderamente no sentía nada. Era como estar muerto, pero sin estarlo. Aún sigo así. Hago todo lo que tengo que hacer. No me acobardo ante nada y aún sigue acompañándome el éxito, pero, por dentro, soy… No tengo que decírtelo, ¿verdad? Tú me comprendes. Comprendiste desde el primer momento que yo tenía la culpa. Me lo dijiste la noche del granizo. ¿No te acuerdas?

—Pero entonces, yo… Yo no sabía cuando te dije eso lo que…

—Esto es lo que soy. Yo tengo toda la culpa. Si hubiera sido mejor marido, si me hubiera quedado con mi esposa tal y como ella deseaba, ella no se habría sentido tan desesperada como para emprender un viaje tan peligroso sólo para tener alguien con quien estar. Yo no merecía llamarme su esposo. No hice nada para protegerla del mal, que es lo primero que un hombre debería hacer. Si no…

—¿No se te ha ocurrido pensar nunca que fue culpa suya? El hecho de que no te esperara y decidiera iniciar un viaje por un país muy peligroso con lo que supongo sería una pequeña escolta… ¿No se te ha ocurrido nunca pensarlo en medio de la noche, cuando no puedes dormir o cuando te despiertas de una de tus pesadillas?

—Sí, sí, lo he pensado algunas veces, sobre todo al principio, pero no es justo. No se puede decir que es culpa de ella por haber decidido ir a ver a su familia. No se le puede culpar por los actos de un grupo de hombres llenos de avaricia que atacan a la gente para apropiarse de lo que pertenece a otros.

—No —dijo Sakura—. No se les puede quitar a ellos la culpa para echársela a los demás.

No dijo nada más. No hubo las palabras sin sentido que otros trataron de decirle antes de que él los mandara callar. Sólo silencio. Sakura volvió a retomar la palabra unos instantes después.

—Yo no sé por qué ocurren ciertas cosas —afirmó—. Ni a mí ni a Tenten ni a otras muchas gentes. Ni a ti siquiera. Sólo sé que seguirán produciéndose hasta el final de los tiempos. No habrá final para ellas.

Los ojos de Neji buscaron en medio de la oscuridad el baúl que había al otro lado de la sala, el que contenía sus posesiones. El que tenía una cruz en la tapa. Había demasiadas sombras en la estancia y no podía verlo, pero no importó. Lo veía con los ojos de la mente. Trató de aferrarse a aquella imagen. Rendirse era un pecado y él no lo haría, fuera lo que fuera lo que hubiera en su corazón.
Al menos, Sakura debería salvarse de todo aquello. Se volvió para mirarla y sólo pudo vislumbrar su rosado cabello y la palidez de su rostro.

—Regresa a tu lecho, Sakura. Vete a dormir. Yo… Te agradezco mucho lo que hiciste, pero ya sabes que estabas equivocada. Ya conoces la verdad…

Creyó que ella volvería a hablar, pero no fue así. Volvió a retomar la palabra.

—Sakura, sólo nos quedan dos días juntos. Entonces, me aseguraré de que regresas con los tuyos. Estarás a salvo. Cumpliré mi promesa…

Sakura trató de hablar, pero Neji ya no podía soportar mirarla ni escuchar su voz porque le dolía demasiado. El sufrimiento, que había sido hasta entonces como una serpiente acechándolo, dejó de ser una fuerza separada para, por fin, convertirse en parte de él.

Se dio la vuelta.

—Vete. Ahora mismo. Ya no queda nada que ninguno de los dos podamos decir.

Lo último que oyó, fue a ella al moverse.


Continuara.....
avatar
Brenda iwi
gennin
gennin

Mensajes : 21
Misiones : 12988
Fecha de inscripción : 23/11/2010
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por 95CEREZO el Vie Ene 06, 2012 6:50 pm

Que tristeza......2 dias juntos, ojala y los aprovechen, ya por lo menos no hay tanto avismo como al principio, pero aun asi me ha tocado el corazon la profunda historia contada por neji, la verdad es frustrante y dolorosa, haber perdido su esposa por sed de venganza, no es facil superar eso, pero mas complicado es contarselo a la mujer que ama en silencio, y aceptar todo los sentimientos encontrados en el momento de la tragedia, no cualquiera soporta tanto tiempo con un dolor tan fuerte como la perdida de una ser tan querido y unido.........

Bueno esta FABULOSA la historia, y a la vez el romantisismo del ambiente que se crea entre los dos es BELLISIMOOOOOO.....

Bueno, Brenda espero la CONTI, con ansia la incertidumbre me maaaataaa......

FELIZ DIA DE REYES =)


Un Amor fuera de lo comun....**NejiSaku**


avatar
95CEREZO
chunnin
chunnin

Mensajes : 83
Misiones : 11838
Fecha de inscripción : 11/08/2011
Edad : 28
Localización : Venezuela-Australia

Hoja De Personaje
Que adoras?:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por _xime_ el Mar Ene 10, 2012 5:09 pm

Lagrimas aawww keroo chiiillar pobree nejiii Frustrado es triiste perderr a la persona k keriiia y x otrooo ladooo pobree ya solo 2 diiiass juntoooss nooooo ....okiii coontiii por favor


Hay Siempre Algo De Locura En el Amor; Pero Siempre Hay Algo De Razón En la La Locura.

No es grande aquel que nunca falla si no el que nunca se Da Por Vencido

Nadie Merece Tus Lagrimas, y Si Las Merece Nunca Te Hará Llorar

Mi Corazón Sigue Siendo tuyo, Por Que Tu Fuiste Quien Me Dio Su Mano Para Levantarme, Su Sonrisa Para Animarme y Su Corazón
Para Amarle


avatar
_xime_
moderador/Sannin
moderador/Sannin

Mensajes : 123
Misiones : 11317
Fecha de inscripción : 03/12/2011
Edad : 20
Localización : en Casita:D hahaha

Hoja De Personaje
Que adoras?: umm, adoroo comerr, oiir muusiika, ver la tele, pasarme x los foros, ver aniime...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por 95CEREZO el Mar Ene 10, 2012 8:58 pm

Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.............

Pleaseeeeeeeeeeeeee!!!!!!1111

CONTIIIIIIIIIII.............Brenda-chan

Jijijiji


Un Amor fuera de lo comun....**NejiSaku**


avatar
95CEREZO
chunnin
chunnin

Mensajes : 83
Misiones : 11838
Fecha de inscripción : 11/08/2011
Edad : 28
Localización : Venezuela-Australia

Hoja De Personaje
Que adoras?:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por Brenda iwi el Vie Ene 13, 2012 9:29 pm

Hola!!
Aqui tienen el capitulo siguiente =3

Capitulo Catorce
Sakura no sabía qué hacer. Estaba sentada en el borde de la cama, observando la espalda y los fuertes hombros que tanto la habían aterrorizado la primera mañana que se despertó en la misma sala que Neji. Aún seguían aterrorizándola.
No sabía por dónde empezar. No sabía si él había comprendido algo de lo que ella le había dicho. Al menos le había contado todo lo ocurrido. Le había dicho todo lo que le era posible decir y, a continuación, le había pedido que se marchara. Tal vez debiera respetar sus deseos…

No podía hacerlo. No podía abandonar a nadie que estaba sumido en tanto dolor. No podía dejar a Neji, a pesar de que no sabía cómo podía reconfortarlo. Si hubiera sido más amable con él desde el principio… Si hubiera reconocido el dolor en el que él estaba atrapado y lo que se escondía detrás de tanta frialdad… Si no hubiera dicho que todo era culpa suya… Si no hubiera estado tan obsesionada con el hecho de que él era inglés en vez de comprender que Neji valía más que cualquier otra persona que hubiera conocido hasta entonces. Si hubiera seguido los dictados de su corazón desde el principio…
Su corazón le impedía abandonarlo. Tocó la cremosa piel del hombro… Sintió que él se estremecía. Había creído que ella se había marchado. Debía haber pensado que volvía a estar a solas en la cárcel que lo aprisionaba desde la muerte de Tenten.
Ella no era la hermosa Tenten ni jamás podría significar tanto para él, pero haría cualquiera cosa en el mundo para reconfortarlo. Apretó con fuerza la carne desnuda.

—Neji, yo…

Él se movió. Suavemente, se giró para mirarla.

—¿Qué es lo que crees que estás haciendo?

—Neji…

Las palabras parecían haberla abandonado. Antes había podido hablar con él a través de la oscuridad, aunque no sabía si estaba utilizando las palabras correctas. En aquellos momentos, no podía decir nada.

—Sakura, te he pedido que te marches. ¿Quieres hacerlo? ¿Quieres dejarme a solas? ¿Te importaría…?

—No.

Al menos había conseguido pronunciar una palabra diferente. Extendió la mano y le tocó las firmes planicies del tórax y sintió los salvajes latidos de su corazón, tan fuertes y tan rápidos como cuando se despertó de su pesadilla. Tenía que intentarlo.

—Sakura…

—No. No quiero marcharme.

Trató de aferrarse a aquel hilo de valor. Se inclinó sobre él. Los gélidos ojos perlados de Neji la observaban a través de la oscuridad. No les prestó atención. No lo miró al rostro sino que mantuvo los ojos presos en aquellos poderosos hombros, en el musculoso torso, en las compactas caderas inmovilizadas por los cobertores de la cama y en las elegantes y esbeltas piernas, que se adivinaban en medio de aquel desorden.
No sabía cómo empezar. Siete años de matrimonio y no sabía cómo seducir a un hombre. Empezó con los hombros, porque eran tan aterradores y, si los tocaba, tal vez podría armarse de valor. Lo intentó. Deslizó los dedos por encima de la cálida piel con demasiada rapidez, porque estaba muy nerviosa. A continuación, los paso por el fornido pecho.
No sabía si sus caricias eran demasiado ligeras o no. Evitó tocarle el hematoma y concentró su atención en el otro lado del torso, sobre un oscuro pezón. Sintió la inesperada reacción que se apoderó de él. Los latidos del corazón se le aceleraron.

—Neji, déjame que…

No se lo iba a permitir. Se apartó de ella y Sakura supo que estaba tan furioso con ella que, si hubiera sido Sasuke, la habría matado en el acto.

—¡No! —gritó, tras cubrirse el rostro con el brazo, con la velocidad que sólo podía dar la práctica.

—¿Que no haga qué?

Por encima del brazo, vio que era Neji, y no Sasuke. Por alguna razón que iba más allá de la experiencia, de repente supo que él no iba a hacerle daño, como había sido siempre desde el principio a pesar de que ella se había negado a creerlo. Esa certidumbre hizo que se rompiera en pedazos el último retazo de su resistencia.

—No hagas que me marche —musitó.

Casi no se podían entender sus palabras porque, cuando habló, se le habían formado las primeras lágrimas en los ojos. Lágrimas por saber que había estropeado lo que tenía la intención de hacer. Ya no quedaba esperanza alguna.
Sin embargo, la sinceridad de su voz, o tal vez la pena que sus lágrimas produjeron en Neji, pareció funcionar en lo que antes habían fallado sus torpes intentos de seducción. Él la abrazó con toda la pericia amatoria de la que ella carecía. Se sintió perdida, atrapada en la fuerza de aquellos brazos, envuelta por la calidez de su cuerpo. Su lloroso aliento expiró contra los labios de él.
Se derritió. No sintió consciencia de nada más. Sus brazos se enredaron sobre piel desnuda, la sintieron temblar. Notó que Neji profundizaba el beso y la respiración se le aceleró. Las lágrimas cayeron por debajo de sus párpados cerrados. Le pareció que el corazón se le iba a romper en mil pedazos sólo por aquel beso, porque, en el último momento, él no se había alejado de su lado. Lo abrazó con fuerza, pensando que la ternura y el deseo que sentía por él terminarían por asfixiarla.
No había nada que ella no hiciera para reconfortarlo. El deseo que sentía por tenerlo cerca derrotaba a la natural contención que vivía en el interior de su ser. Este hecho debió de resultar evidente para un hombre tan experimentado como él, por lo que profundizó el beso un poco más hasta provocar una pasión que despertó su eco en ella.

Sakura sintió a través de la cálida boca, de la lengua, de los labios y de todos los músculos del cuerpo de Neji lo mucho que la deseaba y gozó con ello, dado que era precisamente ese deseo lo que había querido despertar en él, un calor puro que destruiría toda la oscuridad, el dolor y la tristeza que habitaban en su ser. Al menos por aquella noche. Al menos hasta que tuviera que enfrentarse al mañana.

Sakura dejó de pensar en el futuro y en su separación. Lo abrazó con fuerza y notó que él buscaba sus caricias. La sangre se le aceleró y le tocó el cuerpo con adoración, viajando por sus masculinos contornos con gloriosa libertad. Las manos gozaron sobre la inmensidad de la espalda, sobre sus músculos y su sólida fuerza. No habría cambiado ni un centímetro de la misma. Deslizó las manos hasta llevarlas a los hermosos hombros.
Sintió que él se acercaba un poco más a ella y ese movimiento le provocó una inesperada y deliciosa sensación. Fue tan fuerte y embriagadora que reunió el valor suficiente como para besarlo. Hizo que la boca de Neji se abriera y se moviera contra la suya. Notó la calidez de su aliento y el roce suave y perfecto de sus labios, aunque no sólo era el contacto de los de él, sino también de los suyos propios. Sakura lo estaba besando, tal vez no tan bien ni tan hábilmente como él, pero lo estaba besando al fin y al cabo. El cuerpo le vibraba de sensaciones y eso era precisamente lo que deseaba. Ansiaba creer que él sentía el mismo abandono, el mismo placer que temblaba dentro de ella. Quería que él sintiera su amor.

No podía hablar. No podía decir lo que él no deseaba escuchar, pero si pudiera hacerle sentir… Sólo durante aquel momento, durante aquella noche. Ojalá pudiera hacerle sentir lo mucho que merecía ser amado.

Empezó a notar la tensión que atenazaba el cuerpo de Neji cuando él empezó a apartar los cobertores que se interponían entre ellos. De repente, no hubo nada más que la fina camisa que ella llevaba puesta entre sus cuerpos. Neji deslizó la mano por debajo de la finísima tela y se detuvo sobre la suave curva de la cadera para tocar la vulnerable suavidad del abdomen. Ella se echó a temblar y se tensó de placer.
La mano siguió subiendo para tocarle un seno y moldeárselo con la mano, apretándole la tierna carne y encontrando el erecto pezón, que le tocó del mismo modo que ella le había tocado a él. Sakura sintió las mismas convulsiones que Neji, pero él no era tan torpe como ella. Los hábiles dedos siguieron tocándola con una ligereza que la volvió loca. Las sensaciones le recorrían todo el cuerpo, hasta llegarle a lo más íntimo del vientre y penetrándole incluso más allá, hacia la entrepierna, haciendo que su feminidad vibrara de un modo que amenazaba con hacerla perecer.

El cuerpo se le tensó, pero Sakura no supo si era por miedo o placer. Jadeó contra la boca de Neji e, inmediatamente, él rompió el beso. La mano cayó del seno y comenzó a bajarle por el vientre hasta colocársele entre las piernas… Era miedo, un miedo pavoroso… Horrible e imparable. Creciente.

No debía permitir que el miedo se apoderara de ella.
Sintió que la mano de Neji se abría paso entre él suave y húmedo vello hasta encontrar la abertura de su cuerpo. Sakura decidió que no pensaría en tan humillante dolor. No había nada en las caricias de Neji que le hiciera daño. Seguían siendo suaves y consentidas.
Ojalá pudiera encontrar el valor para hacer lo que deseaba. Quería que no existieran barreras entre ellos. Quería estar muy cerca de él porque lo amaba.
Abrió los ojos. Deseaba observar su rostro, pero estaba oculto entre las sombras. La sólida extensión de su torso impedía que pasara la poca luz que aún daba el fuego de la chimenea. Sentía algo de miedo por la tensión de su cuerpo, por la madura firmeza de su masculinidad apretándose contra ella.
Aquél era el hombre que amaba. No haría el ridículo como la última vez. Los hombres eran hombres, hasta el mejor de ellos y… Cerró los ojos.
Notó la firmeza de los dedos de Neji contra la húmeda carne de su feminidad… Se lo permitiría. No exhalaría ni el más ligero sonido que pudieran apartarlo… de un momento; Los dedos se detuvieron. Todo quedó inmóvil. A continuación, sintió el frío aire de la estancia contra su caldeada piel.

—Neji…

No lo comprendía. No había protestado siquiera antes de que él se detuviera. Abrió los ojos.
Neji la estaba mirando. Aún tenía la mano apoyada sobre el muslo de Sakura. Su rostro reflejaba el calor que había habido en sus caricias. El cabello le caía sobre los hombros y el pecho. Sin embargo, sus ojos resultaban inescrutables.
Sakura se dio cuenta de que lo había soltado y que estaba tumbada de espaldas, con los puños apretados, y rígida como un cadáver. Además, se estaba mordiendo los labios. No se había dado cuenta de lo que estaba haciendo. No había querido hacerlo. ¿Qué debía de pensar Neji de ella?
Era una cobarde. Todo volvería a ocurrir una vez más. Él se marcharía de su lado. Estaría tan enfadado que no la volvería a ver… De repente, comprendió lo mucho que lo había herido.
Se aferró a él y su voz, que había perdido la pasión para convertirse en el gemido desesperado de una niña, dijo:

—Adelante. Puedes hacérmelo.

—¿Que puedo hacértelo? —preguntó Neji.

Observó la frágil y petrificada figura de Sakura. Los ojos de ella lo observaban con desesperación.

—Sakura, yo no voy a hacerte nada que tú no desees. ¿Es eso lo que piensas de mí? —quiso saber. Trató de controlar la respiración y los alocados latidos de su corazón, pero le resultó imposible. Le resultaba imposible dejar de mirar la palidez del rostro de Sakura, sus enormes ojos—. ¿En qué estabas pensando? ¿Qué estabas haciendo cuando… cuando decidiste quedarte conmigo y…? —añadió. Los enormes ojos verdes lo observaban en silencio—. ¿Acaso sentiste pena de mí a pesar de lo que yo te dije? ¿Era eso? ¿Te pareció que yo era tan patético que tú debías…?

—¡No! No es eso. Yo deseaba…

Se detuvo bruscamente y giró la cabeza. A Neji le dolió más de lo que creía posible que ella no confiara en él.

—No lo comprendo.

Sakura no lo miró, por lo que Neji pensó que ya no volvería a hablar. Sin embargo, retomó la palabra a los pocos instantes, aunque con voz tan débil que él tuvo que esforzarse para escuchar las palabras.

—Es porque no se me da bien.

—¿Cómo dices? —gritó. Sakura se encogió, por lo que Neji respiró profundamente y trató de hablar con voz tan dulce como le fue posible—. ¿A qué te refieres?

—No se me da bien esto —susurró ella, sin volver la cabeza—. No como a ti. Yo no sé cómo hacerlo.

La voz temblaba, pero a Neji no le pareció que fuera por miedo. Era amargura. Era un sentimiento de impotencia… De repente, lo comprendió al ver cómo el suave reflejo de las llamas de la chimenea iluminaba la delgada cicatriz que ella tenía a un lado de la cara, bajándole del ojo. Su esposo. El valiente vikingo.
Tendría que habérselo imaginado. Debería haberse percatado de lo que era evidente. Si aquel hombre había podido hacerle aquella herida, ¿de qué maneras más la habría maltratado?
Observó el delicado rostro y apretó los puños. ¿Cómo podía un hombre, aunque fuera un bárbaro danés, haber hecho tales cosas…?
Sakura se apartó un poco más de él. Las delicadas manos recogieron los pliegues de la camisa.

—No soy hermosa —dijo—. Eso ya lo sé.

Los dedos se aferraban salvajemente a la delicada tela como si quisiera esconderse de él.

—Sakura, te aseguro que lo eres. Eres mucho más que hermosa. Eres…

—¡No! No digas cosas que no son ciertas. Tú no. No podría soportarlo.

—Sakura…

—No sirve de nada. Nada sirve de nada…

Neji observó su rostro una vez. Carecía por completo de expresión, pero… Reconoció inmediatamente lo que había reflejado en sus ojos. Le era tan familiar como su propia piel. Era la mirada que tenía siempre un prisionero, no el que está preso con cadenas y grilletes sino el que vive en la cárcel de sus propios pensamientos. Fuera lo que fuera lo que su difunto marido le había hecho, aún vivía en su recuerdo.
Había tratado de tener mucho cuidado con ella después de lo ocurrido la última vez. Había tratado de contener la pasión, el deseo salvaje que sentía por ella. Había creído que… Se había equivocado por completo al calcular la profundidad de lo que ella sentía.

—Lo siento —susurró Sakura—. Me marcharé.

—¡No! —exclamó Neji. La agarró del brazo y ella se detuvo, pero sólo porque tenía que hacerlo—. No te vayas. Necesito que te quedes.

Aquéllas no eran palabras que Neji supiera pronunciar, pero consiguió que ella se detuviera. Se produjo un profundo silencio. Neji le soltó el brazo con mucho cuidado. Sakura no se movió.

—No es cierto —dijo—. Es imposible que me necesites. Yo sólo…

Sakura lo miró a los ojos. Neji comprendió que la incredulidad que se reflejaba en ellos no era tanto por él, sino por ella misma. Sintió que el corazón se le llenaba de una ira arrolladora, no sólo contra el desconocido esposo de Sakura, que debía de haberla maltratado y abusado de ella, sino contra el mundo en el que vivían, en el que aquella clase de dolor y de infelicidad eran normales, un mundo que jamás cambiaría. Recordó el momento en que había deseado que al menos el destino de Sakura fuera diferente.

—Es irremediable —dijo ella.

—No —replicó él—. No lo es.

Sakura giró la cabeza y miró el dosel de la cama.

—Yo no puedo…

—¿Recuerdas la primera noche que estuvimos en aquel sucio granero? —le preguntó Neji, interrumpiéndola.

—Yo…

—Estuvimos juntos, así, en la oscuridad. Nadie dijo nada porque no había nada que decir, pero nos teníamos el uno al otro.

—Sí, pero…

—Nos teníamos el uno al otro —insistió él—. A pesar de lo mucho que nos separaba, ninguno de los dos estaba solo.

—No, pero…

—Y tú sabes muy bien, no trates de negarlo, que yo te necesitaba a ti tanto como tú me necesitabas a mí.

—Pero…

—Nos ayudamos el uno al otro —persistió él. Aquella vez, Sakura no lo negó.

—Supongo que sí, pero…

Sólo pronunció cuatro palabras y volvió a detenerse, pero su voz había cambiado. Neji lo notó, porque, aunque sólo fuera en parte, comprendía a lo que ella se estaba enfrentando. Aquel pequeño cambio del tono de voz le dio fuerzas para seguir. Se acercó un poco más a ella, pero no se atrevió a tocarla.

—Nos ayudamos el uno al otro simplemente estando juntos —dijo, con voz segura—, aunque nadie hizo nada ni se esperaba nada. Sin embargo, me parece recordar que tú me tomaste la mano, bastante osadamente, según creo recordar.

Extendió la mano hacia el lugar en el que le parecía que debía de estar la de ella. Se produjo un intenso silencio, durante el cual él mantuvo la mirada sobre el dosel de la cama. No ocurrió nada.
De repente, ella lo tocó. Neji notó el suave contacto y cómo los delicados dedos de Sakura le agarraban los suyos. Quería corresponderle, pero no se atrevía a moverse.

—Sí —dijo él —. Fue así. Tal vez fueron las dos manos. Te mostraste más atrevida que yo.

—¿Yo?

—Sí —respondió. Colocó los dedos furtivamente sobre los de ella para que no pudiera moverlos—. Querías aprovecharte de un pobre e indefenso hombre que no tenía más que una capa separándolo de la perdición.

—Yo no… Fuiste tú el que me secuestraste.

—Quien te rescató.

—Está bien. Quien me rescató.

—Te rescaté con peligro para mi propia vida —afirmó él.

Los pequeños dedos de Sakura se aferraron a los de él con la fuerza que una vez le había atenazado la carne y que, en aquellos momentos, le atenazaba el corazón.

—Oh —susurró ella—. Sí. Tres hombres armados que…

—No me refería a ellos. Estoy hablando de después. Aún tengo las cicatrices.

—Pero yo…

—No tienes piedad. Si hubiera suficiente luz, te lo demostraría —dijo Neji. Se inclinó sobre ella y adelantó la otra mano, completamente abierta para no asustarla. Sin embargo, no había miedo alguno en los ojos de Sakura.

—Idiota… Al menos, yo no traté de besar a alguien que estaba dormido.

Neji se quedó atónito.

—¿Estabas despierta? ¿Estabas despierta y me dejaste que te besara cuando éramos unos desconocidos y, además, enemigos? Eres una mujer descarada y sin principios —bromeó.

—Sí. Contigo no sentía pudor alguno. Por eso no hablé. Quería que me besaras.

—¿Así? —preguntó Neji. Había sentido un dolor en el pecho que no tenía nada que ver con sus magulladas costillas. Rozó los labios de Sakura. Estaban cálidos y suaves. No se resistieron ni él se lo consintió. Cuando a Sakura ya no le quedaba aliento, suavizó el contacto para que ella tuviera que inclinarse hacia él si quería prolongar el beso.

Así fue. La boca de Sakura persiguió la de él. Las manos de la danesa encontraron los hombros del guerrero y se le enredaron en el cabello y en el cuello para obligarlo a que se acercara a ella.
Lo había hecho por deseo propio. Lo deseaba. Saberlo provocaba en Neji una pasión que lo consumía y que terminaba con toda contención. No obstante, él se contuvo. Fue como una tortura. La besó suavemente, tan tiernamente como pudo y durante el tiempo que ella deseó, hasta que sintió que se le acercaba con una impaciencia que ya no podía detener.
Neji apartó la boca de la de ella y comenzó a besarle el cuello, apartándose al mismo tiempo del cuerpo de Sakura. Ella trató de retenerlo, pero él no se lo consintió. Si su cuerpo tocaba el de ella, si Sakura se movía del modo en que lo había hecho antes, estaría perdido.

—Neji…

Le había agarrado una mano. Él dejó que la tuviera. Utilizaría la boca. Le besó un seno muy ligeramente. Era tan delicado como el resto de ella. Sakura era tan frágil y menuda que tenía miedo de hacerle daño. Sin embargo, no era ninguna niña. Era una mujer hecha y derecha, de suaves y redondeadas curvas. Invitaba a la pasión, la inflamaba, aunque exigía cuidado. Era la combinación más erótica que Neji podía imaginar.
La tocó con la lengua, a través de la barrera de la camisa que no se había atrevido a apartar. Sintió cómo el pezón se le ponía erecto en la boca. Oyó que ella gemía de placer y que empezaba a moverse. Levantó la mirada para ver su hermoso rostro. Para su sorpresa, Sakura lo estaba observando. Tenía los ojos oscurecidos por la pasión y los labios inflamados de sus besos.

—Neji… Vuelve a besarme así…

Con la mano que no estaba entrelazada con la de él, le empujó suavemente la cabeza, animándolo a seguir besando aquella pequeña porción de carne con labios y lengua, evitando que parara hasta que la tela quedó completamente empapada y el cuerpo empezó a convulsionarse de placer.

Neji la estuvo tocando hasta que se echó a temblar y todos los músculos se le tensaron de anticipación. Entonces, siguió bajando. Apartó suavemente la delicada tela sin dejar de besar los esbeltos contornos del cuerpo de Sakura hasta que encontró lo que buscaba.
Saborear por primera vez la húmeda carne estuvo a punto de hacerle perder el control sin que ella lo tocara a él. Oyó que empezaba a gemir, pero notó que la sorpresa se apoderaba de ella.

—Neji…

Su voz también reflejaba asombro. Neji suavizó el contacto, tal y como había hecho con el primer beso, pero no se detuvo.
La cálida y gozosa carne, henchida por los jugos del deseo, se frotaba contra la boca de Neji. El sintió cómo temblaba, oyó cómo se le aceleraba la respiración, notó cómo se le tensaban los músculos del cuerpo más allá de lo que era posible.
Estaba seguro de que ya no lo iba a detener. Neji esperaba que disfrutara, que perdiera el miedo. Extendió la mano, que aún tenía aferrada a la de ella y trató de transmitirle seguridad. «Confía en mí», le dijo con el poder de la mente. «Confía en mí».

Sakura no se movió y, por un momento, Neji pensó que ella había caído presa del pánico, tal y como le había ocurrido la vez anterior. De repente, la mano que tenía aferrada a la suya se retorció y se aferró a la de él convulsivamente. Las uñas se le clavaron en la piel, pero a Neji no le importó. Estaba perdido en un gozo casi salvaje y el dolor formaba parte de él. Por fin había sentido cómo Sakura se abandonaba. Labios y lengua siguieron acariciando la caldeada carne hasta que ella gritó de placer.


Continuara.... xD
avatar
Brenda iwi
gennin
gennin

Mensajes : 21
Misiones : 12988
Fecha de inscripción : 23/11/2010
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por 95CEREZO el Dom Ene 15, 2012 4:41 pm

OOOOOOMMMMMMGGGGGGG!!! xD

AL FINNNNNNNNNN.....SE DIO UNA PARTE DE LO QUE TANTO DESEABAN AMBOS, Y CLARO LOS LECTORES, JAJAJAJAJAJAJAJA...... Pradera

EXCELENTEEEEEEEEEE CAPITUUUULOOOO..... SI, SI

ME ESTOY MURIENDO DE LA INTRIGA ¿COMO SEGUIRA NEJI? ESTAN DESBORDANDO LA PASION CONTENIA, NADANDO EN SUS DESEOS, CONECTANDOSE UNO AL OTRO.... Lagrimas

FUE DIFICIL HASTA QUE SE ASINCERARON LOS 2, PERO AUN ESTA EN PROCESO EL CAPITULOOOO.... Porque!

¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!! ¡NO! PUEDO ESPERAR MAS PARA CONTIIIIIIIII........ Mareoo

ESTA SUPER, MEGA-BUENOOOOO.... Viva!

¿QUE RUMBO TOMARA LA HISTORIA?
¿NEJI SE IRA DE LADO DE SAKURA?
AHI TANTAS PREGUNTAS EN EL AIRE...SOLO ESPERO QUE PONGAS LA CONTI RAPIIIIIIIIDOOOOO.... Insomnio

CONGRATULATION! Brenda Wiki Jijijiji



Un Amor fuera de lo comun....**NejiSaku**


avatar
95CEREZO
chunnin
chunnin

Mensajes : 83
Misiones : 11838
Fecha de inscripción : 11/08/2011
Edad : 28
Localización : Venezuela-Australia

Hoja De Personaje
Que adoras?:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por _xime_ el Mar Ene 17, 2012 1:50 pm

jiijii ciiertooo desbooordann pasiioonn jejejeje yy seeee esteee eraa un capiitulo muiii esperadoooo por miiiiiiiiii .............................. asiii keeee kontiiiiiiiiii x favoorr


Hay Siempre Algo De Locura En el Amor; Pero Siempre Hay Algo De Razón En la La Locura.

No es grande aquel que nunca falla si no el que nunca se Da Por Vencido

Nadie Merece Tus Lagrimas, y Si Las Merece Nunca Te Hará Llorar

Mi Corazón Sigue Siendo tuyo, Por Que Tu Fuiste Quien Me Dio Su Mano Para Levantarme, Su Sonrisa Para Animarme y Su Corazón
Para Amarle


avatar
_xime_
moderador/Sannin
moderador/Sannin

Mensajes : 123
Misiones : 11317
Fecha de inscripción : 03/12/2011
Edad : 20
Localización : en Casita:D hahaha

Hoja De Personaje
Que adoras?: umm, adoroo comerr, oiir muusiika, ver la tele, pasarme x los foros, ver aniime...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por Brenda iwi el Vie Ene 20, 2012 2:43 pm

Momento de Locura
Capitulo Quince
Sakura trató de recuperar el aliento. El grito que se le había escapado de la garganta no le había parecido humano, sino de un animal salvaje del bosque. No le podía pertenecer a ella, pero era su propio cuerpo el que se convulsionaba con oleadas de placer casi insoportables. El cuerpo se le había hecho líquido. Se sentía como si estuviera cayendo…

A ciegas, extendió la mano para tocar a Neji y sintió que él estaba a su lado. Notó que los brazos de él la rodeaban. A pesar de que no le quedaban fuerzas, lo abrazó con tanta pasión que oyó que a él se le cortaba la respiración.
Se había olvidado de los hematomas. Lo soltó inmediatamente, pero él no. Se mantuvo abrazado a ella como si nunca fuera a soltarla.
Sakura cerró el pensamiento a todo lo demás y se concentró en él. Neji estaba acariciándole el cabello suavemente.
Pasó mucho tiempo antes de que él hablara.

—Bueno, ¿ha estado eso bien?

—Sí —admitió ella, a pesar de que le resultó difícil pronunciar aquella única palabra. Su cabeza descansaba sobre el suave cabello oscuro y el fuerte hombro de Nejin—. No sabía… —añadió, sintiendo que el rostro se le ruborizaba—, no sabía que ocurrieran tales cosas.

—Deberías haberlo sabido mucho antes.

La terrible tristeza que le había partido el corazón en dos volvía a reflejarse en la voz de Neji. Sakura se había olvidado de todo, perdida en su propio deseo. Le agarró la otra mano y se detuvo en seco. Tenía algo oscuro y pegajoso en el dorso. Un pequeño hilo de…

—Es sangre —dijo. Se fijó en las agudas marcas que le habían horadado la carne. Lanzó una maldición en danés—. He sido yo. No quería…

Neji suspiró y dijo:

—Nunca tuviste piedad de mí. Eres una bruja.

Sakura no pudo ver la sonrisa de Neji en aquella ocasión. Los ojos se le llenaron de lágrimas, unas lágrimas que él no deseaba.

—Tal vez sea una de esos seres romanos —sugirió—. ¿O acaso eran griegos? Me refiero a las arpías.

Neji era un hombre muy amable, algo a lo que ella no estaba acostumbrada. No volvería a llorar delante de él, pero tampoco podía hablar. No podía decir lo que sentía.

—Nada de darme las gracias por mis esfuerzos —comentó él—. Seducido y abandonado…

Sakura comprendió por fin y respiró aliviada. Por fin pudo hablar.

—¿Nada de darte las gracias, dices? —le preguntó. Se incorporó y lo miró con lujuria, como una de esas arpías de las que él había hablado—. ¿Seducido?

Le acarició suavemente del hombro a las caderas. Allí, se detuvo. Gozó al ver la sorpresa que se le dibujaba en los ojos y la luz que le iluminó el rostro. Era una luz peligrosa, pero Sakura ya no tenía miedo. Neji la había ayudado a deshacerse de él.
Bajó un poco más la mano, disfrutando del contorno de su impecable figura, de su suave piel, y de su muy firme masculinidad… Tan increíblemente suave y tan caliente también…

—Sakura —susurró él—, no tengo tanta contención como tú te piensas.

—Bien —replicó ella, sin dejar de mirarlo. Los ojos de Neji se encendieron. Sakura sintió la tensión en cada centímetro de su cuerpo de guerrero.

—Te prometí que no haría nada que no desearas.

En aquel momento, le resultó casi imposible contener la mirada de él, pero se obligó a hacerlo. Si sentía miedo en algún rincón de su cuerpo, no dejaría que él lo notara. Nunca. Tenía que hacer algo que…
Se quitó la camisa. Era la última defensa, aunque patética, que tenía. La arrojó y permitió que él la observara. La pasión que se le reflejó en los ojos fue casi como una caricia.

—Sé lo que me prometiste —dijo ella—, pero yo también sé lo que deseo.

Fueron las últimas palabras que dijo. El contacto de los labios de Neji fue como una exquisita tortura, pero lo deseaba casi tanto como el de sus manos, como el de su cuerpo completamente desnudo. Nunca sentiría nada igual ni conocería a nadie como él.

Neji la acarició de tal modo que provocó que la piel le palpitara. Para su sorpresa, Sakura volvió a notar aquella tensión entre las piernas. Tan sólo porque él le había acariciado el cuerpo. Tal sólo por lo mucho que lo deseaba…
Jamás habría creído que volvería a sentir aquello, pero así fue. Era tan fuerte… Cuando notó la masculinidad de él contra la carne húmeda y deseosa de su feminidad, empezó a moverse contra él. Abrió las piernas para recibirlo. Empezó a moverse como si estuviera en un sueño, imitándolo a él, de modo que cuando Neji la penetró no sintió dolor alguno, sólo el contacto de otro cuerpo, de otra carne, deslizándole hacia el centro de su ser.

A pesar de todo, contuvo el aliento al sentir que Neji la penetraba. No pudo evitar que los músculos se le tensaran. Él la llenaba tan plenamente que debió de sentir la tensión. A Sakura le pareció notar que él dudaba, pero no pudo soportarlo. No podía consentir que él creyera que no lo deseaba.
Deslizó las manos por las fuertes caderas y se las colocó sobre los músculos del trasero para empujarlo con fuerza contra su cuerpo. Oyó los sonidos que él hacía y le parecieron los más excitantes del mundo. De repente, se sintió perdida en el movimiento del cuerpo de Neji. No hubo contención alguna. Cuando el clímax llegó, fue como si se liberaran todos los fuegos del infierno.
Sakura no quería dejarlo marchar, pero no tuvo que hacerlo. Cuando todo terminó, Neji permitió que ella lo abrazara. Fue la primera vez que ocurría algo así. Sintió que él le pertenecía por completo. No podía ver su rostro y él no hablaba, pero pudo acariciarle el cabello, los hombros y la delicada piel del cuello a placer. Podía tocarle todo lo quería, hacer todo lo que deseaba hacer. No había preguntas ni barreras.
Permanecieron tumbados juntos durante mucho tiempo en medio de la silenciosa oscuridad, pero Sakura se sentía tan feliz que tuvo que pronunciar su nombre.
El la miró con los ojos oscurecidos por las sombras, pero no con frialdad. Sakura sonrió. Las sombras se levantaron y Neji habló por fin.

—Pensé… pensé que había hecho que volvieras a sentir miedo.

—No —afirmó ella, con toda la pasión que acababa de vivir—. Nada de eso. Tú eres todo lo que deseaba. Todo lo que cualquier mujer podría desear.

Inmediatamente, vio en el rostro de Neji que no estaba preparado para escuchar tales afirmaciones en voz alta. Todavía no. Sakura sintió que el corazón se le encogía por ello. Se obligó a tragarse el nudo que se le había hecho en la garganta y consiguió esbozar una irónica sonrisa.

—Creo que te vanaglorias demasiado del efecto que produces en mí.

—Yo… ¿Es esa tu opinión?

—Sí…

El resto de la frase se perdió en un grito cuando él la abrazó con fuerza y le besó el cuello apasionadamente. Sakura había esperado un beso duro y trató de alejarse de él, pero no fue así. El contacto fue ligero, embriagador. La dejó deseando mucho más, por lo que se retorció en la prisión de sus brazos. Ya no lo evitaba sino que buscaba su contacto y frotaba descaradamente el cuerpo contra el de él.
Sin embargo, él se apartó de tan evidentes intentos de seducción y, casi sin tocarla, consiguió excitarla de tal modo que la dejó ardiendo de desesperación.

Sakura le agarró con fuerza hombros y brazos, pero no podía moverlo.

—¿No has dicho que mis caricias no producían demasiado efecto en ti? —susurró él, contra la piel de Sakura. Aquel simple contacto fue suficiente para que ella se echara a temblar.

—No… puede que todavía no.

—En ese caso, tal vez sea mejor que haga algo al respecto. Si tú lo deseas…

Dejó que ella sintiera la renovada firmeza de su masculinidad contra su cuerpo. Sakurad bajó la cabeza y el temblor de su cuerpo y el calor que sentía se hicieron aún más fuertes. Se aferró a los anchos hombros de Neji y trató de atraerlo un poco más hacia ella.
Él no se movió. Sakura levantó la mirada, completamente desconcertada.

—Si es lo que deseas, debes decírmelo.

El corazón de Sakura pareció dejar de latir. Estaba jugando con ella, privándola de sentir el placer. Esa partida la tenía que ganar a come diera lugar.

—No sería mentira si te dijera que eres tú lo que deseo —admitió—. Te deseo más que a nada en el mundo.

No hubo tiempo de ver si él la creía o no ni para averiguar la razón por la que había hecho aquella afirmación. Sakura ya no podía verle los ojos. Tan sólo sentía sus caricias, tan sólo podía acariciarlo a él…
Enredó el cuerpo alrededor del de Neji y se abrió para él cuando la penetró, aceptando su potente masculinidad e igualando sus movimientos a los de su amante hasta que quedó perdida en el éxtasis.
Después, se quedó dormida, saciada y exhausta, sintiéndolo a su lado. Aquella noche, no hubo sueños de ninguna clase, todo era paz y tranquilidad.
---O---
Sakura se despertó incapaz de moverse, con el cuerpo pesado y torpe, dolorido de placer. Era muy temprano, pero en el exterior ya brillaba la fría luz de la mañana.
Su breve noche con Neji había terminado. La única noche en la que se había sentido la mujer que podía ser deseada. Neji había conseguido que terminara creyéndoselo, pero probablemente no sabía lo mucho que significaba para ella.
Con la tenue luz del alba vino el pensamiento de que sólo la había necesitado por la profundidad de la pena que habitaba en su corazón. No podía engañarse de otro modo. Sin embargo, al menos había pasado aquella noche con él, no sólo en cuerpo sino también en alma. Neji había buscado consuelo en ella y Sakura había hecho todo lo que había podido para ayudarlo.

Se dio la vuelta en la cama y extendió la mano hacia el lugar en el que él estaría. Fue en aquel momento cuando comprendió lo que la había despertado. Lo mismo que siempre le hacía abandonar el sueño: el suave sonido de los movimientos de Neji más allá de la cortina, en algún lugar de la habitación, mientras se preparaba para marcharse.
Aquello mismo había sido lo que había hecho todas las mañanas desde que compartían aquella estancia. Como extraños. Como enemigos. Como personas que no significaban nada el uno para el otro.
¿Qué otra cosa había esperado?
Se dio la vuelta en la cama. Hacía mucho frío. Tal vez el fuego se había apagado. Podía ponerse a avivarlo, dado que así tendría algo que hacer. Si por lo menos tuviera su capa para poder taparse. Agarró un cobertor para cubrir su desnudez. Se echó a temblar. No llevaba puesta su camisa porque… Aquello quedaba ya en el pasado, un pasado que había terminado para siempre. Puso una mano en las cortinas. Parecía increíble que un gesto tan sencillo requiriera tanto valor.

—¿Neji?

Había encendido las velas. Se dio la vuelta y la miró.

—Sakura…

—¡No!

Su primera palabra después de la noche anterior había sido un grito. Vio cómo la suave sonrisa se evaporaba de los ojos de Neji. Acababa de abrocharse el cinturón que le aseguraba la espada contra la cadera.
Se dirigió hacia ella y se arrodilló al lado de la cama acompañado del aterrador sonido que producían los millares de pequeños eslabones de metal de la cota de malla. Extendió una mano. La cota de malla entonó una vez más su lúgubre canción.

—No —susurró ella.

Neji retiró la mano. Sus ojos la observaban atentamente. Ya no eran ojos fríos, sino que se podía ver hasta el mismo fondo de sus profundidades.

—Sakura, ya lo sabías. Te hablé de ese grupo de invasores y de que tenía que ocuparme de ellos y por qué. Que tenía que ser hoy mismo. Ya sabes cómo están las cosas. Traté de explicártelo.

—Sí, pero… No me di cuenta de que… No así. No cuando…

Se le ahogaron las palabras en la garganta. Los ojos de Neji se limitaban a observarla. Sakura podía ver perfectamente el agotamiento que se reflejaba en ellos, la palidez de un rostro que debía de estar lleno de color. Mentalmente recordó la fealdad de la herida que tenía sobre el costado y el pecho. Una mitad del terror que sintió fue completamente real.
La otra no lo era. Estaba compuesta de sombras que sólo ella era capaz de ver. Se arremolinaban en torno a Neji, apagando la brillantez de su cota de malla y el brillo de las velas que ardían a sus espaldas. Las sombras negras de la muerte.

—No. Tú no. No quiero que seas tú —dijo.

—Soy yo. Esto es lo que soy. No puedo cambiarlo.

—¡No! Neji, no quería decir…

Sin embargo, no pudo encontrar las palabras que definieran lo que sentía. Todo lo que decía parecía estar destinado a comunicar el significado equivocado.

—No lo podemos cambiar todo, ¿no te parece? Hay demasiadas cosas que nos separan.

Neji se dio la vuelta para marcharse, pero Sakura se abalanzó sobre él y le agarró con fuerza el brazo. La mano se le deslizó por la cota de malla y se le clavaba con tanta fuerza en la carne que le dolía, pero no lo soltó. Neji se detuvo.

—Sakura…

Le agarró la mano y se la apartó del brazo.

—¿Qué creías que estabas haciendo? Tú…

—La razón por la que no quiero que te vayas es porque no quiero perderte.

—¿Cómo has dicho?

—Que quiero que regreses —dijo—. Tengo miedo…

Neji volvió a tomarle de la mano.

—Sakura, no hay nada de lo que debas tener miedo. Regresaré. Ya conoces la fuerza de mi suerte —afirmó, en tono de broma.

La mano que le agarraba la suya era tan viva, tan fuerte. A pesar de todo, las sombras de la muerte seguían flotando en el aire, como si estuvieran escuchando. Tal vez sólo existían en el pensamiento de Sakura. Tal vez no estaban esperándolo a él.

—Y aunque yo no regrese, todo irá bien para ti. Hiashi sabe lo que te he prometido y se ocupará de ti. En cuanto a lo del rescate…

—El… Neji, no hay…

—¿No hay rescate? ¿Me has engañado? —comentó él, entre risas.

—¿Sabías que no podría pagarte ningún rescate?

—Yo… Bueno, empecé a sospecharlo muy pronto.

—¿Y por qué no dijiste nada?

—No me importa. Aunque lo hubiera no lo aceptaría —afirmó, ya hablando muy en serio—. Hiashi sabe lo que pienso al respecto. El se ocupará de que tengas los medios necesarios para hacer lo que quieras.

—¿Los medios necesarios para…? Yo no quiero tu dinero. Yo nunca…

—Lo querrás. Además, tú no tienes nada. Nunca has tenido nada aparte de ese amuleto de plata con el que trataste de impresionarme el primer día. Ahora ya ni siquiera lo llevas puesto. Aún lo tienes, ¿verdad?

—Yo…

Sakura no pudo contestar porque Neji siguió hablando sin esperar que ella respondiera.

—Debes decir que sí. Debo saber que será así. Me… me aliviaría mucho saberlo. Por favor, no me niegues en esto.

Neji había hablado tan deprisa que Sakura casi no tuvo tiempo de comprender las palabras hasta que fue demasiado tarde. Él se puso de pie y le soltó la mano. Debía de haber tomado el silencio de la joven como una aceptación porque el alivio se le reflejó en los ojos. Sin embargo, los malos presagios que Sakura sentía se multiplicaron.

—Ahora debo marcharme —dijo él—. Me están esperando y ya ha amanecido.

No dijo nada más, aunque Sakura comprendió que él también tenía malos presagios por el modo en que la miraba, como si sintiera que el siguiente paso que diera los separaría para siempre. Sakura no pudo soportarlo.

—Neji…

—No importa. No hay nada que podamos decir, ¿verdad?

«No. Nada. Todo».

Sakura se levantó de la cama sin preocuparse de cubrirse, sin importarle nada más que él. Se abrazó a él, sintiendo el duro metal contra la piel desnuda. Todo era frío, incómodo, a excepción de su rostro y de la suave bruma de su cabello.

—Ten cuidado.

—Sakura…

Ella encontró su boca.

—Regresa —susurró—. Regresa —añadió, antes de besarlo en los labios.
---O---
Le resultaba imposible quedarse en el interior de la estancia. Lo intentó, pero no se podía caminar por una sala tan pequeña durante tanto tiempo. Su desesperación la hizo salir.
La mañana era hermosa y fría si no se estaba sufriendo la agonía de la espera, del regreso de un amante que ni siquiera le pertenecía y que nunca lo haría.
Ni siquiera le había dicho que lo amaba. Deseó haberlo hecho a pesar de que no sabía cuál habría sido su reacción. Aunque él no la amara, al menos habría sabido lo mucho que se merecía ser amado.
No sabía adonde se había ido. Miró a su alrededor. Se detuvo entre las sombras de una puerta. Se sentía completamente perdida.

—¡Señora, sois vos! —exclamó una voz, sacándola del dolor de sus pensamientos—. Señora…

—Siéntate, mentecato. Te vas a romper algo —dijo otra voz, mientras Sakura entraba en la sala—. Probablemente el cerebro si lo tuvieras – volvió a sonar la voz.

—¡Señora!

Aunque estaba apoyado contra un extraordinario número de almohadas, Kiba estaba sentado en la cama. Hiashi no le quitaba la vista de encima, como si fuera una gigantesca gallina cuidando de un pollito que había nacido demasiado pronto.

—Me alegro de que seáis vos —comentó Kiba—. Quería deciros que Neji vino a verme y… Todo fue bien. Pensé que tal vez… tal vez habríais hablado con él.

Sakura sonrió. De repente, la negrura de su estado de ánimo pareció encontrar un rayo de luz.

—En realidad no fue necesario. Significáis mucho para él.

—Lo sé —respondió él—. Fue exactamente como vos dijisteis. No estaba enfadado, sólo triste. Ojalá no lo estuviera. Quiero decir que por Tenten…

—Te has roto el cerebro, ¿verdad, muchacho? —lo interrumpió Hiashi—. No creo que Sakura desee escuchar…

—No importa —dijo ella—. Lo sé.

—Bueno, yo tengo derecho a tener mi opinión —observó kiba, con febril hostilidad—. Creo que Tenten hizo que Neji estuviera triste mucho antes de que muriera. Sé que él estaba muy enamorado de ella y que Tenten tenía el aspecto de un ángel, pero nunca hizo nada para que él fuera feliz. Sé que tal vez piensas, Hiashi, que hablo así porque un mozalbete como yo nunca pudo llamar su atención. Nunca le deseé el terrible destino que se cernió sobre ella, pero sigo pensando que es cierto.

—Calla —le recomendó Sakura, antes de que Hiashi empezara a gritarle.

Sin embargo, Hiashi no gritó al muchacho. Para sorpresa de Sakura, la miró a ella y le dijo:

—Era la mujer equivocada para él. Era demasiado… ligera de cascos y nada le preocupaba. Neji era diferente. Es decir, sé que solía ser un hombre muy alegre, capaz de reír y de conseguir que la gente le comiera de la mano, pero algunas cosas tenían mucha importancia para él. No creo que Tenten lo comprendiera nunca, al menos no del modo que espero que lo comprendas tú.

Sakura pensó que no lo había entendido bien.

—Los esperamos de vuelta antes de la puesta de sol —añadió Hiashi. A continuación, centró su atención en Kiba—. Ahora, es hora de que descanses, jovencito.

—Acabo de despertarme —protestó Kiba, aunque sin mucha esperanza.

—Pues vas a volverte a dormir, aunque tenga que hacerte saltar por los aires el poco seso que te queda para conseguirlo.

—Como veis —comentó Kiba con una sonrisa, mientras Hiashi lo ayudaba a tumbarse—, Hiashi está de muy mal humor hoy. Yo puedo deciros por qué. Neji no le permitió que lo acompañara a buscar a ese vikingo con piel de lobo.

Un vuelvo enorme hizo que los pensamientos de Sakura se desajustaran. Habia estado riendo por la graciosa situación en la que se encontraba Kiba, pero sus palabras la habían hecho temer.

—¿Cómo habéis dicho? —preguntó Sakura, atónita. De repente, la estancia se quedó helada a pesar del fuego que ardía en la chimenea.

—Es ése asesino que se cubre con una piel de lobo, al que enviaron para hacer que la ciudad se levantara en armas contra nosotros. Ya sabéis…

—Creo que lo sabe perfectamente. – dijo el hombre que lo cuidaba.

Sakura miró a Hiashi y vio que él la estaba observando. No sabía qué expresión tenía en el rostro, pero parecía haber sido suficiente para que las sospechas se despertaran en el astuto Hiashi.

—¿Estás cómodo, muchacho? —le preguntó a Kiba, con el habitual afecto en la voz. Sin embargo, sus ojos transmitían otras emociones muy distintas—. Creo que la dama y yo te dejaremos a solas.

Inmediatamente, Sakura sintió el fresco aire de otoño en el rostro, aunque no le resultó más frío que las sombras de la estancia de Kiba.

—No es él —dijo, al notar las pesadas manos de Hiashi sobre los hombros—. No puede ser él. Está muerto. ¿Es que no me comprendes? Está muerto.

—¿De verdad? ¿Y cómo sabes que ese guerrero vikingo en particular está muerto?

—Me lo dijeron. Me dijeron que Sasuke estaba muerto. ¿Acaso crees que yo no sabría que mi propio esposo está muerto? Me dieron el amuleto que siempre llevaba puesto…

—Tu esposo. Y tú… con Neji. Eres una zorra. Una zorra mentirosa. Lo has traicionado…

El amuleto. El amuleto que ya no tenía.

—Suigetsu… —susurró.

Las enormes manos se le clavaron con más fuerza, dejándole un profundo dolor en los hombros.

—Ese es el hombre con el que te reuniste en el manantial, ¿verdad? Me acabas de dar su nombre y yo que creía que todo había ocurrido por casualidad. Eso fue lo que le dije a Neji cuando me preguntó. Sentí… Sentí pena por ti. Yo creía que estabas asustada y que estabas tratando de escapar.

—Y así era. Eso fue precisamente lo que ocurrió. Yo no tenía ni idea. Fui al manantial para tomar el agua santa para Neji. Yo no sabía…

—Claro que no. Igual que no sabes que Neji va a morir a manos de tu marido y que los dos vais a salir gananciosos de todo esto. Es una pena que no hayas podido seguir disimulando…

—¿Gananciosos, dices?

—La parte de Neji en esta campaña. Debo entregártela a ti si muere. Como si no lo supieras.

—No lo sabía. Él nunca… —se interrumpió enseguida. Recordó las palabras que Neji le había dicho antes de marcharse.

—¿Ves cómo lo sabías?

—Venganza —dijo ella—. Venganza.

—¿Cómo dices?

—Eso fue lo que dije cuando se escapó. Suigetsu, el hombre de Sasuke. Venganza. Tenemos que hacer algo. Por Neji. Tenemos que…

—¡Por Neji! No me hagas reír…

Sakura miró fijamente el rostro de Hiashi.

Tenía que hacerle comprender. No había otro modo. No había tiempo.

—Él lo sabe —afirmó—. Sasuke el Lobo sabe dónde estoy y lo que soy. La amante de otro hombre. Matará a Neji y entonces vendrá aquí y me matará a mí. Tenemos que ir ahora mismo a buscar a Neji.

No sabía si Hiashi la soltaría o terminaría matándola. No hizo ninguna de las dos cosas. Empezó a tirar de ella hacia el lugar en el que se guardaban los caballos sin dejar de gritar.

Los hombres empezaron a moverse como respuesta a aquellos gritos. Parecían saber exactamente lo que tenían que hacer, pero, a pesar de todo, tardaron una eternidad.

—Yo también voy —le gritó ella a Hiashi—. Voy con vosotros.

—¿Tú? Por supuesto que vas a venir con nosotros. Espero que sepas montar —añadió. La tiró sobre el lomo de un caballo que era demasiado grande para ella.

Sakura agarró las riendas y trató de controlar al animal.

—¿Puedes hacerlo?

—Por supuesto que puedo —respondió ella, a pesar de que no era buena amazona.

—No me gustaría ver un caballo tan bueno como ése galopando en dirección contraria.

Sakura se tragó la respuesta porque no tenía tiempo para discutir ni interés alguno por hacerlo. Lo único que la preocupaba era Neji y el tiempo que tardarían en reunirse con él, además de la fuerza y la ira inhumanas de la bestia salvaje que era su esposo.

—Lo único que deseo —dijo—, es que lleguemos a tiempo.
avatar
Brenda iwi
gennin
gennin

Mensajes : 21
Misiones : 12988
Fecha de inscripción : 23/11/2010
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por _xime_ el Lun Ene 23, 2012 10:08 pm

Pradera miii muuiii feliiizzz me ennkantoo muuchoo el cappp.. okii okiii espperooo muuiii anncioosaa la coontiii...


Hay Siempre Algo De Locura En el Amor; Pero Siempre Hay Algo De Razón En la La Locura.

No es grande aquel que nunca falla si no el que nunca se Da Por Vencido

Nadie Merece Tus Lagrimas, y Si Las Merece Nunca Te Hará Llorar

Mi Corazón Sigue Siendo tuyo, Por Que Tu Fuiste Quien Me Dio Su Mano Para Levantarme, Su Sonrisa Para Animarme y Su Corazón
Para Amarle


avatar
_xime_
moderador/Sannin
moderador/Sannin

Mensajes : 123
Misiones : 11317
Fecha de inscripción : 03/12/2011
Edad : 20
Localización : en Casita:D hahaha

Hoja De Personaje
Que adoras?: umm, adoroo comerr, oiir muusiika, ver la tele, pasarme x los foros, ver aniime...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por 95CEREZO el Mar Ene 24, 2012 2:10 pm

WOW!!!

CUANTA ACCION PARA UN SOLO CAPITULO...............QUE ADRENALINA........

ESTOY CON EL CORAZON EN LA GARGANTA QUE VA A SUCEDER.....

LA POBRE ESPERO QUE LLEGUE A TIEMPO Y SALVE A NUESTRO NEJI..........

TAN BELLO, ESPECIAL Y SEXY DE NEJI....

BUENO ESPERO LA CONTIIIIIIIIII............

BYE.


Un Amor fuera de lo comun....**NejiSaku**


avatar
95CEREZO
chunnin
chunnin

Mensajes : 83
Misiones : 11838
Fecha de inscripción : 11/08/2011
Edad : 28
Localización : Venezuela-Australia

Hoja De Personaje
Que adoras?:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por _xime_ el Miér Ene 25, 2012 6:27 pm

ciiertooo yoopii estoii komplethiithamenthe seguuriitha ke neji va a ganar y ke toodiithiitoo se vaa ah aklararr.... okiii esperooo koontiii.........


Hay Siempre Algo De Locura En el Amor; Pero Siempre Hay Algo De Razón En la La Locura.

No es grande aquel que nunca falla si no el que nunca se Da Por Vencido

Nadie Merece Tus Lagrimas, y Si Las Merece Nunca Te Hará Llorar

Mi Corazón Sigue Siendo tuyo, Por Que Tu Fuiste Quien Me Dio Su Mano Para Levantarme, Su Sonrisa Para Animarme y Su Corazón
Para Amarle


avatar
_xime_
moderador/Sannin
moderador/Sannin

Mensajes : 123
Misiones : 11317
Fecha de inscripción : 03/12/2011
Edad : 20
Localización : en Casita:D hahaha

Hoja De Personaje
Que adoras?: umm, adoroo comerr, oiir muusiika, ver la tele, pasarme x los foros, ver aniime...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por 95CEREZO el Vie Ene 27, 2012 9:37 pm

CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI CONTI Frustrado

Pleasee!!! Lastimado

Apoyo a _xime_ nuestro ojiperla tiene que ganar... Jijijiji

A menos que........ Porque!

Ocurra una tragedia.....Todo es posible en un Fic...(((((EXPERIENCIA)))) Depre


Un Amor fuera de lo comun....**NejiSaku**


avatar
95CEREZO
chunnin
chunnin

Mensajes : 83
Misiones : 11838
Fecha de inscripción : 11/08/2011
Edad : 28
Localización : Venezuela-Australia

Hoja De Personaje
Que adoras?:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por Brenda iwi el Vie Feb 03, 2012 2:05 pm

HOLA A TODOS
LAMENTO MUCHO LA ESPERA, PERO AQUI ESTOY CON UN NUEVO CAPITULO... SOLO FALTA UNO MAS!!!!

Momento de Locura
Capítulo Dieciséis

No llegaron a tiempo. El viaje fue una pesadilla. Sakura jamás lo habría conseguido si no hubiera sido por los hombres de Neji. Ellos la rodearon y guiaron su caballo, sujetándolo entre las demás monturas sin que ellos tuvieran que aminorar la marcha. Cuando el terreno se hizo demasiado escarpado, Sakura montó con los que llevaban las mejores monturas, quienes fueron pasándosela de unos a otros como si fuera un saco de víveres. No hablaba nadie, aunque no era por enemistad hacia ella. No sabían lo que conocía Hiashi. Simplemente no había tiempo para intercambiar palabras.
Sakura rompió el silencio sólo una vez. Le gritó a la espalda del jinete que la transportaba en aquel momento.

—¿Qué es eso?

—Los vikingos, señora —respondió el hombre—. Ayer.

Aquello fue todo. Sólo unas palabras gritadas contra el viento y las ennegrecidas ruinas de un pueblo que muy pronto quedaron a sus espaldas. A Sakura no se le pasó por alto la tierra fresca de las tumbas.
Se acercaron al bosque. Había un arroyo más adelante. ¿Sería demasiado profundo como para poder cruzarlo? Se detuvieron inmediatamente.

—¿Por qué nos detenemos…?

—Señora, ya hemos llegado.

Sintió que el corazón se le helaba por completo, tanto que casi no podía ni respirar. Creyó que iba a desmayarse.

—¡Hiashi!

Lo vio justo delante de ella. Creyó que él la había oído, pero no se detuvo. Había desmontado e iba caminando cada vez más rápido.

—¡Hiashi! – volvió a gritar.

De algún modo, Sakura consiguió deslizarse por el lomo del caballo sin esperar a que la ayudara el jinete que la llevaba sobre su caballo. Había algunas figuras en la orilla del río. Ingleses. De Mercia. Se notaba incluso a aquella distancia. Avanzaban con un orden que sólo podía corresponder a los hombres de Neji.
En la distancia, había más hombres. Cuerpos sobre el suelo. Sakura trató de echar a correr, pero el hombre se lo impidió.

—Señora, esperad. Lord Hyuga…

—¡Neji! —gritó ella—. ¿Dónde…?

—Sobre la orilla del río, pero esperad, señora.

Sakura vio dos hombres al lado del río. Uno estaba arrodillado y el otro tumbado sobre el suelo. El que estaba arrodillado levantó la mirada. Tenía el cabello del color de la noche, el rostro palido…
Hiashi echó a correr.

—No, señora. Todavía no. Dejad que vaya Hiashi. Es su sobrino…

Sakura observó al hombre que estaba tumbado en el suelo. Debía de estar muerto, porque le habían cubierto el rostro. Le parecía que era un hombre joven. Por debajo de la tela que lo tapaba se le escapaba un poco de cabello, que era oscuro y le resultaba vagamente familiar.
Vio que Neji se levantaba lentamente, como si estuviera herido, como si fuera un anciano. Sakura no pudo soportarlo. Empezó a caminar, arrastrando al jinete con ella. Al ver la expresión del rostro de Neji, se detuvo en seco. Comprendió lo que él sentía inmediatamente. No había máscara de gélida frialdad.
Era como si el rostro que tan bien conocía hubiera desaparecido y no quedara nada debajo porque ya no había defensa alguna.

Hiashi se detuvo también. Neji le habló, pero Sakura no pudo descifrar lo que le decía, pero vio lo que pensaba que jamás vería. Neji extendió la mano para tocar el hombro de Hiashi con mucho cuidado, casi como si esperara que él lo rechazara. Al ver que no ocurría así, abrazó a Hiashi con fuerza y éste le devolvió el gesto. Sakura escuchó el profundo murmullo de la voz de Hiashi y, entonces, vio cómo se arrodillaba. Neji empezó a dirigirse hacia Sakura.

De repente, su acompañante se desvaneció. Se quedó sola. Sólo Neji estaba cerca de ella. Quiso correr para reunirse con él, gritar y mostrarle su desolación y lo aliviada que se sentía a la vez. Ansiaba echarse en sus brazos, hablar con él y no dejar de abrazarlo nunca. Quería comprobar por sí misma que estaba vivo y a salvo. Sin embargo, él se detuvo antes de llegar a su lado.

—Neji…

El no dio el paso necesario para que los dos estuvieran juntos. Era como un desconocido, a pesar de que tenía el mismo aspecto que la primera vez que lo vio, con la brillante cota de malla manchada de tierra y de sangre. El rostro era tan inescrutable como siempre, pero los ojos… La expresión de los ojos había cambiado para siempre. Su frialdad anterior la había aterrorizado, sensación idéntica a la que consiguieron sus ardientes profundidades. La diferencia era que Sakura ya no tenía miedo por sí misma, sino por él y por lo que sentía.

—Neji.

—Márchate.

Aquella palabra le dolió como un golpe. Uno de los hombres dio un paso al frente y la agarró con fuerza.

—Señor.

—Encuéntrale un lugar en el que sentarse y otra capa. Asegúrate de que no tiene frío ni sed.

La miró al rostro una vez, sólo una vez. Sakura sintió que el corazón le daba un vuelco.

—Llévatela. Ahora mismo —añadió.

Sakura no pudo decir ni una sola palabra.

—Sí, señor.

Las piernas le fallaban, pero debía de haberse movido porque se encontró en un lugar completamente diferente. Había hombres a su alrededor, que realizaban sus tareas con increíble eficacia. Todo lo que su señor podría requerir en la amabilidad que mostraba hacia su amante.
No sabían nada.
Sakura estaba sentada sobre un lecho de hojas, con la espalda contra el tronco de un árbol. Estaba envuelta con tres capas y tenía una botella de aguamiel entre las manos. Le habían dicho que bebiera directamente de ella y Sakura no quiso protestar. Le hablaban muy lentamente en inglés, para que ella pudiera comprender. Se alegraron cuando ella respondió sin dificultad alguna.

Estuvo esperando mucho tiempo… Sólo se percató de la llegada de Neji cuando sus hombres se desvanecieron inmediatamente, tal y como habían hecho antes. Él se dejó caer a su lado, envuelto en su capa y ya sin la cota de malla.

—Tu marido está muerto —dijo.

Sakura no veía nada más que sombras y su cabello, pero no le importó. Ya había logrado ver la expresión de su rostro.

—Sí —respondió, sin saber qué decir.

—Pero eso ya lo sabes porque, de otro modo, yo no estaría vivo. ¿No sientes curiosidad? —añadió, al ver que ella guardaba silencio—. ¿No deseas saber cómo ocurrió ni por qué soy yo el que está sentado aquí a tu lado en vez de tu marido, Sasuke el Lobo?

—Cuént… Cuéntamelo —susurró ella, tartamudeando.

—¿Deseas que te lo diga?

—Sí. Te lo suplico.

—Empezó bien. Para él. Nosotros no contábamos con la ventaja del factor sorpresa, tal y como esperábamos. Los primeros minutos fueron bastante desesperados para nosotros. Nadie podía acercarse a tu esposo, pero yo les había dicho a los míos que me lo dejaran a mí, lo que fue muy sagaz por mi parte, ¿no te parece?

—Neji…

—Mis hombres obedecieron y me lo dejaron a mí. Todos excepto Shino.

Shino. El nombre despertó en ella un vago recuerdo que, acompañado por el recuerdo del oscuro cabello del cadáver, terminó por resolver el misterio. Recordó la figura de un hombre joven, de pie junto a la puerta de los aposentos de Kiba, mirándola y tratando luego de disculparse con ella.

—¿Shino? ¿No será…?

—Sí. Es, o mejor dicho, era el sobrino de Hiashi. Ahora es el cadáver que viste cuando llegaste, pero no lo mires desde muy cerca a menos que tengas el estómago muy fuerte. ¿Por qué no te bebes el resto de ese aguamiel? Siempre tenemos nuestras mejores conversaciones cuando estás borracha.

Sakura se llevó la botella a los labios.
Temblaba tan violentamente que se golpeó en los dientes. Giró el rostro para que él no viera lo torpe que era.

—Él lo sabía. Sabía lo de mi herida. Hiashi se lo había dicho, por lo que supongo que Shino decidió que sería mejor si él se enfrentaba al Lobo. ¡Qué gesto más desaprovechado! Tu marido me buscaba a mí. Después de todo, tenía derecho a vengarse de mí, sólo que entonces yo no lo sabía. Ni tampoco Shino cuando saltó a defenderme.

—Lo… lo siento…

—Al menos Shino ha muerto con honor. Es más de lo que nos queda a nosotros, ¿verdad? No hay nada más loable que morir en defensa de tu señor, aunque sea alguien como yo.

—Tú no lo sabías.

—No, pero eso no me absuelve. Lo único que hice después fue mi deber como señor de Shino. Luché con tu esposo, tal y como él deseaba.

Sakura tenía los ojos cerrados con tanta fuerza que casi resultaba doloroso. Sin embargo, ni siquiera así consiguió apartar de sí el horror, la brutalidad de la que Sasuke era capaz cuando estaba poseído por el lobo, una ira que se alimentaba de la destrucción y que se fortalecía con ella.

—Lo maté. Eso te ha sorprendido mucho, ¿no es así?

Sakura lo estaba y no lo estaba. Recordó la determinación de Neji en el primer momento en el que lo vio, cuando se enfrentó a tres hombres.

—Sí, lo derroté. Ni siquiera la furia del lobo pudo resistir ante Liyt Ráese y las runas protectoras que están grabadas en la hoja. Además, yo estaba decidido a matarlo. Sabía muy bien que tenía que ser rápido o estaría perdido por la debilidad que me ocasiona mi herida. Fui directamente a matarlo desde el principio. Sin embargo, he de decirte que fue él quien dio el último golpe. Me explicó exactamente quién era y cómo su leal esposa había enviado a Suigetsu para suplicar venganza.

—¡No! Eso no es cierto, Neji…

—¿Por qué me iba a mentir tu esposo cuando se estaba muriendo?

—No lo sé —susurró. Sintió la sombra negra de los draugar acechándole el corazón, unidos al cuerpo de Sasuke, que seguía sin enterrar en alguna parte, expuesto al cielo—. Tal vez si no pudo vengarse de ti con hechos quiso hacerlo con palabras, pero nada de eso es cierto. Te lo juro.

Se volvió para mirar la inmóvil figura de Neji. Tenía la cabeza echada hacia atrás, apoyada contra el suave tronco del árbol. Una mano le ocultaba en parte el rostro y sus ojos quedaban sumidos en las sombras.

—Debes creerme —dijo, con desesperación.

Sabía que Neji jamás creería en sus palabras. No tenía nada con lo que poder convencerlo. Lo observó atentamente bajo los halos de luz que se filtraban entre las hojas del árbol y que se reflejaban en su cabello, dejándole el rostro envuelto en sombras. La fuerte mano que le cubría el rostro estaba completamente inmóvil, tapándole parte del rostro y del cuello, y tenía la tensión de un puño cerrado.

—Neji, creía que estaba muerto desde antes de conocerte —insistió ella—. Los habitantes de la ciudad me lo dijeron. Se pelearon entre ellos para decirme que él que les había obligado a ir a la batalla contra vosotros estaba muerto. La noticia se extendió por todas partes con la misma rapidez que el fuego entre las casas. Yo lo creí igual que lo creyeron ellos. No tenía razón alguna para no hacerlo y todos los motivos para desear que fuera cierto. No tienes ni idea de lo mucho que todo el mundo odiaba a Sasuke. Te lo dije inmediatamente, tan pronto como hablé contigo. No tenía motivo alguno para mentirte.

—A menos que pensaras que era mucho más probable que Sasuke me diera muerte en vez de un rescate. ¿Es ésa la razón de que inventaras lo del rescate? ¿Para engañarme? ¿Y tus parientes de Shealdford? ¿Son también una mentira?

—Sí, sí —admitió ella, retorciendo las manos alrededor de la botella de aguamiel—, pero… pero sólo lo dije porque tenía miedo y…

Supo que se había equivocado al pronunciar aquellas palabras en el momento en que vio cómo él sacudía levemente la cabeza. Aquello bastó para que Sakura supiera que le había hecho daño, que había empeorado la situación.

—No sabía qué hacer. Todo me parecía muy confuso y había bebido demasiado aguamiel. La lengua se me soltó demasiado.

—Como ahora.

—¡No!

Arrojó la botella de aguamiel con toda la fuerza de la que disponía. Ésta se rompió contra el tronco de un árbol y el aguamiel se derramó por el suelo.

—¿Por qué no me crees?

—Me parece que te creo. En algunas cosas. No creo que estuvieras segura de lo de tu esposo hasta que te encontraste con Suigetsu en el manantial, ¿no es así? ¿Cómo conseguiste concertar esa cita?

—Yo no concerté nada. Fue…

—¿Casualidad?

—No —respondió ella. Tenía la boca muy seca—. Creo que él vino a buscarme.

—Ah.

La ironía de aquella pequeña sílaba era muy sutil, pero dolía más que los gritos de ira.

—No es lo que tú crees. Ni lo elegí ni sabía que iba a ser así —susurró—. Creo que fue… Creo que se había enterado… Debió de ser que Sasuke se enteró de que…

—De que te estabas acostando con un sajón. Menuda situación. ¿Por eso decidiste intentar matarme?

—¿Cómo dices?

—Es una pena que me despertara en el momento más inoportuno. Habría ahorrado muchos problemas. Supongo que te resultaría bastante desconcertante que te descubriera con mi espada entre las manos. ¿Por eso tuviste que hacer algo tan desesperado como acostarte conmigo? ¿O acaso decidiste hacerlo por si hoy resultaba muerta la persona equivocada, tal y como ha ocurrido?

En aquel momento, Sakura podría haberse levantado y haber echado a correr hacia el bosque para huir todo lo lejos que le fuera posible. No le habría importado no volver a ver la luz del día. Ya no había nada que pudiera decir. La negra sombra de Sasuke lo había envenenado todo. Había llevado a cabo su venganza.

—Lo siento —susurró—. Ya veo que jamás podrás perdonarme.

No esperaba que Neji hablara, dado que no tenía necesidad de hacerlo y no quedaba nada que decir. No sabía si él permitiría que se marchara viva. Tal vez no lo haría, por respeto a Shino, pero no le importaba que la matara.
De repente, él volvió a tomar la palabra.

—Te habría perdonado cualquier cosa menos eso último. Hasta lo de la espada y la reunión con Suigetsu.

El corazón de Sakura le saltó en el pecho de un modo que no le permitió respirar. Estuvo a punto de desplomarse sobre el suelo, pero Neji la atrapó antes. Sin pensar. Sakura decidió aprovechar aquella última oportunidad. Asió la mano que la sostenía por el brazo y la cubrió con las suyas.

—Neji, lo que había entre nosotros era cierto, no falso. No fui a reunirme con Suigetsu y él ni siquiera me dijo que Sasuke seguía con vida. No tuvo tiempo. No comprendí lo poco que me dijo y no me di cuenta de lo que significaba hasta hoy, cuando ya era demasiado tarde, cuando a Kiba se le escapó que el hombre al que perseguías era un guerrero vikingo que se cubría con la piel de un lobo.

La mano de Neji se movió debajo de las suyas. Se dio la vuelta. Sakura vio lo que tenía agarrado entre los dedos. La lanza de Odín. Un grito sordo le desgarró la garganta.

—¿Quieres que te lo devuelva?

—¡No! No quiero volver a verlo jamás.

—Pensé que te gustaba llevarlo puesto.

—No. No. Lo odiaba. No lo quise nunca. Me lo devolvieron para demostrarme que Sasuke estaba muerto.

—Pero tú se lo diste a Suigetsu en el manantial.

—No se lo di. Suigetsu lo vio y en el forcejeo que tuvimos cuando yo traté de zafarme de él me lo quitó. Me arrancó la correa de cuero. Fue eso lo que me hizo una señal en la cara. Ya lo viste.

Neji intentó apartar la mano de las de Sakura y el talismán cayó al suelo. Ella no trató de evitarlo. Ya no tenía poder alguno. Lo único que le importaba era Neji y poder seguir agarrándose a su mano.

—Yo no fui al manantial a reunirme con Suigetsu —reiteró—. Fui por ti. Quería un milagro —añadió.

La mano dejó de agitarse.

—¿Que querías qué?

—Quería un milagro —repitió—. Para ti.

—Explícate.

—Fue… fue por lo de tu herida.

—¿Por lo de mi herido…?

—Sí —afirmó ella—. Sabía que no estaba sanando como debería. No comprendía por qué y no sabía qué hacer.

—¿Y por eso se te ocurrió ir al manantial?

—Sí. Por los milagros…

—¿Los…?

—El manantial es mágico, santo mejor dicho —se corrigió—. Sé que yo no soy cristiana y que no comprendo esas cosas, pero tú sí lo eres y lo comprendes muy bien. Por eso pensé que, si era para ti, funcionaría. Por eso fui a por un poco de agua de manantial y la traje aquí, pero tú la derramaste. Sé que no tenías la intención de hacerlo —añadió, algo asustada al ver la tensión que se le reflejaba en el rostro—. Además, parte del agua se te cayó en la mano y, después, tocaste la cruz, la que hay en la tapa del baúl, por lo que funcionó, aunque no como yo había esperado, porque me dijiste lo que te pasaba y ahora… ahora ya no estás solo —concluyó, pensando en cómo había abrazado a Hiashi y en el sonriente rostro de Kiba.

—Es una locura. Una estupidez.

Aquello significaba que tal vez la creía y, aunque Sakura sabía que era imposible que él la perdonara, no podía evitar los dolorosos anhelos que sentía en el corazón.

—Soy una estúpida. Una estúpida y una cobarde por no haberte dicho desde el principio quién y qué era mi esposo, pero vi lo mucho que lo despreciabas a él y lo que había hecho. Supongo que nunca me pareció el momento adecuado para explicarte que el guerrero vikingo que había asesinado y mutilado a muchas personas, el que había obligado a la ciudad a enfrentarse a los tuyos, había sido mi propio marido.

Sakura tenía la mirada fija en la mano que tenía presa entre las suyas, a pesar de que sabía que aquella vez no había esperanza.

—No tienes ni idea de lo mucho que odiaba estar casada con Sasuke, lo mucho que terminé por odiarlo a él.

—No lo comprendo. Al principio pensé… di por sentado que debías tener sentimientos hacia él, más por lo que callabas que por tus actos. Pensé que tu silencio significaba que lo que sentías por él era demasiado fuerte como para demostrárselo a un enemigo como yo. Incluso cuando me dijiste que te había pegado había algo… un vínculo que yo no podía comprender y que parecía unirte a él. Siempre llevabas ese extraño amuleto y yo no dejaba de preguntarme si sería de él.

—Lo era. Se me dio como prueba de su muerte. Lo encontraron donde lo vieron caer. Nadie consiguió encontrar su cuerpo, pero… En realidad no estaba muerto. Debió de escapar entre los árboles.

—Sí.

—Yo odiaba ese amuleto —susurró, temblando—. Quería tirarlo, pero era lo único que me quedaba de Sasuke, lo único que me quedaba de mi vida. Tal vez me sentía culpable porque lo odiaba, aun después de estar muerto. O tal vez sólo tenía miedo. Tal vez el amuleto aún tenía su poder. Ahora ya no lo tiene —añadió, observando el amuleto—. Debe ser enterrado. Con él….. ¿Vas a darle sepultura a Sasuke? – pronuncio lo ultimo con cautela.

—Claro que sí.

—En ese caso, se ha marchado para siempre —musitó, aliviada—. La verdad es que si existió alguna vez un vínculo entre Sasuke y yo fue la vergüenza y el horror. Estuve a punto de decírtelo cuando me preguntaste por la cicatriz. Ojalá lo hubiera hecho… No tuve valor. No quería que me odiaras.

—Entonces, ¿cómo…?

—¿Cómo me casé con un monstruo? Fue como te dije. Habría dado cualquier cosa para escapar de mi hogar. Además, Sasuke me deslumbró. Entonces, no sabía lo que él era. Por mi parte, yo era lo suficientemente joven y estúpida como para sentirme orgullosa del modo en que todo el mundo se mostraba tan servil con él. Yo creía que se debía a que era un héroe. Esa creencia duró hasta la noche de bodas, cuando me aterrorizó y me pegó.

Sakura escuchó un sonido que pudo haber sido una maldición contenida y recordó lo mucho que le había repugnado a Neji la otra vez en la que se lo mencionó y lo mucho que se había enfadado. Tal vez los de Mercia no pegaban a las personas con tanta frecuencia, o podría ser que sólo les ocurriera a los que eran como Neji, que había nacido con un corazón amable.

—No fue como cuando se ponía frenético para la batalla —prosiguió—. Entonces, no. Sólo estaba borracho después del banquete. En realidad, para mí no era peor que estar en casa. Me trajo aquí, a la ciudad. Iba a comprar unas tierras con su parte… con lo que había saqueado, pero nunca lo hizo. La vida era muy ordinaria. Ése fue precisamente el problema. Creo que, cuando me vio, el éxito de sus campañas lo había suavizado y creyó que podría sentar la cabeza y… enterrar lo que era. Ser como los demás, pero no le gustó. No podía soportar ser uno más y que lo trataran como al resto de la gente. Tal vez no le resultaba posible ser como los demás. No lo sé.

Mantuvo la mirada fija en la mano de Neji. Esperaba que él la estuviera escuchando, que no sintiera desprecio por ella… Tenía que decirlo antes de que perdiera la única oportunidad que le quedaba.

—A medida que el tiempo fue pasando, él fue poniéndose más furioso hasta que, un día, nuestro vecino discutió con él por un asunto sin importancia. Aquella fue la primera vez que vi su ira. El ruido, como el de un lobo aullando y la mirada que se le había reflejado en los ojos. Cuando se ponía así, tenía una fuerza brutal. Fuera lo que fuera lo que le hacían, no parecía sentir dolor alguno. No había nada que no fuera capaz de hacer ni nada que no se le ocurriera hacerle a los demás…
---O---
La voz le falló al recordar lo que Sasuke le había hecho a su vecino y al hombre que trató de ayudarlo. Las manos comenzaron a temblarle.

—Pero supongo que no hay necesidad de que te lo diga —susurró, temblando—. Ya lo sabes.

Neji no respondió ni dijo una sola palabra de lo que acababa de ocurrirle. Al cabo de unos instantes, él le preguntó:

—¿Cómo pudiste vivir así? ¿Cómo pudiste soportarlo?

—En realidad no tuve que hacerlo. Después de aquel incidente se marchó y, aunque regresaba, no lo hacía con frecuencia. De vez en cuando, yo le convenía, aunque la mayoría de las veces no era para él más que una molestia. Él iba y venía a su antojo, por lo que yo casi no lo veía. Estaba con el ejército, saqueando, con los marinos… No sé todo lo que hacía ni quiero saberlo.

—No obstante, hoy habría sido capaz de matarme por ti.

—¿De verdad crees eso?... No Neji. Él Te habría matado por el insulto que lo nuestro supuso para su orgullo y porque no podía evitarlo. Mataba antes de conocerme y mataba también después. No habría podido dejar de matar jamás. Formaba parte de su naturaleza —afirmó. Respiró profundamente y trató de contener el temblor que le atenazaba las manos—. Te aseguro que creí que había muerto en la batalla antes de que yo te conociera a ti. Te lo juro. Nunca quise que ocurriera el daño que se ha producido hoy, ni lo que te ha ocurrido a ti ni a Shino, ni… - Sakura cayó un momento – Atravesamos un pueblo completamente destruido. Sé que ha matado a otros.

—A muchos.

—Sí.

—Y ha destruido el vínculo que podría haber entre nosotros.

—Sí —musitó ella. Le agarró la mano tan fuerte que le resultó casi doloroso—, pero existió, ¿verdad? Lo que ocurrió entre nosotros fue auténtico, aunque fuera por un tiempo muy breve. Te amé, aunque no sabía cómo hacerlo. Te amé desde el principio. Traté de convencerme para no hacerlo, pero no lo conseguí. Como ahora. Sigo amándote sin poder evitarlo.

Hablar le estaba empezando a resultar muy difícil. La garganta quería cerrársele por el dolor que sentía, sus ojos se empezaban a humedecer porque sabía que nada podría cambiar la decisión de Neji. Trató de tragar saliva.

—Sabía que tú no podías amarme a mí —musitó. Se detuvo y, entonces, oyó que Neji contenía el aliento.

—¿De verdad? ¿Es eso lo que pensabas? No sabes cómo era mi amor. Habría podido matar por ti. Cuando luché con tu esposo, no sabía quién era. No lo supe hasta que fue demasiado tarde, pero, si lo hubiera sabido antes, habría deseado matarlo de todos modos, no sólo por el bien de los inocentes a los que ha aniquilado. Ni por estrategia. Ni siquiera para aplacar a Danzo para que no se vengara sobre unos inocentes ni, que Dios me perdone, por Shino. Habría deseado matarlo por lo que te ha hecho a ti.

La mano que Sakura había estado agarrando con tanta fuerza se le escapó entre los dedos. Él le acarició el rostro y la sien, justo donde tenía la cicatriz.

—Habría querido matarlo por eso. Así era mi amor, pero mis actos han significado su muerte. Tú no puedes vivir con el hombre que ha matado tan gustosamente a tu esposo.

Sin embargo, el corazón de Sakura empezó a latir a toda velocidad. La respiración se le aceleró tanto como la de él.

—Neji…

Extendió la mano para acariciarlo, repitiendo con exactitud el gesto de él. Tenía tanto miedo que la mano le temblaba, pero deseaba tocarle el rostro. Tenía que mirarlo, ver lo que había en él en aquellos momentos. Ver si… No creía que los milagros fueran posibles.
Buscó la mano que cubría el rostro de Neji y que lo ocultaba ante sus ojos. La mano estaba rígida, inmóvil.

—Neji…

Los dedos se le tensaron. La mano de él estaba húmeda y resbaladiza. En aquel mismo instante, se dio cuenta de que estaba cubierta de sangre. Él salió de entre las sombras.

—Tú no podrías vivir con esto, ¿verdad?

Sakura empezó a gritar.


Continuara
avatar
Brenda iwi
gennin
gennin

Mensajes : 21
Misiones : 12988
Fecha de inscripción : 23/11/2010
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por 95CEREZO el Dom Feb 05, 2012 12:53 pm

Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!! xD

Quiero contiiiiiiiiii..... Puke

Me muero por saber que le ha pasado a nuestro neji.......... Lastimado

Que le habrá pasado a neji para que sakura gritara....y......y....tuviera sangre en la mano!!!.................... Porque!


OMG!.........Quiero saber!! SI, SI

Brenda no tardes con la contiiii Frustrado

TEN PIEDAD DE MI........... Mareoo

Jajajajajajaja soorryy! exagere mucho, extremadamente exagerado. Viva!

Bueno brenda espero la continuacion con ansias.

Nos leemos. Bye.


Un Amor fuera de lo comun....**NejiSaku**


avatar
95CEREZO
chunnin
chunnin

Mensajes : 83
Misiones : 11838
Fecha de inscripción : 11/08/2011
Edad : 28
Localización : Venezuela-Australia

Hoja De Personaje
Que adoras?:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por Brenda iwi el Dom Feb 05, 2012 3:06 pm

Hola a todos!!!!
¿Cómo han estado?, ¿acaso los he hecho esperar mucho? jajaja, creo que no fue nada xD

Bueno, pues aquí tienen el tan esperado capítulo Final….

Espero les agrade…. Cuando lo leí, quede muy satisfecha…

Disfrútenlo, y nos vemos al final.

Momento de Locura
Capítulo Diecisiete

—¿Te parece que esto es una vileza? —preguntó la fría voz de Neji por encima del eco moribundo de los gritos de Sakura.

Presa del horror, ella observó la carne rasgada y la sangre que le cubría el cuello. Trató de respirar. Sabía lo que había ocurrido. No era necesario que Neji se lo dijera.
Los lobos trataban de desgarrar las gargantas de sus presas. Sasuke era, había sido, el espíritu de un lobo. Sabía cómo era. Se dijo que no le sorprendía. Trató de no pensar que aquella era la carne de Neji, esa no carne de su cuello, no pensaría en el dolor que debía de haber sentido ni en la posible marca que le provocaría. Si seguía respirando profundamente, no se desmayaría. Sería imposible.
Miró a Neji a los ojos.

—Sí —dijo, con voz tan tranquila y firme como pudo—. Yo diría que eso es una vileza.

Vio que los ojos de Neji parpadeaban. Algo imposible de definir superó el horror del momento. Así era el valor de Neji. Sakura no podía imaginarse a nadie con un coraje semejante. Tragó saliva y mintió.

—Ya había visto antes heridas semejantes.

No era así. Había oído cómo las describían, pero no las había visto nunca. Su vecino y el otro hombre habían sufrido lesiones bastante diferentes, aunque ella había terminado vomitando. Volvió a tragar saliva.

—Si crees que me das miedo, estás muy equivocado.

—No sabes mentir, ¿verdad?

—No —respondió. Se echó a temblar, no sólo por la sangre, sino porque él acababa de admitir que creía todo lo que le había dicho.

—¿Por qué no te enseñó nadie?

—Porque nadie se molestó en enseñarme nada. ¿Quieres que te traiga otro trapo?

Trató de arrebatarle la tela ensangrentada que tenía en la mano, pero él se lo impidió antes de que pudiera hacerlo.

—No me mientas ahora, Sakura. No merece la pena. Sé cuándo ha llegado el final. Siempre lo he sabido. No tienes que fingir que puedes pasarte el resto de la vida mirándome esta cicatris y pensando que es la que me hizo tu esposo antes de morir.

—Podemos comprarte un collar de oro, como el de Beowulf.

—Sakura, por el amor de Dios, ¿por qué no lo dejas ya?

Ella lo miró y, de repente, vio que la frialdad y la ironía habían desaparecido de su rostro. Las manos rápidas y fuertes de Neji la agarraron por los hombros y la zarandearon. Se detuvo inmediatamente. Sakura se tocó el cuello con cautela.

—¿Qué estás tratando de hacer? ¿Darme una cicatrice parecida a las tuya? —le espetó. Las manos que le atenazaban los hombros suavizaron su fuerza. Estaba segura de que Neji lamentaría inmediatamente haberle podido hacer daño.

—Sakura, yo…

—No me importa. Te aseguro que no me importa.

—¿El qué?

—Sea lo que sea lo que ibas a decir o el aspecto que tengas, no me importa.

—¿No? Tal vez ahora no, pero te importará más adelante, cuando te pares a pensar…

—Neji…

—Sakura, no pienso aceptar tu compasión ni tu culpa por los hechos de otro hombre, por el hecho de haber estado casada con alguien al que nadie era capaz de controlar.

Sakura trató de aferrarse a la intensidad de su mirada. Trató de hacer que él siguiera mirándola porque debía hacerle comprender lo que ella sentía. No se le daba bien expresarse con palabras.

—No puedo mentirte y decir que no me siento culpable por Sasuke y por lo que no te dije, porque no es así, pero… Debes escucharme, Neji. Por favor. No hay nada que se pueda hacer sobre el pasado. Eso ya lo sabes. No tengo que explicártelo, pero no es la culpabilidad ni la compasión lo que me hacen hablar. Ya te he dicho que nada puede detener el amor que te tengo y es cierto. No puedo evitarlo. Creo que debe de ser como tu amor porque no se detiene ni ante lo que está bien ni ante lo que está mal. No creo que puedas decir que has dejado de amarme. Yo no puedo ni te dejare de amar, nada lo impedirá, mucho menos una cicatriz que se plasmara para siempre en tu cuello.

—Sí que puedo dejar de amarte.

Sakura sintió que el corazón se le paralizaba del miedo. Sintió que un oscuro agujero se le abría por dentro y se disponía a tragársela, a llevarla a la desesperación que siempre había reinado en su vida. Trató de sobreponerse a aquel miedo.

—No puedes mentir adecuadamente a pesar de que a ti sí que te han educado —se mofó. A pesar de todo, estaba temblando porque Neji sólo había hablado de su amor como si perteneciera al pasado.

—Los caballeros no mentimos. Eso es lo primero que se nos enseña.

Neji era un caballero. No era el hombre adecuado para ella ni lo sería nunca. Sakura se sintió como si el oscuro agujero que tenía dentro fuera a asfixiarla, como si fuera a morir de dolor. Le resultaba imposible respirar. La negrura que sentía envolviéndola estaba empezando a ser real, como si fuera a desmayarse.
Sin embargo, no podía hacerlo. No podía caer al suelo porque aún seguía aferrado a los hombros de Neji. Las manos ensangrentadas se clavaron en los hombros de la joven.

Ella empezó a mirar la piel herida de la garganta. Por primera vez, Neji no fue lo suficientemente rápido como para poder detenerla.

—¡No!

Aquel grito se podría haber escuchado al otro lado del bosque. Seguramente atraería a todos sus hombres, pero llegó demasiado tarde. Los labios de Sakura rozaron la piel tan terriblemente lastimada. Se aferró a él y trató de aplacar los forcejeos del cuerpo de Neji, moviéndose con él para que no pudiera deshacerse de ella. Sintió que la espalda de él se sacudía contra el tronco del árbol. El brazo de Sakura quedó aplastado contra la áspera madera, pero Neji no pudo zafarse de ella.

—Dime otra vez que no me amas y yo te diré lo mismo para que los dos quedemos malditos por toda la eternidad por mentirosos.
Neji guardó silencio.

—No me mientas —añadió—. No vuelvas a mentirme…

Se apretó contra él con toda la fuerza de la que disponía. Estaba segura de que había notado lo mucho que temblaba. Debía de haber escuchado el miedo que se le reflejaba en la voz.
Se produjo un terrible silencio que pareció durar una eternidad. La mente de Sakura se concentró en una única súplica: que Neji no la rechazara. Que las sombras no hubieran matado el amor.
Sus súplicas fueron silenciosas, pero un terrible sonido de desesperación se le debió escapar de la garganta.
Sintió que él la abrazaba con el cuidado que siempre había recibido de él.

—Sakura, no puedes amarme…

—Claro que puedo —susurró ella—. Te amo más que a la vida, a la muerte, a las injusticias o la venganza. Dime que no me amas, Neji…

—No puedo. Sabes que no puedo —admitió él—. Ya sabes cómo te amo y conoces todo lo malo que hay en mí. Sakura, si pudieras vivir conmigo, yo jamás querría apartarme de tu lado. Sin embargo, después de lo que he hecho, ¿cómo ibas a poder…?

—Lo único que sé es que no podría vivir sin ti y, si trataras de obligarme a ello, las sombras se apoderarían de mí y moriría.

Neji la estrechó con más fuerza y avanzó con ella hacia la luz del sol, que era mucho más poderosa que las sombras del mundo o de la mente.

—Sakura, si tú pudieras amarme, no habría sombra alguna. Si te quedaras a mi lado…

—Lo haré. No podría volver a apartarme de ti. Traté de explicártelo anoche, de decirte que tú eras lo único que deseaba. No me atreví a decirte que te amaba, pero así era. No podría soportar no tenerte a mi lado.

Los brazos de Neji la estrecharon hasta el punto de causarle dolor, pero ella no trató de detenerlo. De hecho, ella lo abrazó del mismo modo.

—Entonces, si quisieras venir a mi casa conmigo como mi esposa… ¿Crees que podrías casarte con un mentiroso?

Sakura trató de asentir, pero se perdió bajo el poder de los labios de Neji y el sabor salado de la sangre.
Toda la amargura del pasado y las barreras de un amor imposible se disolvieron presa de la calidez de un apasionado beso.
Sakura jamás volvería a sentir temor y Neji no estaría solo otra vez. Sabían que de ahora en adelante se tenían a los dos, y nada ni nadie los podría separar.

FIN
* * *

BUENO, COMO YA LO HABÍA DICHO ANTES, CON ESTO TERMINA ESTA LINDA HISTORIA DE AMOR.

OJALA Y LES HAYA GUSTADO DE PRINCIPIO A FIN.

ME GUSTARON TODOS SUS COMENTARIOS, Y AGRADEZCO A LA GENTE QUE SIEMPRE SIGUIÓ LA HISTORIA.
TAMBIÉN AGRADEZCO A LOS VOTARON EN EL FIC. SE QUE A VECES UNO NO PUEDE ESCRIBIR, PERO SIEMPRE ES VÁLIDO LEER.

SEGUIRÉ BUSCANDO HISTORIAS INTERESANTES PARA MOSTRAR, Y PONDRÉ COMO PROTAGONISTAS A PAREJAS QUE NO SE HAYAN LEÍDO ANTES.

ESPERO RECIBIR COMENTARIOS.
Y QUE EL NEJI-SAKURA SIGA SIENDO POPULAR!!!!!

HASTA LA PRÓXIMA.
CUÍDENSE, LES DESEO LO MEJOR.


Última edición por Brenda iwi el Dom Feb 05, 2012 3:11 pm, editado 1 vez
avatar
Brenda iwi
gennin
gennin

Mensajes : 21
Misiones : 12988
Fecha de inscripción : 23/11/2010
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por Brenda iwi el Dom Feb 05, 2012 3:08 pm

Gracias de verdad por leer toda la historia *u*
avatar
Brenda iwi
gennin
gennin

Mensajes : 21
Misiones : 12988
Fecha de inscripción : 23/11/2010
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por 95CEREZO el Dom Feb 05, 2012 7:37 pm

QUE

BELLEZA

DE

HISTORIA

La verdad me gusto muchisimo, valió la pena enviarte un mensaje privado y arriesgarme a ser rechazada por ti, para que continuaras esta historia, y admito que SI, valio la pena y mucho....Aunque me gustaria seguir leyendote....Fue fascinante, romantica, intrigante, linda, poderosa e inspiradora.

Bueno prenda espero ver una nueva historia tuya aqui, y que VIVA EL NEJISAKU. Es mi principal pareja favorita.

Nos leemos Pronto.


Un Amor fuera de lo comun....**NejiSaku**


avatar
95CEREZO
chunnin
chunnin

Mensajes : 83
Misiones : 11838
Fecha de inscripción : 11/08/2011
Edad : 28
Localización : Venezuela-Australia

Hoja De Personaje
Que adoras?:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por _xime_ el Dom Mar 04, 2012 1:24 pm

Lagrimas aahhh sii lloroo de loo liindaa ke estuvo estaa iiztoriiiaaa , por kee fue de los mas interesante, cautivadora, iizpiradora y mas ke nadaaa mui mui liindaa, la verdd tambiien kiieroo llorar x el echoo de kee estta iiztoriia se acaboo... perooo la verddaa soloo esperoo poder leer mazz fiic tuyoos ke son unaa liindura de iiztoriia oki dokii yoo sentiimenttal jejej....

okii nuevamentee estte ultiimo cap te kedo asii de ermozo o aun mas que todoss .... jeje okii byee


Hay Siempre Algo De Locura En el Amor; Pero Siempre Hay Algo De Razón En la La Locura.

No es grande aquel que nunca falla si no el que nunca se Da Por Vencido

Nadie Merece Tus Lagrimas, y Si Las Merece Nunca Te Hará Llorar

Mi Corazón Sigue Siendo tuyo, Por Que Tu Fuiste Quien Me Dio Su Mano Para Levantarme, Su Sonrisa Para Animarme y Su Corazón
Para Amarle


avatar
_xime_
moderador/Sannin
moderador/Sannin

Mensajes : 123
Misiones : 11317
Fecha de inscripción : 03/12/2011
Edad : 20
Localización : en Casita:D hahaha

Hoja De Personaje
Que adoras?: umm, adoroo comerr, oiir muusiika, ver la tele, pasarme x los foros, ver aniime...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Genial!

Mensaje por Vampirita Dango el Vie Mar 16, 2012 11:28 pm

Esta Muy Padre El Fic Me Encanto! Viva!
avatar
Vampirita Dango
estudiante de la academia
estudiante de la academia

Mensajes : 1
Misiones : 10520
Fecha de inscripción : 14/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por nejisaku11 el Sáb Dic 29, 2012 8:40 pm

wa acabo de terminar de leer tu historia esta genialisisma
avatar
nejisaku11
gennin
gennin

Mensajes : 19
Misiones : 9166
Fecha de inscripción : 28/12/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: MOMENTO DE LOCURA ***Neji-Sakura***

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.